lunes, 14 de diciembre de 2009

I'm still here!

¡Este diciembre me lleva de la mano y corriendo! Por mucho que he intentado sentarme a escribir algo, no lo he logrado. Siempre me encuentro enredada entre mil cosas por hacer, ideas nuevas, proyectos a realizar... Lo único bueno de todo esto es la certeza de que sigo viva y trabajando.
Hoy he publicado un nuevo poema de José Martí en el blog destinado a su obra. Para los que gustan de la poesía, les recomiendo pasar para disfrutar de un buen rato de este, nuestro hobby favorito: la buena lectura.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El regreso de la Pelusa

En estos días en los que no me he dado el tiempo para seguir publicando en este Diario he aprendido varias cosas:


1. Hay tentaciones tan fuertes que pueden hacerte abandonar el resto de tu vida…
2. Una capricornio debe estar siempre alerta ante estas tentaciones ya que pueden estar escondidas en cualquiera de sus muchos intereses, dispuestas a apresarte al menor descuido y no soltarte en un buen tiempo.
3. Se puede trabajar hasta el agotamiento y mas allá, sobre todo si lo estas haciendo con mucho gusto.
4. El sol brilla mas –es cierto- si lo hace para alumbrar la belleza nacida de tus propias manos que va ocupando todos los espacios a tu alrededor.

No obstante, he logrado sacar una última enseñanza de todo esto:


5. La vida es más plena cuanto más integral y completa.

Por eso he vuelto, porque les extraño, a ustedes y a este sitio. No puedo prometer estar a diario, como antes, pero si lo mas frecuentemente que me sea posible, asi, sin compromisos, solo por el placer de compartir...

¡Feliz Diciembre a todos!




lunes, 23 de noviembre de 2009

Una hora de silencio.

Proyecto 365, dia 279
Acabo de leer uno de los artículos más lindos que han caído en mis manos sobre Martí. Tengo el recuerdo de haberlo leído alguna vez, más bien, tengo el recuerdo de haber leído de punta a cabo el libro compilatorio en que está insertado y de cuyo nacimiento fui testigo, pero lo olvidé. ¿Cómo se puede olvidar algo tan deliciosamente escrito, tan sentido, tan original? Es un misterio.
De hecho, el misterio está en como este par de páginas trabajaron sutilmente en mí al punto de hacer míos sus argumentos. Fueron esos argumentos que creí propios los que me impulsaron a comenzar a leer a Martí fuera de toda academia. Fueron los argumentos que Luís Amado Blanco expone en su artículo “Una hora de silencio por Martí” los que me llevaron a abrir el blog en el ahora tengo el gusto de publicarlo para todos ustedes.
Como cada lunes, la buena lectura en este espacio queda garantizada.


domingo, 22 de noviembre de 2009

Kokoro, ¿órgano o mente?

El corazón es precisamente
el corazón que extravía al corazón.
No confíes, corazón,
al corazón el corazón
*


