martes, 31 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 65: Pensamiento asociativo.


He estado releyendo mis últimos posts, y lo cierto es que he estado un poco negativa. “¡Ríe, Pelusa!”, me alerto una amiga y no supe ver la verdad detrás de sus palabras… Y es que estoy cansada, agotada tras unos días de estudio intensivo. Pensé que podría aislar mis letras de mi estado anímico, pero no lo conseguí.
“De un alma retorcida no nacen buenos frutos”, fue mi lema durante mucho tiempo. De Socrates, entiendo que estuviera hablando con total clarividencia de la vida y del alma hasta el momento de beber la cicuta, pero también creo que su espíritu estaba mucho mas desarrollado que el de cualquier otro, al punto de poder separar completamente la sustancia extensa de la pensante -y que me disculpen por esta licencia filosofica, por este desliz de diletante, el propio Descartes, los amantes del saber y sus aprendices.
¿Habrá alcanzado Socrates la iluminación? ¿Cómo entonces Truman podía escribir tan bien cuando aparentaba estar tan mal? ¿Y Virginia? De ellos no creo la iluminacion. ¿Talento solamente?

Proyecto 365, dia 64: Crisis mundial.


No se si se han dado cuenta de que desde hace unos años nos enfrentamos a una crisis mundial del calzado masculino. Casi en ninguna parte encuentras un modelo normal, corte clásico, de buena suela, de material resistente, con punta ancha; en resumen: cómodos, discretos, elegantes y duraderos. He visto de todo en las tiendas, porque hay que decir que con la moda de los metales incrustados, las puntas delgadas y largas, las espuelas, los colores y otras muchas variantes que no cabe citar aquí, se inauguro la edad de oro de las vidrieras destinadas a este tipo de calzado. Sin embargo, el hombre –genéricamente hablando- es un ser muy maleable y hemos terminado por acostumbrarnos también a estos caprichitos del mercado.
Hoy vengo a denunciar una crisis diferente: la crisis de los impermeables. Y esta es no menos mundial que la anterior. Lo mismo en México que en Japón, o aquí en España, la calidad de los productos impermeables –entiéndase sombrillas, capas de agua, chubasqueros…- deja mucho que desear. Las sombrillas, si no tienen hoyitos de entrada, terminan todas patas arriba, dobladas o destrozadas por el primer vientecillo; las capas de agua, esas con broches plásticos, no aguantan ni la primera vez que intentamos abrir los broches; y los chubasqueros los hacen de un material tan delgado que se mojan por dentro!
¿Dónde quedaron aquellas sombrillas tan fuertes como la que mi madre uso durante toda mi infancia y adolescencia? ¿Y las capas de agua con botones de toda la vida? (¿O será que la crisis es de botones?)
Ante la imposibilidad de hacer nada al respecto, porque el mercado tiene sus propias leyes, solo nos queda proponer un cambio de nombre para este tipo de implementos tan necesarios, que mas que impermeables han llegado a ser -con el decir de mi G.- hipermeables. ¿Alguna otra propuesta?

lunes, 30 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 63: Estela

“Hacer daño es lo mas sencillo”-le escuche decir a mi G. y me dejo pensando.
Puede que lo que hayan sido pequeños olvidos para mi no fueran tan insignificantes para otras personas; puede que pequeñas demoras mías hayan marcado una diferencia en la actitud de otros; puede que un simple consejo haya empujado a alguien hacia un camino nuevo y no necesariamente bueno; puede que aquel libro que regale no fuera el mejor amigo en aquel momento; puede que las promesas que hice un día aun resuenen en sus oídos; puede que estas letras lleguen donde no sospecho; puede que la llamada que no hice definiera algo; puede que mi empeño haya opacado la labor de otros; puede que mi paso atrevido haya hecho perder el tren a otros; puede que…
Mejor no sigo...

domingo, 29 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 62: Una hora de ayuda.


Yo tambien me uni a la hora del planeta como vengo haciendo desde hace tres años, aunque la verdad es que solo ahora me entero que hay un sitio para anotarse en la web y publicar fotos.
La primera vez fue muy simpatico porque estaba trabajando en la clinica de un amigo en Mexico, y le apague todas las luces. Solo le deje la de su consulta... y hay que ver la que me formo al principio, cuando salio y se encontro a los pacientes esperando en la recepcion a oscuras!!! Cuando le explique lo que pasaba, el mismo encendio una vela y apago la unica luz que quedaba encendida.
Se siente realmente bien cuando hacemos algo por ayudar, verdad?

Proyecto 365, dia 61: Del placer de cambiar el mundo.

Tengo una amiga que no soporta ver las cosas mal hechas. Cuando encuentra algo que cree que pueda ser mejorado o arreglado, allá va a las instancias correspondientes y presenta una queja en toda regla. Sabe mucho sobre esto ella puesto que donde vive hay muchas cosas que no funcionan como deberían y, la mayoría de las veces, es por pura vagancia o dejadez del encargado de ponerlas en marcha.
En mi país hay muchas cosas que sufren del mismo mal por mil y una razones que no caben en este espacio. Lo cierto es que hay muy poca gente que se queja porque, a fin de cuentas, digas o no digas, alli las cosas seguirán tal y como han venido siendo. De hecho, yo nunca alce mi voz para señalar algo en toda mi vida y al principio de vivir en el extranjero, arrastrada por la inercia de la costumbre, tampoco me quejaba de nada.
Pero mi amiga me decía que mi actitud no era la correcta, que yo era un ser humano tan valioso como cualquier otro y tenia todo el derecho del mundo a dar y recibir lo mejor, que debía encontrar dentro de mí la voz que haría que el mundo a mi alrededor cambiara. “¿A quien le va a importar lo que yo piense?”-le refutaba. “A mucha gente -insistía mi amiga-. Para empezar, al primero que le debe importar tu opinión es al dueño del negocio que esta funcionando mal. Imagínate que por un defecto que has notado, decidas no regresar más por ahí. Si solo tú haces eso, no es un problema. Cliente mas cliente menos no hace la diferencia para el capitalista. Pero si de pronto muchas personas comienzan a ver lo mismo que has visto, y ellos también se van a otra parte, al final el negocio quiebra… El dueño te hubiera agradecido mas tu queja que tu silencio.”
Por mucho que ella me decía razones, la verdad es que yo estuve un buen tiempo sin tomar cartas en lo que pasaba en mi entorno. En definitiva a mi la suerte del capitalista dueño del negocio poco me importaba. Yo, igual, seguiría sin un duro en el bolsillo.
Pero algo comenzó a cambiar en mi, no me pregunten como ni cuando porque ni yo lo se. Los otros comenzaron a importarme, mi entorno dejo de ser solo un escenario para que yo representara mi papel, el gusto por las cosas bien hechas fue desplazando a la indiferencia… y un buen día presente mi primera queja. Pedí que me fotocopiaran y encuadernaran un libro y me entregaron un fajo de papeles mal cortados y con una pésima presentación. Después de decirle al muchacho que aquello no era ni medianamente aceptable y de no haber visto ni asomo de comprensión en su rostro, pedí hablar con el gerente. Este, muy amable, termino por ordenar que hicieran nuevamente y bien el trabajo con mi libro, y hasta me obsequio un par de chucherías de su tienda.
Desde entonces, cuando algo esta mal hecho no me callo. No me paso la vida quejándome, pero cuando lo he hecho he visto al mundo reajustarse frente a mí. Y cuando algo esta bien hecho tampoco me callo; porque he aprendido que es tan valida un queja constructiva como unas palabras de agradecimiento bien dichas. Total, duros más duros menos no hacen la diferencia en mis bolsillos.

viernes, 27 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 60: La otra cara del Habano.

