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Tres novelas francesas (reseñas)

Mis amigos, mis amores  Autor: Marc Levy (Francia, 1961) Sinopsis :  Mathias viaja muy a menudo de París a Londres para visitar a su hija pequeña, pero aún así se siente solo. Cuando Antoine, un amigo de su juventud, le sugiere trasladase a Londres para regentar su propia librería, Mathias no necesita mucho para dejarse convencer y pronto se instala en el apartamento vecino al de Antoine. Pero no pasa mucho tiempo hasta que los dos amigos deciden criar a sus hijos bajo un mismo techo. Opinión : La literatura francesa siempre me sienta bien. Suele ser refrescante aunque sin dejar de tener cierta profundidad. Esta historia, sin mayores pretensiones, resultó ser divertida y fácil de leer. Los personajes secundarios están bastante bien estructurados, cada cual saliendo adelante como mejor puede, aunque el centro de la historia es la convivencia de estos dos amigos, que más bien recuerda la de un matrimonio sin sexo. Valoración : ★★★☆☆ Una chica como ella Autor: Marc Levy (Fr, 1961) Sinopsi
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Librerías y libros

Me ha dado por leer libros sobre librerías, libros en los que estos establecimientos sean los protagonistas, o al menos que sean parte importante de la vida de los personajes, y debo decir que estoy encontrando historias muy bonitas. Unas más profundas que otras, algunas muy simples y otras más elaboradas, unas pocas memorables, varias completamente olvidables. Aquí van algunos de estos títulos y una mini reseña.  La librería de los finales felices Autora: Katarina Bivald Sinopsis: Cuenta la historia de una chica sueca que prefiere los libros a la vida real, y que hace amistad por correspondencia con una anciana norteamericana, las une su amor por la lectura. Siguiendo un impulso, la chica viaja a USA, a un pueblo en franca decadencia, para conocer a su amiga y al llegar se encuentra con que esta ha muerto. Sin embargo, el pueblo decide acogerla y ella, a modo de pago, decide abrir una librería, gracias a la cual va encontrando poco a poco su lugar entre estas calles semi vacías y sus

A Galló en el 115 aniversario de su natalicio

La loma Siempre que iba a visitarte me llevaba a la vuelta una nueva enseñanza y un puñado de rosas. Como aquella vez que fuimos con mi madre y todos salimos con tu sonrisa en nuestros labios. No importaba el largo viaje ni aquella loma de tu casa sobre la cual nos esperaba un nuevo aliento. De cada encuentro brotaba la fuerza y la confianza como hoy de cada recuerdo luz y esperanza. No existe el pasado ni la muerte sólo la pereza del que ha dejado de ser fuerte y cree que sobre aquella loma ya no hay nada. Dedicado a Gaspar Jorge García Galló (1906-1992)  

Lo que nos es cercano

Ayer veía una entrevista a un afamado actor cubano que vivió muchos años fuera de su país. El periodista, llevado por los clichés y probablemente por su propia orientación, le insistía en que señalara un lugar de la Habana como su favorito. El actor decía que no importaba el lugar, que en cualquier rincón de la ciudad él se sentía como en casa porque allí estaba su público que lo acogía con cariño. G, por ejemplo, tan interesado como siempre en el ser humano, sabe de una ojeada quién vive en qué piso, de dónde viene, qué costumbres tiene, mientras que para mí, si el vecino no tiene una mascota o una planta visible, lo más probable es que pase completamente desapercibido. El mundo sigue cada vez más de cabeza, hay quien asegura que estamos al borde de una guerra nuclear... y yo, claro, no pierdo el sueño por eso. Sin embargo, hoy he transplantado una suculenta. ¡Gran cosa!, dirán ustedes, pero es la primera vez que hago algo semejante en mi vida. Que es de las plantas más fáciles de

La razón de Brecht

El día en que un chico decidió arremeter con una furgoneta a todo el que se encontrara sobre Las Ramblas de Barcelona nosotros estábamos allí. No en las Ramblas afortunadamente, pero cerca. El movimiento inusual de patrullas y ambulancias nos hizo sospechar que algo no andaba bien. Un amigo nos llamó desde el otro lado del océano para alertarnos, para alentarnos a que nos marcháramos de allí lo antes posible. Y nos pusimos en marcha a buscar el tren en una estación lejana, porque la que nos era habitual estaba justo en el centro del problema. Hubo que caminar mucho para llegar a esa otra estación, y por el camino me di cuenta de que sin apenas saber nada del atentado, estaba yo mirando desconfiadamente a todo hombre con barba y a toda mujer con un hiyab. Había supuesto que habían sido islamistas los responsables del atentado. Había supuesto que aún había alguno huído, a juzgar por el  movimiento policial que veía a mi alrededor. Y estaba suponiendo que cualquiera de aquellos que se c

Retos para crecer (o Adiós a la flojera)

En enero de este año me enrolé en un reto lanzado por unas chicas en Instagram para dibujar diariamente. Para entonces ya había entendido que en esto del arte, el trabajo diario es fundamental. Por el camino descubrí que, si bien existía un tema general, los tópicos dados para cada día me resultaban bastante dispersos. Ese mes aprendí dos verdades básicas: 1) dibujar a diario pero sin una dirección conscientemente elegida no me llevaba a ninguna parte, y 2) la figura humana me resultaba muy difícil. Así, pues, decidí retarme a mí misma y asumir mi responsabilidad con el regalo que la vida me había puesto delante. Ya me conocen, me lancé a lo grande: comencé a crear mis propios retos mensuales de dibujo diario -que se mantienen hasta hoy-, los dos primeros enfocados solamente en la figura humana, primero figuras y luego retratos. Temas difíciles, sí, pero ideales para romper ese temor paralizante que aparecía cada vez que los enfrentaba. Y funcionó. El avance es apreciable.

Ventana a un nuevo mundo

Mi G me dice que vuelva, y yo le hago caso aunque no tenga mucho que decir. Las palabras no son lo que más cerca tengo en estos tiempos. Los colores han tomado su lugar. Sí. Esta Pelusa se ha reinventado a sí misma, y aquel por largo tiempo acariciado sueño de ser escritora ha cedido paso al mundo de la pintura. Llevo tiempo viviendo entre pinceles, pigmentos, formas, desvelando los secretos de la realidad de otra manera con el mismo entusiasmo -eso sí- con que intentaba hacerlo con palabras. ¿La verdad? No he tenido tiempo de extrañar las letras. Cada universo artístico necesita un tiempo de sedimentación en nuestro espíritu, y mientras este proceso sucede no queda espacio para mucho más. Así que, si no les molesta, por acá les iré compartiendo mi arte porque, como bien dice G, esta sigue siendo mi casa, y ustedes siguen siendo plenamente bienvenidos. Paisaje a orillas de un lago (Tempera sobre papel de acuarela, Fabriano 350g)