La palabra kokoro que se representa con el ideograma () tiene como primera acepción la del órgano físico, de cuya forma el propio jeroglífico constituye ya una elegante estilización. Sin embargo, como los antiguos chinos identificaban el corazón con el órgano del pensamiento, su segunda acepción es precisamente esa: pensamiento, idea. Con todo lo que ha avanzado la ciencia en el estudio del corazón como órgano, esta identificación de los antiguos no deja de ser sutil y acertada. Por simple observación podemos constatar la estrecha relación que existe, por ejemplo, entre el ritmo cardíaco y la calidad de nuestras ideas o el funcionamiento de este órgano durante la noche y los diferentes tipos de ensoñación. Cualquier cosa que estorbe aunque sea levemente su incesante actividad se refleja en forma inmediata en lo que soñamos, y basta con que abramos los ojos cada mañana para que el ritmo cardíaco se transforme cualitativamente como si el corazón fuera hipersensible a la penetración de la luz en el refugio de nuestros cuerpos por el ventanal de nuestras pupilas, en el mismo proceso en el que el acto del despertar es, sin una pestaña de diferencia, el instante relámpago en el que se reconstituye cada día de nuestras vidas lo que llamamos nuestra realidad.
Cualquier cosa, el sonido del despertador, de una puerta que la brisa matutina cierra estrepitosamente o del claxon del auto de algún conductor apurado o inconsciente, provoca que con inmediatez atronadora se sinteticen el sonido y la luz en la brevedad infinitesimal del instante en que acontece el alumbramiento del mundo. El ideograma chino para idea () parece vincular en un mismo símbolo las nociones de corazón, luz y sonido. Los chinos representaban visualmente el sonido () con la imagen de un sol que se levanta. Cuando se eleva el sol, empieza la sinfonía de la vida, y es en ese definitorio y definitivo instante del despertar del mundo que se despierta la mente. Una idea es, por otra parte, como un sol que se levanta en nuestro corazón…
Para la cosmovisión de los chinos, de los japoneses, y en general, de otros muchos pueblos con largos siglos de historia, no existe la llamada “dualidad psico-física”, ni tampoco la dualidad de sujeto y realidad. En este sentido, el filósofo Nishida Kitarō, educado en la lectura de los clásicos chinos, enseñaba ya en su primer libro de principios del pasado siglo que no existe otra cosa que lo que él denominaba, como William James, experiencia pura, esa experiencia original que sólo a posteriori interpretamos como sujeto o como objeto. La medicina contemporánea ha tenido que reconocer la importancia de la integridad psicofísica y algunos científicos de este campo llaman incluso a recuperar para las ciencias biomédicas la teoría aristotélica de las cuatro causas, porque es imposible estudiar los órganos al margen de su funcionamiento, y éste sin considerar su integración en la totalidad del organismo y en la compleja interacción del sistema cuerpo-psique-realidad, donde el determinismo encuentra su complemento en la casualidad como la causalidad en la teleología, y donde al “por” debe agregarse el “para” para que lata el músculo cordial.
Desde este punto de vista, resulta imposible desvincular en la noción de corazón la dimensión del órgano de la de la mente. Los artistas, por cierto, lo comprenden muy bien. ¿No está precisamente la vida de toda obra maestra en la identidad orgánica del material y la idea? Y acaso por esto, la palabra kokoro (en chino xīn) tiene también una tercera acepción: el centro, la médula o esencia de toda cosa o asunto.
Para un artista marcial toda técnica es la unidad absoluta e indiscernible de movimiento físico y expresividad espiritual.
Una vez le oí decir a un profesor de Jūdō que enseñaba a sus alumnos el difícil arte del randori: “Hay que aprender del corazón para no agotarse. El corazón no puede detenerse nunca. Si se parara, se detendría la vida. El corazón siempre trabaja y siempre descansa. Si sumamos sus momentos de contracción y relajación, constataremos que de veinticuatro horas descansa dieciséis y trabaja apenas ocho. Es con esa impecable eficiencia que debemos enfrentar el randori y lo que es más, la vida”.
El libro Zen no Kokoro (El corazón del Zen) de mi maestro Morinaga Sōkō empieza precisamente por una crítica del título, concebido por otros: como Zen y corazón son una y la misma cosa, una frase semejante resulta absurda. Mente, corazón y vida se identifican en la experiencia meditativa. Zen es como una mano sin guante. Un corazón desnudo cuya sabiduría no es la de la cultura, sino la de la vida: esa sabiduría merced a la cual el mundo de lo vivo nunca ha perecido desde que nació y nuestro corazón palpita sin detenerse mientras dura nuestra existencia...
Acaso el primer paso para asimilarla es aprender la inscrita en la simple cadencia del tictac de nuestros corazones.
La definición de corazón que encontré en un común diccionario japonés-japonés me parece ahora, por ingenua, la más sugerente: "Esa cosa, mientras se mueve la cual, puede el ser humano conservar su humanidad".
Consideren ustedes si no es realmente así.