...con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan.
(Discurso de Jose Marti, 26 de noviembre de 1891, Tampa)


Mi amor a la lectura y a los libros se lo debo a mi padre quien, desde mi más remota infancia, me traía de regalo casi a diario libros en lugar de muñecas.
Mi padre –ahora retirado- no es ningún intelectual, ni profesor, ni tiene nada que ver con el mundo de las letras. Es un simple tabaquero, es decir, produce los muy conocidos “Habanos”. Y siempre fue de los mejores en su profesión. Dentro de su fábrica, en la que trabajo muchos años, era conocido como “tabaquero largo”, esta expresión se usaba en el argot de ese mundo para destacar a los torcedores que producían más de 200 tabacos al día – un torcedor medio no llega a 150-, cantidad considerable teniendo en cuenta todos los pasos en que consiste el delicado proceso de torcer un puro, a saber: quitarle las venas a las hojas, elegir las adecuadas por su sabor y olor para la “tripa”; torcerlas con un capote (hoja gruesa), prensarlas en las tablas (moldes); desmoldarlas y cubrirlas cada una con papel; desvenar y elegir las capas (hoja fina) según su color y textura; torcer las tripas con las capas y, finalmente, cortarlos y darles el acabado que lleven de acuerdo al modelo que se este realizando, y todo esto hecho con la paciencia y el amor del mas virtuoso de los escultores.
Los tabaqueros en mi país trabajan en grandes salones, llamados “galeras”, donde se alinean enormes mesas en las que cada trabajador tiene su espacio bien delimitado, con todos los instrumentos que necesita para su faena. En una de estas galeras pueden estar trabajando varios cientos de personas simultáneamente, y cada fábrica por lo general posee más de una de estas salas. Podría pensarse que una galera con tantas personas juntas es una especie de pajarera en la que, cubanos al fin, los tabaqueros no paran de hablar. Sin embargo, por regla general, los torcedores son personas más bien calladas y pensativas. Mi padre, como todos sus compañeros, pasaba la mayor parte de su jornada laboral sentado en su mesa, torciendo puros y… escuchando.
Al frente de todas las mesas de una galera hay un sencillo pulpito con un micrófono: es el puesto del Lector de Tabaquería, uno de los personajes más importantes dentro de un colectivo de esta especie. Puede ser un hombre o una mujer, no es el sexo lo importante, sino el tono de su voz y la claridad de expresión que posea.
El Lector comienza su labor leyendo en voz alta a primera hora de la mañana el diario, porque a los tabaqueros siempre les ha gustado estar bien informados, y luego completa su día leyendo uno o varios libros que los torcedores han solicitado con antelación. Casi siempre hay una larga lista de obras que esperan por ser leídas, y por su voz pasan desde novelitas rosas hasta grandes clásicos de la literatura. Cada libro tiene su horario, como si de telenovelas se tratase, y así las largas horas de trabajo lejos de ser aburridas y monótonas, son muy amenas e instructivas.
Los tabaqueros, por tanto, son personas bien informadas, inteligentes, que saben escuchar y que cuentan con una buena base intelectual que no les hace abandonar su pragmatismo, mantenido minuto a minuto por su trabajo manual. Fueron precisamente estas cualidades las que hicieron que Martí encontrara en ellos el mejor apoyo para su causa, y que otros muchos oradores a lo largo de la historia los hayan considerado el mejor público, y hayan ocupado el pulpito del Lector para exponer sus ideas.
Así, puedo concluir hoy afirmando orgullosamente que mi padre (en la foto de abajo), un tabaquero, fue quien me enseño a leer, y nunca podré terminar de agradecérselo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 59: Analogias baratas.


Me centro, flexiono mis rodillas y apoyo mi mano en su pecho. La primera impresión es suavidad. “Como si no tuviera huesos”, pienso. Me da hasta pena presionar, pero de eso se trata. Empujo. Se me escapa entre los dedos como mantequilla. Trato de sostenerle, pero no hay forma, se me resbala, no le puedo agarrar. Termina en el suelo, delante de mí, riendo.
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Vuelvo a centrarme, calculando su altura. Esta vez flexiono menos las piernas, pero así y todo mi mano le llega no más al diafragma. Sus ojos, cerrados detrás de los gruesos cristales de sus gafas. Me empuja y me saca de mi posición. No me ha dado tiempo ni a reaccionar. Regreso. Esta vez intento tomar la delantera. Presiono su pecho y recibo un fuerte empellón a cambio que termina por desequilibrarme completamente. Lo dejo.
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Le sonrío. Me sonríe, se centra. Apoyamos las manos en el pecho contrario a la vez. Comienzo un movimiento suave y lo sigue. Me detengo. Se detiene. Espero. Espera. Me decido a presionar y no encuentro resistencia. Pierdo mi centro y caigo. Sonrío. Sonríe.
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Nos centramos. Cerramos los ojos. Presiono un poco. “Presiona mas”-me insta. Presiono mas y me desequilibra. Nos centramos. Espero. “Presiona”-insiste. Presiono. Aprovecha mi fuerza y me saca de mi posición. Nos centramos. Espera. Espero. Espera. Espero. “Presiona”-ordena. “Presiona tu”-le contesto. Abre sus ojos lentamente. No sonríe.
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“¿Sabes que es lo mas difícil de estas practicas?- me pregunta Mireia al salir- La certeza de que así como te mueves ahí dentro son tus reacciones en la vida.” Las dos reímos sin ganas.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 58: Mas alla de la risa o la pena.


Ayer llegue a mi clase y, en lugar de mi experimentado profesor, me encuentro a una señora que buenamente accedió a cubrir su ausencia. Esto, por supuesto, es de agradecer, pero no mas entrar al local mi cuerpo me alerto de que algo raro sucedía: una suave música new-age había invadido sospechosamente el grato silencio de fondo acostumbrado en nuestra clase.
Mis condiscípulos me miraron todos con una expresión cómplice que evitaba mostrar la sonrisa que sus ojos no podían ocultar. Hice caso omiso a tal provocación pero a poco de andar los comprendí y, lo que es peor, compartí su estado. Aquella señora tan bien intencionada había logrado convertir nuestra clase de artes marciales en una sesión de terapia en grupo y yo –como el resto- estuve toda la primera media hora debatiéndome internamente entre la risa y la pena.
En algún momento decidí que, dado que mi tiempo era realmente importante y que el esfuerzo de la señora merecía respeto, debía sacar de esa ocasión todo el provecho que pudiera e impuse un yo serio y receptivo en mi interior subyugando a los otros dos que no me daban precisamente paz ni concentración. “A fin de cuentas, me dije, nada sucede por casualidad”.
Así pues, asumí la práctica como tal, con toda la seriedad requerida y haciendo la vista gorda ante las miradas de mis compañeros y los errores que mi cuerpo, acostumbrado a varios años de práctica, identificaba en el modelo que tenía ahora delante. Sacando conclusiones y contra todo pronostico inicial, fue un tiempo nada perdido: me ayudo a recuperar una secuencia de movimientos que hacia años había olvidado, me recordó la importancia de ciertos masajes para la salud, y me obsequio con una relajación visualización a la orilla del mar –que algunos de mis condiscípulos, hartos de la experiencia, no disfrutaron hasta el final.
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No soy una santita. Soy cubana y llevo la burla circulándome en las venas. No niego que hasta hoy no dejo de reírme con alguna de las “comparaciones” tan ocurrentes de la señora, que intentaba que viéramos un golpe certero al cuello del contrario en el gesto de amasar una dona con la mano, o que daba de comer a una grullita cuando los chinos suelen sacar un látigo protector… Pero le agradezco el haberme puesto a reflexionar sobre nuestra tendencia a la intolerancia:
¿En que momento perdemos la capacidad de fluir con el presente, esa capacidad que tiene cada niño cuando, ante la frustración que la lluvia, por ejemplo, puede traer a sus planes de juego preconcebidos, siempre e instantáneamente encuentra algo que hacer sin cuestionarse nada mas? ¿Por qué somos incapaces de ver el valor del esfuerzo ajeno? ¿Por qué somos incapaces de aceptar todo lo que la vida nos pone por delante y de aprender de ello?

martes, 24 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 57: Fascinaciones orientales.


La verdad es que tenía un buen tema para hoy, pero ya no me acuerdo… Me puse a buscar referencias sobre una geisha (entonces maiko) que filme una vez en Japón, llamada Kotoha, y me olvide de todo lo demás.
Dicen que es un mundo muy duro ese de las geishas, que el entrenamiento como maiko (aprendiz de geisha) es muy difícil, que las Madres (las señoras que las acogen y las entrenan) son muy estrictas, que hay mucha competencia entre ellas. Son cinco años de estudio intensivo y duro trabajo en las casas de te de Kyoto, con poco tiempo para el descanso. ¡Toda una carrera universitaria!
Pero, durezas aparte, me parece un mundo demasiado bello. Viven rodeadas de belleza: los kimonos, los peinados, los bailes, la música, los abanicos y todo lo que ni siquiera me imagino. Aprenden las bellas artes tradicionales: música, danza, ceremonia del te; cuentan su tiempo por varillas de incienso; no hacen un gesto de mas ni de menos; saben conversar impecablemente (importante esto). Son mujeres educadas en el culto a lo bello, y se convierten a si mismas en diosas de la belleza, dignas de ser ofrendadas con nada menos que admiración.
Yo no creo que quisiera un destino similar, soy demasiado vaga para eso, pero no dejo de fascinarme cada vez que me asomo a esa singular manifestación humana.

domingo, 22 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 56: Armonizacion.

"La sabiduria eterna habla frecuentemente
en un lenguaje misterioso;
alma y naturaleza conversan juntas
mientras el hombre se queda sin habla, perplejo."
(Khalil Gibran)


“Nos vemos en los jardines del Palau Robert, a las 12 en punto”-había confirmado nuestro amigo el día anterior y con puntualidad japonesa (que dudo que sea inferior a la inglesa o la alemana), faltando cinco minutos para la hora acordada, entramos como un bólido en el amplio portal. Sin mucho esfuerzo encontramos los jardines: todos los que entraban se dirigían allí y no hicimos mas que seguir a la masa para desembocar, luego de un par de arcadas y enrejados, en un espacio abierto con piedritas y tierra en lugar de asfalto, y mucho verde en lugar de paredes.
Ya veníamos un poco impacientes en el tren, temiendo no llegar a tiempo, y literalmente corrimos desde la estación hasta el Palau, por lo que cuando entramos (¿salimos?) a los jardines parecíamos mas bien un par de locomotoras reduciendo marcha. Los niños que jugaban en la tierra se quedaron quietecitos, las conversaciones de los adultos se acallaron, y hasta los pájaros detuvieron su canto por un momento. Todos nos observaban con curiosidad. Buscamos a nuestro amigo con la vista y, como no le encontramos, nos sentamos en el primer banco que había libre al lado de la puerta. Poco a poco, todo a nuestro alrededor volvió a su ritmo. Los niños, curiosamente, fueron los últimos en reponerse de nuestra estampida.
Nuestro amigo tardó en llegar como media hora, pero para el momento en que por fin apareció, el jardín había hecho ya su trabajo con nosotros: estábamos tranquilos, relajados, disfrutando de la brisa que se dejaba sentir a ratos, sonriendo con cada trino que resonaba cerca. No nos habíamos movido de aquel banco, y así y todo, la naturaleza logró envolvernos en su aura y armonizarnos con el resto de sus elementos.

sábado, 21 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 55: (Los otros) Órganos de la percepción.

A Hermán Puig.




He visto en acción la magia de la luz y de la sombra: Un hombre, delante de mí, transformó al más sencillo de los pajes en un príncipe encantador con un simple toque de luz. La belleza surgió de repente, donde yo ni siquiera la había sospechado.
Comencé entonces a preguntarme si, por fortuna, aquellos ojos eran diferentes a los míos, pero su dueño me hizo ver a través de ellos y resultaron asombrosamente iguales. Sin embargo, el veía en donde yo solo miraba.
“Curioso”, escudriñaba sus iris pensativa. “¿Cómo será ver la vida desde su perspectiva? ¿Cuántas maravillas me he perdido en todos estos años, cuántos palacios he tomado por chozas, cuántas princesas por lavanderas?” Y juro que algo, justo allí detrás y por un instante, me sonrió sin palabras.