Gustavo Pita Céspedes
México, DF., 2006
Publicado en la Revista El Sótano.

* Poema anónimo citado por Takuan Sōho (1573-1645) en Fudōchi Shinmyōroku.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Creaciones para un fin de semana

Proyecto 365, dia 277

Les comparto, como se va haciendo costumbre para finalizar la semana, algo de mis ultimas creaciones en:



jueves, 19 de noviembre de 2009

Solo por hoy

Proyecto 365, dia 276

Hoy les traigo una frase para pensar. Su autor, Mikao Usui, fue el creador del Reiki y reunio en estos cinco preceptos la idea basica de su sistema. Pero, como suele suceder, esta filosofia va mucho mas alla del reiki como tal, y pienso que si -tal y como recomendaba Usui- cada persona lograra recordar esta frase cada dia al despertar... el mundo seria distinto.


martes, 17 de noviembre de 2009

Sacando ganancias de los Bancos.

Proyecto 365, dia 274
Llegando a Barcelona una de las primeras cosas que hicimos fue abrirnos una cuenta en un banco. Parece la cosa mas normal, pero para quien ha nacido –como yo- en un país con un régimen social diferente, es algo de lo mas extraño. Creo que en los primeros 27 años de mi vida mis visitas a los bancos pueden contarse con los dedos de una mano; sin embargo, desde que pisé tierras extranjeras paso por estas instituciones al menos una vez a la quincena o a veces semanalmente.
A México, mientras estuve allí, llegué a denominarle ‘el país de los bancos’. No caminas dos cuadras sin toparte con uno y, como trabajé en una clínica donde -entre cobros de consultas, pagos de suplementos y muchas otras cosas- el dinero entra y sale constantemente, tenía que ir al banco casi a diario. Eso fue un gran cambio en mi vida. De no haber visto nunca una tarjeta de crédito, pasé a tener varias en mi cartera, y no solo del banco, sino de las tiendas, del super…
Cada comercio ‘que se respete’ genera su propia tarjeta –que funciona como una de crédito, pudiéndosele cargar los gastos de las compras sin necesidad de pagarlos en el momento, para luego abonar a fin de mes el importe total a la tienda en cuestión- y así terminas con la tarjeta de Suburbia (una tienda de modas), la de Walmart (un hipermercado), la del cine que frecuentas… y la sensación de que tienes un fuerte poder adquisitivo cuando en realidad lo que tienes un buen cúmulo de deudas pendientes en las que se te va, no mas llegan, la mayor parte de los ingresos mensuales. (Lo explico un poco, aunque para los mexicanos esto sea pan comido, para darles una idea al menos a los compatriotas que me leen.)
En Japón el sistema es un poco mas complejo aunque genera más ganancias para el consumidor (esto amerita un post aparte), pero aquí en España, por lo que he podido ver, funciona más o menos como en México. Así que para esta cubanita el trato con los bancos se ha ido haciendo cada vez mas y mas frecuente al punto de que, cuando llego a un nuevo país y para ganar una especie de primaria membresía social, una de mis primeras preocupaciones es localizar la oficina bancaria mas cercana y abrirme una nueva cuenta.
Fue en esa primera visita a la oficina más cercana de “La Caixa” (Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona) que cayó en mis manos un folletito que anunciaba una exposición en el Caixa Forum, el edificio destinado en esta ciudad a albergar las actividades gratuitas de la Obra Social de esta institución. Esto sí que fue una experiencia completamente nueva para mí: el banco estaba haciendo una devolución de sus ganancias a la sociedad, a los individuos, de una forma palpable. Ya sé que con este tipo de obras sociales el banco se exonera del pago de ciertos impuestos y se garantiza otras (muchas) facilidades económicas y hasta políticas, pero lo cierto es que en una ciudad mas caras del mundo donde no hay casi nada gratis, la posibilidad de ver exposiciones de un altísimo nivel cultural, asistir a conferencias especializadas, presentaciones musicales y exhibiciones cinematográficas sin tener que pagar, es una ventaja para nosotros nada despreciable.
Y toda esta historia de bancos viene motivada porque ayer visitamos en el Caixa Forum una de las mejores exposiciones que he tenido la suerte de ver en mi vida. Se trata de una muestra de lujo de casi 200 piezas originales de la colección de arte islámico del museo Aga Khan. Nunca había estado yo tan cerca de este tipo de arte, y la presentación me mostró –de forma muy didáctica y entretenida- mi completa ignorancia sobre este mundo. Había de todo: cerámicas pintadas, maderas labradas, metales calados, tejidos bordados, objetos exquisitamente decorados, pinturas y –sobre todo- libros. Libros antiguos y valiosos, pintados a mano, llenos de detalles minúsculos, con pigmentos de oro, con figuras de líneas finas y colores delicados, representando escenas ancestrales, encuadernados con piel y nácar, y hasta rarezas como dos páginas impresionantes del Sahname o Libro de los Reyes, o el ejemplar mas antiguo que se conserva de una copia del siglo XI del Canon de Medicina de Avicena (!!!)