Proyecto 365, dia 54: Rendez-vous al Born

La vida suele darnos sorpresas y, en una ciudad como Barcelona, no nos queda mas remedio que aceptar lo que el viento trae.
Caminando por el Passeig del Born, una de las callecitas que desembocan en mi amada catedral de Sta. Maria del mar, entramos sin pensarlo dos veces a por un cafecito en uno de esos locales tan pequeños como acogedores que abundan por estos lares. El lugar ofrecía música agradable, refugio del exceso de alemanes que inundaban la zona en esos momentos, banquetitas cómodas que invitaban al descanso y la promesa de la reconfortante bebida.
Mientras una muchacha nos preparaba los cafés, otra se afanaba en la cocina haciendo unas tostadas, un chico se acercaba a los clientes para cerciorarse de que encontraran todo a su gusto, y un joven detrás de la barra le enseñaba a su aprendiz como hacer cócteles. Sin muchas palabras, el barman se movía como pez en el agua en su pequeño espacio buscando los ingredientes, mezclando, cortando, machacando, removiendo, agitando, espolvoreando, para –en menos de 5 minutos- depositar en el mostrador su obra bien terminada. Daba gusto ver la fluidez que otorga la confianza propia del conocimiento; porque no era otra cosa que pura alquimia lo que estábamos presenciando, ejecutada con hábiles y precisos movimientos. Como si fuera poco obsequio ver semejante exhibición de destreza, cada uno de aquellos cócteles fue a parar a cada una de las mesas ocupadas del sitio: cortesía de la casa. Grata sorpresa, sin duda, y encantadora la reacción de los muchachos al ver que su trabajo era no solo bien recibido, sino también consumido con todo gusto. ¡Delicioso!
Sonrisitas y agradecimientos por delante, terminamos haciendo amigos entre ellos – los muchachos eran mexicanos (Juan Neri y Eduardo Rábago –el alquimista) y las muchachas, francesa, brasileña y uruguaya-, tomándoles fotos, intercambiando direcciones de correo y conversando. Como experiencia, ¡excelente! Si se deciden a pasar, avisen que sin duda les acompañaremos. El buen rato esta garantizado.

viernes, 20 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 53: Falacia socialmente inculcada.


Reza un viejo proverbio: “No digas que estudiaras cuando tengas tiempo libre, pues a lo mejor no lo tendrás nunca.” Y, ¡cuanta razón tiene!
Una de las primeras cosas que te enseñan al estudiar un idioma es a explicar con pocas palabras que haces en tu día a día. Así, hace ya varios años, cuando comencé en el japonés, a la pregunta del profesor sobre en que empleaba mi tiempo libre, respondí que en estudiar. El me repitió la pregunta, deletreando casi cada palabra, pensando que no lo había entendido; y deletreándole la respuesta le repetí mi afirmación anterior… Ahí tuve que sentarme a explicarle ya en japoñol –porque mi exiguo vocabulario en japonés no me alcanzaba para tanto y tuve que rellenar con algunas cosillas en español- que mi día lo llenaba de muchas cosas, de modo tal que el estudio del idioma lo había tenido que ubicar en mi tiempo libre, ¿dónde sino?
Con el tiempo, y otras escuelas de idioma por medio, he tenido que variar mi punto de vista y, con el, mi respuesta de entonces. Mi tiempo libre se ha estirado y acortado paulatinamente hasta el punto de desaparecer como concepto completamente. En un periodo, por “tiempo libre” definía cada uno de los minutos que pasaba fuera de la oficina, y que contaba como gotas de oro liquido porque tenían que alcanzarme para mi practica de artes marciales, mi estudio de chino, mi descanso y mis visitas al cine. Pero la vida da mil vueltas, y ahora ya he dejado de pensar en el término.
Hoy día, estudiar, leer, trabajar, ejercitarme, pasear, ver cine, escuchar música, comer y hasta dormir han cobrado su real importancia, y cada una de estas actividades no supera ni disminuye a las otras en nada. Mis días y mis noches tienen su propia extensión –que generalmente no concuerda con la socialmente establecida- y son empleados de la manera más conciente posible.
He aprendido desde entonces que el termino “tiempo libre” es una falacia… solo existe el “tiempo vital” y tantas formas de usarlo y de enfocar este hecho como personas hay en la faz de la tierra. Pero no estoy segura de que si hoy le diera esta respuesta a aquel profesor de japonés, me entendería.

jueves, 19 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 52: Imagen

Cuando no se puede... no se puede! Ando de examenes y para colmo me empeñe en reformar el diario... Espero retornar pronto.
Mientras, les regalo una linda imagen de la Catedral de Santa Maria del Mar. El unico lugar de esta ciudad que visito siempre que pongo pie en ella.

martes, 17 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 51: Café-Debate en Alejandria


Cuando me enteré de que antes de Platon la cultura era oral, comencé a preguntarme de que manera pensaron todo lo que pensaron –que no fue poco- los griegos clásicos y, sobre todo, donde anotaban todo eso. Poco a poco fui encontrando analogías que intentaban darme respuestas: la red virtual de ideas por las que navegaba Platón, el enorme disco duro que poseian los aedas… Hasta que el surgimiento de la anhelada escritura vino en mi auxilio y, con ella, los necesarios almacenes de consulta: las bibliotecas.
El libro tan materialista, muy a pesar de su titulo -Ideas- que estoy leyendo, me ha obsequiado con muchas de estas respuestas, y me ha permitido pasearme por las escuelas antiguas, sentarme a los pies de grandes filósofos e, incluso, gracias a mi no pobre imaginación, me vi alguna tarde formando parte del circulo de oyentes que rodeaban a Euclides y Arquímedes mientras debatían en la mítica biblioteca de Alejandría…
Sin embargo, acabo de tropezar –unas 500 páginas después de estos paseos- con una afirmación de esas que te golpean como un mazo. Según el autor, antes del desarrollo del sistema de puntuación a finales del s. XIV la comprensión de la lectura era solo posible si esta se realizaba en voz alta, puesto que no había separación alguna entre las palabras, las oraciones ni los párrafos. La lectura, por tanto, no era un placer privado y las bibliotecas no fueron un paraíso de tranquilidad como las conocemos en la actualidad hasta principios del s. XV, cuando se dispuso oficialmente el silencio en estos recintos.
Mientras G, con su mente tan analítica, comenzó a cuestionar inmediatamente que se pudiera siquiera hacer suposiciones sobre el proceso de pensamiento y comprensión de los antiguos, ni aun de los renacentistas, desde la perspectiva del hombre moderno ("y es muy dificil separarnos de esta perspectiva por un simple segundo"), mi preocupación era un poco más sencilla:
“Entonces, aquellos debates matemáticos tan interesantes no tenían lugar precisamente en los cinco minutos para tomar un cafecito, ¿no?”

Proyecto 365, dia 50: Cambiando.

Me parecio que el diario se merecia un pequeño regalo por su ya muy proximo cumpleaños. Si! En unos dias llegamos a los 3 añitos asi que, año nuevo, vida nueva!
Y lo cierto es que me ha dado una lata tremenda, llevo varios dias intentado el cambio hasta que por fin lo logre... Por eso hoy, como premio por todo el esfuerzo ;) nos fuimos de tapas por ahi... pa' celebrar!

(Mañana me pongo al dia con el proyecto, debo dos textos en este mes...)

domingo, 15 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 49: Una broma digna de Begemot.


Estoy un poco preocupada.
Ya saben que me gustan los animales, y mucho. Sin embargo, desde hace mas de cinco años no he podido volver a convivir con ninguno. He corrido con la “suerte” –al parecer muy extendida- de vivir en lugares donde prohíben la tenencia de este tipo de compañía.
Claro, cuando hablo de convivencia, entiéndase “vivir juntos bajo el mismo techo, dormir, comer y todo lo demás en el mismo espacio”. Aclaro esto porque en realidad relación con ellos no me ha faltado nunca. De mi mano han comido en estos cinco años perros, ardillas, palomas, cuervos, gorriones, ciervos, carpas, patos y hasta colibríes, por lo que mi rinconcito interior dedicado a este tipo de afecto nunca ha estado vacío.
Aquí cerca lo que hay son gatos, pero los gatos son diferentes, difíciles de domesticar, desconfiados, independientes. Poco he logrado con ellos en todo este tiempo. Ya saben que me gustan y que soy una proveedora de comida, pero vienen cuando quieren, no les entra la idea de venir todos los días a la misma hora (los colibríes, por ejemplo, se sentaban en mis macetas de rosas a esperar que les rellenara el bebedero). Esto, para mí, es un problema: me siento bien con saber que, aunque sea a la hora que les viene en gana, comen algo, pero no me llena mi espacito interior. Mi corazón, como el de aquel zorro memorable, necesita ritos.
Hace un par de días, G me cuenta que, mientras andaba yo en mis clases –mas o menos a la hora en que suelo ponerles comida-, vino un gato barcino y se sentó a maullar frente a nuestra ventana. No se pueden imaginar mi alegría. Desde ese momento, no hago otra cosa que vigilar a los dichosos animalitos. Mi alteración ha llegado a tal punto que hoy, en esos “cinco minutitos más” justo después de sonar la alarma, soñé por un momento que ya estaba levantada y que, al descorrer la cortina, encontraba un hermoso y muy alegre espécimen tan dorado como los bigotes de Begemot maullando y haciendo todo tipo de arrumacos frente a mí. Yo lo miraba enternecida y, por supuesto, hablaba con el. “Si, precioso, ahora mismo te doy comidita. Te tengo guardado unos cueritos de trucha de-li-cio-sos. ¡Te van a encantar!”
Pues lo que me preocupa realmente, y me ha hecho pensar en la alternativa imperiosa de tener hijos pronto o convertirme en carne de psiquiatra, es la conversación que tuvo lugar en mi comedor poco después, en medio del desayuno:
-Soñaste con gatos, ¿no?
-Si, ¿cómo lo sabes?
-¡Por que me despertaste con tus maullidos!!!

viernes, 13 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 48: ¿Sincronicidad?

08:50. Inspiro y Relaaaax…Me pesan los pies… Mis pies están relajadosss..
Inspiro, Relaaaaxxx… Los tobillos también están relajados…Las pantorrillas, relajadas… ¡Que bien me viene esto ahora!
Relaaxx… Las rodillas, pesan… relajadas…
Relaaaxxx… Los muslos, rela… ¿Se habrán comido los gatitos los pellejitos de muslos de pollo que les eche?
Relaaxx.. Ojala, porque de lo contrario voy a tener que limpiarlo todo…
Inspiro… Relaaaxxx, la cadera… pesa, se relajaaa… Aaahh! Justo lo que necesitaba... No debería estar tanto tiempo en esa postura… Me acaba con la columna!
Relaaaaxxx, la espalda baja se relaja… ¿Se relaja? Si la tengo toda contracturada! Horror! Ah, si estuviera en México, aquel medico amigo seguro me daba un masajito y adiós contractura!
Relaaaxxxx, la espalda media se… México… todavía faltan tres cajas de libros por desocupar de las que nos llegaron hace poco desde allá… ¿donde voy a meter todo eso?
Reeelaaaxxx, la espalda alta… No, mejor sigo con la media que no se relajo del todo.
Relaaax, la espalda media se relaja… se relaja… Oye, aquellos libros de cocina tan buenos que yo tenia en México no los he visto en las cajas… ¿Será que no los habré enviado? Pero si me acuerdo hasta del lugar en el librero donde los tenia,¡como si los estuviera viendo!!
Relaaaxxx, la espalda baja… ¿Por donde iba? ¡Que más da! La espalda entera se relaja…
Relaaaxxxx, los hombros me pesan… ¿Qué habré hecho con aquellos libros? Me acuerdo clarito clarito: había uno de cocina taoísta que me regalo Sun, el de los vegetales de aquella rusa, y uno de los ’60 que herede de mi mama…¡Hasta el de Nitza lo tenia allí! La verdad que estaba viejito y sin carátula ya, pero ¡mejor que ese no lo he visto! ¿Dónde los abre metido?
Relaaaxxxx, el cue…
09:40. bip… bipbip… bipbipbip…BIPBIPBIPBIP
¡Anda! Lo que me faltaba… ¡Ya esta la alarma jo…! Hoy no me dio tiempo a llegar ni al cuello siquiera, con la falta que me hacia… Bueno, pues, ¡a levantarse! ¿Dónde habré metido aquellos libros?
22:30.
-Te tengo una sorpresa…
-Si??? Un regalito??
-No, no es nada nuevo, solo que recién aparecieron.
-¿Que es?
-Ya veras cuando lleguemos a casa, seguro te alegras…
-Han de ser los aretes del otro día… ¿Donde estaban?
-Ya veras…

jueves, 12 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 47: Test de salud.


Ayer me hablaron de 3 preguntas básicas que deberíamos plantearnos con cierta frecuencia y responder con sinceridad. Si en una sola de ellas, la respuesta es negativa, debemos enfocarnos en arreglar lo que sea que no concuerde en nuestra vida, a fin de no causarnos a nosotros mismos padecimientos que, luego de martirizarnos un poco espiritualmente, terminaran alojándose también en nuestro físico.
Aquí van estas preguntas, con mis respuestas de hoy, 12 de marzo 2009.