Aquí les dejo con unas fotos que he encontrado en Internet de algunas de las piezas allí expuestas para que también ustedes puedan disfrutarlas.













domingo, 15 de noviembre de 2009

La historia tras la metáfora.

(Como respuesta a las motivadoras preguntas de Alexis Lago sobre la Metáfora de la ventana y el espejo, recientemente publicada en este sitio)

"Querido G, este escrito tuyo lo he llevado entre mis recortes y es siempre un placer volverlo a leer. Yo en esto de la filosofía soy todo un neófito( parafraseándote) , pero aun así me atrevo a comentarte que los términos de clásico y no clásico, aunque sirven muy bien al propósito de este planteamiento y a otras ideas, me resultan algo” incómodos “, debe ser, tal vez porque me parecen vinculados a una perspectiva académica y euro céntrica o debe ser, lo más seguro, asunto de mi limitado alcance. Pregunta : Existe lo puramente clásico? Según veo, la cuestión está planteada entre el mundo del conocimiento objetivo, sistémico sobre que ‘es el hombre , que está en el fundamento de toda la tradición esotérica, esencialmente fuera del tiempo y lo que es el mundo del saber atado al tiempo histórico y a conceptos circunscritos, horizontales, donde la idea del sujeto absoluto prima como centro, que es el caso de la experiencia clásica. Esta última concepción más bien parece una huida del conocimiento no lineal que una contraposición. Es una trama compleja la del saber y sabemos que las consideraciones intelectuales son limitadas. Por otro lado desde una mirada más amplia lo que acá se llama clásico podría cosiderarse una pequeña porción de tiempo en la historia del hombre respecto a la que ocupa el conocimiento llamado no clásico que incluso en muchas tradiciones orales, se dice, es anterior a la tierra. Aquí aunque vinculadas a la idea de la duda, parecen tratadas como situaciones paralelas, cuando me parece que no lo son exactamente.
Me pregunto tambien: Como se veria esta cuestion, en zonas de la cultura clásica de Japon , China, la India o la cultura persa donde el mundo del conocimiento objetivo, esotérico a permeado totalmente sus formas aun en circunstancias históricas diversas?
Yo se que esencialmente estas palabras no surgieron de consideraciones meramente intelectuales y por eso me son más valiosas. Solo quería apuntar sobre esta impresión que pudiera ser superflua, porque las ideas están exactamente expresadas para mi.
Este es un tema que provoca preguntas."
(Alexis Lago)
______________