¿Estas feliz donde estas?
-He dado tantos tumbos por ahí, por el mundo, que he aprendido que mi sitio es el metro cuadrado en el que me encuentro ahora. Aquí nada falta ni nada sobra. No hay espacio para lo innecesario. Aun así, de vez en cuando, descubro tensiones de mas, preocupaciones ajenas, cargas que se han colado en este pequeño espacio sin que me haya dado cuenta del momento en que entraron… y ¡cuánto cuesta luego desprenderse de ellas! Esto me alerta de que mi atención anda divagando por mundos exteriores y que el auto-olvido me ha tirado sus lazos. Son pocos los momentos en los que logro centrarme en este único metro cuadrado que me pertenece en la misma medida en que yo le pertenezco, que existe en mi vida precisamente porque yo existo en la suya en este instante. Pocos, si, pero ¡que felices!

¿Estas feliz con quien estas?
- Un día, hace mas de una década ya, me senté a pensar como debía ser aquel con quien tuviera la suerte de compartir mis días. Tome papel y lápiz y puse en letras lo que imaginaba: escribí una larga lista de cualidades deseables y defectos permisibles, le di un rango muy específico de edad, rellene sus mejillas con intereses compatibles con los míos, y termine guardando su retrato entre las hojas de mi diario. Una semana mas tarde le conocí (por lo que les alerto sobre la fuerza de este tipo de deseos), y desde entonces defiendo mi derecho –y el suyo- a caminar juntos. ¿Cómo, entonces, no ser feliz?

¿Estas feliz con lo que estas haciendo?
-Mi corazón late 24 horas al día, inspiro y expiro cuando debo hacerlo, me alimento “ricamente”, me muevo con todas las libertades de mi esqueleto y mis músculos, disfruto de todas las impresiones que me regalan cada uno de mis sentidos, y además, me da tiempo para escribir, leer, escuchar música, conversar, compartir, pasear, trabajar, estudiar… ¿Se puede pedir mas?

miércoles, 11 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 46: Carroll -y su pipa- para todos los gustos.


Buscando otro libro en Internet, por esas casualidades del destino, me encuentro con un titulo “raro” de Lewis Carroll, muy diferente al mundo de Alicia pero igualmente “imaginativo”. Se trata de “El Abismo del tiempo”, y por mucho que busqué información sobre la época en que fue escrito, no aparecen datos por ninguna parte. Eso si, encontré en una nota biográfica la suposición-con-tintes-científicos de que el autor consumía drogas en sus procesos creativos, “aunque no hay ninguna prueba concreta”-termina la afirmación. (¿Qué les decía en el texto anterior?)
Viniendo de Carroll, me lancé a leerlo sin pensarlo mucho, sobre todo teniendo en cuenta que no es un texto muy largo, pero no puedo dejar de reconocer que quedé sorprendida desde la primera página. Narra una historia en el más puro estilo de ciencia ficción, con todos los elementos necesarios para ello: seres de otro planeta que pueden trasladar sus mentes a cualquier tiempo o lugar puesto que han dominado las leyes del universo… Nada, que me hizo regresar unos quince años cuando, en mi habitación en casa de mis padres, me dejaba fascinar por Isaac Asimov o Karel Çapek.
Aunque no he llegado al final, puedo contarles como nota interesante que, contra todo pronostico, este libro tiene ciertas similitudes con las creencias tibetanas sobre las Razas, concepto que –aclaro- no tiene nada que ver con la artificial clasificación racial por el color de la piel que conocemos hoy día. Se trata de la creencia de que antes del surgimiento del hombre, había otros seres que habitaban la tierra con características muy diferentes a las de los humanos. De hecho, no hubo solo una de estas civilizaciones sino varias y, si mal no recuerdo, creo que en los marcos de esta creencia, nosotros, los humanos, somos la cuarta de estas Razas. La que estuvo justo antes tenía como característica más notable el enorme tamaño corporal que podía llegar a alcanzar los 3 metros de altura… y es justo así como describe Carroll a sus “conquistadores”, e incluso les nombra “La Gran Raza”. Curioso, ¿no?
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Ah! Lo que no dice en la nota biográfica es dónde compraba Lewis Carroll lo que fuera que utilizaba para escribir así.

martes, 10 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 45: De la genialidad o su incomprension.


Si de música se trata, ya se que puedo sonar como una cubana atípica, pero la salsa nunca me llamo la atención. ¡Ni siquiera se bailar! Pase mi adolescencia entre el rock y la trova cubana, pero luego me decante por lo clásico.
Al principio fue Mozart. Me conquisto con todos sus colores, su alegría. Luego descubrí a Tchaikovski, a Biset, a Strauss, a los clásicos cubanos (Cervantes, Lecuona) y estuve rondando de un lado a otro hasta que tropecé con Bach. Después de haberlo escuchado, creo que sentí la insuperabilidad palpable por vez primera. ¿Puede haber algo más?
Lo cierto es que no todos mis amigos, los pocos a los que les gustaba la música clásica, compartían mis opiniones. “Mozart, salvo una o dos piezas, es demasiado ligero”, “Strauss componía solo música para el cuerpo, para la danza, no para el espíritu.”, “¡¿Tchaikovski?! ¿Pero no ves que destila almíbar con cada nota?” Eso si, todos concordaban en que Bach era el mejor. Nunca escuche a ninguno decir nada en detrimento suyo.
Y si escuchas a Bach, nunca mejor que interpretado por Glenn Gould, ¿no? Siempre me resulta encantador ver a aquel hombrecillo sentado en su desvencijada banquetita, encorvado sobre el piano que le llegaba apenas a la nariz. Pinta rara tenia, pero ¡que manos! Da gusto verlo sintiendo aquella música que mas que interpretar, hacia brotar de sus manos con tanta suavidad como brota el manantial de una roca.
Pues ayer –y ahora es que logro entrar en el asunto que me ocupa- estaba estudiando y escuchando a Bach interpretado por Glenn Gould (¿o era a la inversa?) y me pico la curiosidad por saber algo mas sobre el pianista. Entre en google buscando su nombre, luego en wikipedia y comencé a leer.
Canadiense. Niño prodigio. Murió joven, ¿no? Si, aquí dice que vivió apenas 50 años y que murió luego de una trombosis cerebral o algo así. Se dice que padecía del Síndrome de Asperger. ¿Eso que es? –ahí voy siguiendo el link- Es un tipo de trastorno de desarrollo que clasifica dentro del autismo, pero una variante muy leve, que se caracteriza por –entre otras cosas- una concentración intensa en temas muy específicos, del interés del afectado, quien logra un nivel de especialización muy avanzado en su tema. ¡Aaaaah! Continúa el artículo. Personas famosas diagnosticadas con el Síndrome: y comienza una larga lista que incluye a nuestro Glenn Gould, pasa por el multimillonario y creador de Windows, Bill Gates y concluye con una nota sobre Newton y hasta el mismísimo Einstein!!
No se que grado de especulación o de veracidad habrá en estas afirmaciones pero, ¿saben lo que pensé al leerlas? Que no diferían mucho de aquellas de mis amigos sobre los genios de la música… Es verdad que no son muchos los que nacen con un don o lo desarrollan en su vida, y que la inmensa masa media trate de encontrarles defectos a aquellos que naturalmente sobresalgan para incorporarles ciertos valores “humanos” y sentirlos sus iguales, es la única explicación que se me ocurre al hecho dado. Porque es mas fácil bajar a esos pocos privilegiados que subir todos los demás a su nivel, ¿o no? Esto aclararía el oscuro origen de las revistas del corazón, por ejemplo.
La sabiduría popular rusa, para estos casos, tiene un refrán muy claro: “Los perros están contentos de saber que hasta los cometas tienen cola”.
Me pregunto: ¿Es realmente tan difícil entender que la genialidad puede existir? ¡Ya quisiera yo, por un día de fiesta, destilar al menos una sola gotita de almíbar de este calibre!

domingo, 8 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 44: Yo, dominguera.


Me gustan los domingos.
Los domingos son días de fiesta, celebramos en mi país los días marcados socialmente – el de la madre, el del padre, el del niño, el de la mujer-.
Los domingos son días caseros, días para la familia, días en que en mi casa se hacían comidas familiares –antes de que el efecto Diáspora se colara entre nosotros-, y era fiesta en grande porque mi familia nunca ha tenido menos de 20 miembros.
Los domingos son días de paseo, vestía a mi sobrinito de pocos años con su mejor ropita y me lo llevaba de visita a los museos de la Habana Vieja, a caminar por sus calles, nunca solitarias pero mas tranquilas en esos días.
Los domingos son días de sol y mar, días de playa con mis padres y alguno de mis hermanos, con bolsas llenas de tamales, bocadillos y refrescos, con olor a salitre, con autobuses repletos de bañistas contentos y olorosos.
Los domingos son días de cine, porque así nos acostumbro nuestra TV cubana con sus memorables películas del domingo en la tarde, que eran dos y siempre americanas, una tras otra y con un pequeño intermedio; o con el esperado –al menos por mi- matinée infantil en las mañanas, que comenzaba con el hombre de las mil voces –aquel mismo que un buen día, su ultimo día, se olvido de que el show era para niños y comenzó a lanzar palabras subiditas de tono.
Los domingos son días cultos, en los que aprovechaba para ir hasta el Amadeo, en el Vedado, al concierto semanal de la Sinfónica Nacional; me llegaba en las noches hasta el García Lorca, frente al Parque Central, para ver buen ballet o algo de opera o incluso zarzuela; y hasta sacaba tiempo para ver alguna que otra puesta en escena en el Trianon o en El sótano. En una época solía también frecuentar en estos días galerías con exposiciones de artistas plásticos.
Los domingos son días rusos, en casa de nuestra querida Irina, inundando su espacio de jóvenes amigos, trabajando en su huerto, ayudándola en la cocina, agasajándola con vodka y turrones de cacahuates, tomando cientos de tazas de buen te y escuchando, la mar de las veces, buena música rusa.
Los domingos son días de conocimiento, de reuniones nocturnas, de lecturas interesantes, de meditaciones en grupo…
Los domingos son, a pesar de todo, días tranquilos, en los que el mundo esta recopilando fuerzas para comenzar una nueva semana, una nueva vida.

Proyecto 365, dia 43: Del lenguaje y el espiritu.


“El lenguaje, este primero y supremo instrumento que el hombre construye para comunicar, enseñar, mandar; por el que distingue, determina, constata; en una palabra, nombra; es decir, levanta las cosas a los dominios del espíritu. Jugando fluye el espíritu creador del lenguaje constantemente de lo material a lo pensado. Tras cada expresión de algo abstracto hay una metáfora y, tras ella, un juego de palabras. Así, la humanidad se crea constantemente su expresión de la existencia, un segundo mundo inventado, junto al mundo de la naturaleza.”
(Johan Huizinga, Homoludens.)

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“Si el sentido corriente de las palabras no nos permite ningún descubrimiento capaz de elevarnos, de instruirnos, de acercarnos al Creador, entonces el vocabulario se vuelve inútil. El verbo, que asegura al hombre la superioridad indiscutible, la soberanía que posee sobre todo lo viviente, pierde entonces su nobleza, su grandeza, su belleza, y no es más que una triste vanidad. Sí; la lengua, instrumento del espíritu, vive por sí misma, aunque no sea más que el reflejo de la Idea universal
¡Cuántas maravillas, cuántas cosas insospechadas no descubriríamos, si supiésemos disecar las palabras, quebrar su corteza y liberar su espíritu, la divina luz que encierra! Jesús se expresó sólo en parábolas: ¿podemos negar la verdad que éstas enseñan? Y, en la conversación corriente, ¿no son acaso los equívocos, las sinonimias, los retruécanos o las asonancias, lo que caracteriza a las gentes de ingenio, felices de escapar a la tiranía de la letra y mostrándose, a su manera, cabalistas sin saberlo?”
(Fulcanelli, El misterio de las catedrales
)

viernes, 6 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 42: De la certeza recurrente.


Si tuvieras una goma de borrar super-potente capaz de eliminar por completo cualquier cosa, presente o pasada, sobre la faz de la tierra, ¿qué o quienes borrarías? ¿Por qué?
Me imagino que cada cual tenga su propio listado ya medianamente confeccionado sin siquiera haberse planteado esta pregunta. El mío, por ejemplo, incluiría los días de calor sofocante en los que es difícil hasta respirar; los maltratadores de animales; los claxons de los camiones y de los coches en los atascos; los rodeos y corridas de toros; el que dificulta las cosas por el simple gusto de hacerlo; los ladrones; los que se ponen a hablar por teléfono en el transporte publico cuando intento leer; los malos recuerdos; algunos elementos que no me gustan de la personalidad de los que alguna vez se han cruzado en mi vida… Mi listado, sin dudas, seria mas largo de lo que me atrevo a confesarme a mi misma.
Sin embargo, alguna vez me dijeron que aquello que nos provoca rechazo, ya sea en objetos, en eventos o en personas, no es mas que un reflejo de algo que llevamos en nuestro interior, son espejos que nos muestran lo que somos y no queremos ver, algo así como nuestro propio retrato de Dorian Gray. “Mi Dios!- pensé- ¿Cómo voy a creer que soy tan chismosa y enredadora como mi vecina, o que soy tan creída como la novia de…? Este esta chiflado!”
Tiempo ha pasado desde entonces y, con la recurrencia propia de lo que, por doloroso, sabemos cierto, nunca he olvidado tal afirmación. Cada vez que me encuentro con algo que entraría en mi listado de “borrable”, no deja de aparecer en mi interior un pequeño Pepe Grillo que me insta a buscar en aquello, por ajeno y detestable que me parezca, la versión libre de alguno de mis “perfiles” ocultos.
Al final, les aseguro, agradezco la posibilidad de verme en estos espejos. Sino fuera por ellos, ¡que Pelusa tan diferente seria!