Lamento no haber respondido inmediatamente, aunque la cuestión de qué es inmediato o mediato depende en estos casos, más que de un criterio cronológico objetivo, de lo vivo que sea capaz de mantenerse sin disiparse, transcurrido un tiempo, el interés tanto del que pregunta, como del que contesta.
En primer lugar hay que señalar que una noción de lo puramente clásico sería a su vez clásica, en otras palabras, reflexiva, y reflejaría la imagen que el conocimiento clásico tiene de sí mismo. Por otra parte, la identificación de conceptos como “no clásico”, “oriental” y “esotérico” no me parece adecuada.
En segundo lugar, creo que hablar de la racionalidad clásica como de una "huída", es simplificar demasiado la cuestión, si consideramos que en el ámbito de la ciencia, de la técnica y de la cultura en general, los resultados del conocimiento clásico no son simplemente intelectuales, sino que hay todo un mundo de nuevos objetos, una "segunda naturaleza tecnológica" o "cuerpo inorgánico del ser humano" que es su resultado, y que nos ha permitido llegar hasta este punto de la historia para plantearnos la necesidad de una visión complementaria de la realidad.
En tercer lugar, estimo que el mundo generado por ese conocimiento clásico es a su manera no menos rico (internamente) que su "opuesto", lo que se hace evidente cuando entendemos que se trata de todo un paradigma que abarca manifestaciones muy diversas en todos los niveles: desde la conciencia individual hasta la social, desde la ciencia hasta las artes, desde la economía hasta las concepciones ideológicas y las prácticas políticas que las sustentan, desde las nociones éticas hasta los programas pedagógicos, desde el conocimiento exotérico hasta el esotérico (no olvidemos las enigmáticas relaciones de Descartes con la tradición oculta)... Es decir, si tenemos en cuenta que a medida que avanza la civilización los intervalos temporales se "saturan" de acontecimientos científicos y, en un sentido más amplio, socio-culturales (a lo cual se refirió ya en su momento Federico Engels, como hoy lo hace Raymond Kurzweil) hasta el punto de que un decenio equivale a varios siglos o incluso a milenios de historia, acaso podamos darnos cuenta hasta qué grado puede ser relativa la propia comparación entre el prolongado “antes” y el “corto” después. Y esto resulta relevante para mí no sólo por la saturación del período llamado "clásico", notable ya en sí misma, sino también, porque, por suerte o por desgracia, el que escribe el texto ha nacido justamente en ese "corto intervalo" y ha crecido y ha sido educado en sus tradiciones, de modo que para él ese estrecho margen de tiempo no puede dejar de ser relevante y significativo por sobre todas las demás cosas. (Desde el punto de vista de su sistema de referencia, la tradición clásica occidental es, por el contrario, un mundo más vasto que el de la tradición "oriental", que él percibe subjetivamente, a la inversa, desde su limitada perspectiva, como un período “demasiado corto” de la historia universal).
En cuarto lugar, la diferenciación entre la racionalidad clásica y la no clásica afecta no sólo al saber, sino también a su productor, quien dentro del paradigma clásico alimenta todavía toda una serie de ilusiones en cuanto a sus prerrogativas como sujeto y el alcance de su conocimiento, ilusiones que la contemporánea industria del saber se encarga de disipar con sus millones de asalariados de la producción espiritual y su generación en serie de libros y títulos de todo tipo, e incluso de tesis doctorales, que se “montan” casi mecánicamente aplicando a los hechos ciertos standars o patterns teóricos irreflexivamente asumidos, y combinando como ladrillos “toneladas” de citas (a propósito, el criterio “informático” para elegir un artículo o libro entre los miles o decenas de miles que existen sobre un tema, es ¡¡¡la cantidad de veces que ha sido leído o citado!!! ).
En quinto lugar, la idea de diferenciar el paradigma clásico del no clásico, no se queda en la mera diferenciación. Pensar es relacionar lo diferente, y lo que se busca es precisamente un puente conceptual que una ambos paradigmas, así como a las más diversas culturas con sus respectivas visiones del saber. El planteamiento de este problema tiene que ver muy especialmente con la necesidad de lograr incluir los fenómenos vitales y conscientes en el cuadro científico del mundo, y reunir en una misma investigación la compresión de los fenómenos físicos junto con la de la estructura de conciencia que los comprende. (El logro fundamental del paradigma clásico en la ciencia – y recalco que se trata precisamente de