Proyecto 365, dia 41: Resumen de noticias.

(Aunque el titulo sugiera a Silvio, léase con música de Sabina)
Hoy dice el periódico que…
“Un asteroide casi choca con la tierra este lunes”
“Madonna tiene un nuevo –y muy joven- partenaire”
“Queda prohibido enviar SMS durante la Cuaresma en Italia”
“Harán pruebas de ADN a los excrementos caninos para multar a los dueños”
“Una madre de octillizos valora convertirse en actriz porno para mantenerlos”
“Zapatero tiene un lapsus en una intervención ante el presidente ruso”
“Descubren esqueleto de un mamut en plena ciudad de Los Ángeles”

Sin embargo, rechazando otras tentadoras ofertas, he decidido que la exclusiva mundial del estreno en este pequeño hogar de Barcelona de una preciosa tetera japonesa, materializado por obra y gracia de unos buenos amigos, sea para este Diario.
¿Les apetece una tacita de te?

miércoles, 4 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 40: Seamos honestos.

¿Alguna vez se han puesto a leer la letra chiquita de lo que comemos? Estoy segura que si, sobre todo después del boom de la medicina naturista que nos insiste tanto en que lo mas importante es la calidad de aquello que decidimos darle a nuestro organismo –olvidándonos, claro esta, de precios e inaccesibilidades, cosas estas, al parecer, no tan importantes. Antes de que me digan todo lo que se que ahora mismo están pensando, les aseguro que yo no tengo nada en contra de esto. Me sumo a la idea de calidad vs. enfermedad con todo gusto y conocimiento de causa.
Precisamente porque mi cuerpo lo necesita, he decidido cambiar mi consumo de harinas blancas al de harinas integrales, y es en este momento donde me encuentro con el tema de hoy. En casi todos los paquetitos de panes, galletas, cereales, etc., justo debajo de los ingredientes podemos encontrar un cartelito, de esos de letra chiquita, donde te avisan de que el producto en cuestión puede contener trazas de uno o mas elementos ajenos a la receta. Ahora viene mi pregunta: ¿Cómo pueden no saber exactamente lo que contiene?
Si de jugar honestamente se trata, les aceptaría mas un aviso del tipo:
“Este producto puede contener un poco del sudor del panadero, y –con buena suerte- alguno de sus cabellos o…” (El resto lo dejo a su imaginación -se escuchan sugerencias)

Proyecto 365, dia 39: Perfeccion.

Quiero proponerles un ejercicio de concentracion. No es muy largo, asi que, sin trampas, intentelo hasta el final...
Miren atentamente la siguiente foto.

Descubran la perfección de la naturaleza en cada uno de sus elementos: en la perfecta redondez de los troncos cortados, en la perfecta combinación de colores, en el perfecto orden intrínseco en toda la imagen.
Ahora mirenla de nuevo...

¿Pueden sentir el olor a tierra mojada?

martes, 3 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 38: 7 años despues...

(Este post es un regalo sobre todo para los viejos y queridos amigos)
En vivo y en directo, recibimos esta agradabilisima visita! No se imaginan que dia tan lindo hemos pasado juntos, y con que alegria espiritus hermanos se reencuentran...
Mi impresion?
Que 7 años -o 20- en realidad no son nada cuando ha habido una verdadera afinidad de esencias. Besos a todos!

lunes, 2 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 37: Apologia de mis sentidos.


Hoy ha sido para mi uno de esos días en los que te levantas con las terminaciones nerviosas vibrantes en toda la piel: si haces ejercicios, puedes sentir hasta el trabajo del mas pequeño de los músculos; si saboreas un café, sientes el efecto estimulante en toda la cabeza, como si de pronto te hubieran conectado el cerebro a una fuente de energía extra; si comes un bocadillo, puedes distinguir todos los sabores uno por uno sin el menor esfuerzo –y, además, cada uno te sabe a gloria; si sales a caminar, disfrutas de todos los olores posibles que hay en el ambiente, del calor solar, del contacto con las piedras bajo la suela del zapato; si bebes un simple vaso de agua, puedes sentir con que placer cada uno de tus órganos internos recibe tal hidratación… ¿Qué combinación anímica, planetaria o química (o anímica, planetaria y química) se necesita para disfrutar cada día de esta manera? Si alguien lo sabe, por favor, que pase la formula.

domingo, 1 de marzo de 2009

Proyecto 365, dia 36: Cambiando el anuncio.

¿Saben que un día estuve a punto de cerrar el Diario de la Pelusa?
Por algún motivo que no quiero recordar no podía escribir sin mentir y entonces decidí que no escribiría mas (en el Diario, porque creo que no sabría vivir sin escribir). Me puse a echarle una hojeadita a las cosas que había publicado hasta el momento. Me gusto lo que leía, me pareció un sitio que no calificaría entre lo peor de Internet y me dio pena hacerlo desaparecer así sin mas.
“Mejor le pongo un texto a modo de despedida, como un epitafio y lo dejo ahí por si alguien lo ve de pasada”, pensé. Escribí mil y un borradores pero nada me sonaba bien, unos eran demasiado tristes, otros muy noveleros… Al final conseguí algo que medianamente satisfacía mi idea de lo que se debería decir en una despedida, y lo colgué encima de todas las entradas, ahí, justo bajo el titulo:
Cerrado.
Pero en los dos días siguientes si les digo que entre mil veces al sitio no les miento. “Es que no puedo escribir mas”, me decía. “Es mejor, así tendré mas tiempo libre”, me insistía. “Total, si nadie lo lee”, trataba de convencerme. Pero nada. En la mañana del tercer día, sin haberme echado siquiera agua en el rostro, encendí la computadora con el pecho oprimido. No me conformaba con la idea de abandonar así mis textos, mis impresiones, mi tiempo. Y entonces decidí cambiar un poco el epitafio, suavizarlo un poco. Quedo así:
Cerrado hasta nuevo aviso.
Esto me alivio un poco la horrible sensación de estar desentendiéndome de un hijo. Ahora era algo similar a enviarlo a un internado o de vacaciones con los abuelos.
Una semana –y varios miles de visitas al blog- mas tarde, termine por quitarle el cartelito. No podía hacerle(me) eso. Y seguí publicando.
Hoy estoy contenta de poner un anuncio completamente distinto:

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)