un logro y no sólo de una "limitación" - fue la "objetividad" científica alcanzada (justamente gracias a esa limitación) en detrimento de la comprensión de la subjetividad del sujeto que la aprehendía. Lo que está en juego en todo esto es una investigación “crítica” (Kant) en torno a la posibilidad real de que la ciencia como forma del saber sea capaz de investigar y comprender también "objetos no clásicos"; pero ello implica como punto de partida llegar a una nueva concepción de hecho científico y de observación (su comprensión clásica presupone la posibilidad de la repetición de la experiencia en cualquier punto del espacio y el tiempo bajo el control consciente del sujeto cognoscente; sin embargo, fenómenos parapsicológicos como, por ejemplo, la premonición no se ajustan a esta condición y desde esa perspectiva no constituyen hechos científicos). Todo lo cual quiere decir que el problema de la relación de los paradigmas clásico y no clásico, planteado como una necesidad del desarrollo del conocimiento en una etapa bastante reciente de la historia de la cultura occidental, es como un Jano con dos caras (bifronte), una de las cuales está dirigida hacia el pasado, mientras que la otra lo está hacia las infinitas posibilidades de una evolución futura de la cultura que integre como complementarias las visiones, hasta ahora disociadas, de la realidad.
Mientras más trata uno de eludir la historia, más se enreda en ella. Así ahora, para tratar de explicar un poco un texto que habla de superar la historia personal, me veo obligado a dedicar un poco de tiempo a exponer algunos eventos de mi pequeña "historia" como persona. Porque parte de las preguntas se resuelve quizás para el lector, si se ubica en que el texto se refiere ante todo a la obra de Mamardashvili y, en particular, a la percepción que he tenido de ella... Es que aun cuando uno trata un tema de “lógica” no puede ignorar la historia. Y esta no es una “palabra mayor”, sino nuestra realidad individual de cada día. (A propósito, esa vivencia de la cotidianidad de la historia era la que me obligaba a exigirles a mis alumnos del ISA que no llegaran nunca tarde a las clases, porque cuando uno estructura la explicación de un tema considerando, además del programa, las peculiaridades del auditorio – que varía de día en día como los sujetos que lo componen y sus respectivos estados – así como sus implicaciones vitales y existenciales, la propia clase adquiere, además de su lógica, una historia propia, un componente “eventual” que no puede ser deducido de su contenido, como tampoco puede ser reproducida a posteriori la historia de la explicación mediante la reproducción de su lógica decantada, lo cual es sustancial cuando no se trata simplemente de llegar a una explicación, sino de alcanzar una cierta comprensión...)
Entonces, veamos la historia tras la “Metáfora”...
Los conceptos de "clásico y no clásico" fueron explicados detalladamente en los años setenta del pasado siglo por pensadores soviéticos como M. Mamardashvili, E. Soloviov y V. Shvyriov. Entre 1989 y 1990 pude hacer un primer estudio de los mismos que me sirvió de base para organizar poco después en la Facultad de Cine, Radio y TV del ISA (con la ayuda del profesor Wilfredo Domínguez) un seminario teórico titulado "Los ideales clásico y no clásico de racionalidad como problema del pensamiento teórico actual". Dicho seminario se extendió por varios años (hasta 1995 o 96) y en sus sesiones se discutieron temas como "La racionalidad clásica y no clásica en la física" (a cargo del Dr.Sc. Hugo Pérez Rojas), "La racionalidad no clásica y los fenómenos parapsicológicos" (Dr. Moisés Asís), "La racionalidad no clásica en la obra de Carlos Castaneda” (Dr. Aníbal Pentón), “El universo holográfico de Michael Talbot” (Giselle Gil), "La realidad virtual" (Lic. Carlos (¿?)) (premisa de la serie de encuentros anuales que se celebraron entre 1995 y 2001 en la misma facultad), etc.
Y fue inmerso en el trabajo de la preparación de este seminario que surgió para mí la posibilidad de viajar a Japón, de estudiar el pensamiento de Nishida y de practicar Zazen.
Repito: explico todo esto porque acaso el considerar estos elementos pudiera ayudar al lector a comprender mejor mi escrito. Lamentablemente, como señalaba, quizás por haber estudiado filosofía, no acostumbro a discernir entre mi desarrollo profesional y personal, y al exponer algo no puedo dejar de exponer también mi relación con ello, la manera en que me afecta y “me involucra”. Es una pena que el que lee tenga que pagar las consecuencias de este sincretismo histórico-lógico de vivencias y concepciones.

Gustavo Pita Céspedes
Barcelona, 15 de noviembre de 2009

jueves, 12 de noviembre de 2009

Dia de creaciones.

Proyecto 365, dia 271

Hoy les comparto algo de lo que voy preparando para diciembre en:


La honestidad (un premio y una foto)

Proyecto 365, dia 270
Me educaron para ser honesta, para no engañar, pero con el tiempo aprendí que hay mentiras que son necesarias y que la honestidad puede ser tanto un bálsamo sanador como una espada, no menos curativa -en tanto que corta por lo sano- pero siempre dolorosa. Porque en muchas ocasiones duele tanto el ser honestos como el ser receptor de la honestidad ajena; que no siempre nos gusta escuchar criticas, ni siquiera viniendo de quienes sabemos que nos aman.

Me educaron para ser honesta y en esta, mi ágora, lo intento. Intento ser honesta con ustedes y –sobre todo- conmigo misma, pues no creo que haya nadie a quien le haya mentido más en el mundo que a mí. Intento ser honesta cuando hablo de temas complicados, cuando trato de razonar, y lo soy irremediablemente cuando me permito facilismos como el de ayer. Estos son los post que mas me duelen… Son una manera de dejar aflorar a la Pelusa simple, la que deja despreocupadamente que la vida se le escurra en un soplo, y entonces la otra Pelusa, aquella que ama cada instante, se siente objeto de la honestidad de este espejo digital que no sabe mentirle.

La Malquerida, pues, me ha otorgado un premio, el premio a la honestidad… Y quiero pensar que lo merezco, pero me llega el eco lejano de una risita sarcástica que resuena en mi interior y me recuerda que, más que un premio por lo hecho, este es un premio-recordatorio para todo lo que aun me queda por hacer.

¡Gracias Malque!

Y, aunque se que no debo hacer nada a cambio, quiero que la foto que hoy he puesto en mi Fotoblog se convierta en mi regalo agradecido para la Malquerida.

martes, 10 de noviembre de 2009

Independentistas

Proyecto 365, día 269





-¿Y esta es una peli de Campanilla?
-Si...
-¿Y Campanilla es la protagonista?
-Si...
-¿Y que pasó con Peter Pan?
-Nada, es que cuando los otros personajes se vuelven tan famosos como el protagonista, les hacen sus propias películas.
-...
-¿Te acuerdas del Rey León? Pues sus amigos Timón y Pumba son casi mas famosos que él. Tiene su propia serie de dibujos animados y todo.
-¿Y no sale el Rey León?
-No. Sólo los amigos... Se hicieron famosos y se volvieron los protagonistas.
-Entonces les pasó como los Beatles o los Abba, se separaron y formaron sus propios grupos, ¿no?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Metáfora de la ventana y el espejo (III y final)

Para consultar la primera parte: click aquí
Para consultar la segunda parte: click aquí

Eso que obsesivamente llamamos “mi yo” y que sentimos borbotear en nuestro angosto “adentro” como recuerdo o parloteo es, en su demarcación corporal, un proceso material y por tanto mortal que se pudre a la larga como nuestro cerebro o nuestros nervios con la irritante fetidez de las palabras muertas(6). Porque como mismo no es texto el libro que da la espalda en el estante, tampoco es espíritu la idea verde que trina en el árbol de la neurona. Sobrevive la “metafísica” de Aristóteles, es decir, sobrevive un sistema, un microcosmos, con sus grados de libertad y posibilidades para gestar otros microcosmos y sistemas. “Aristóteles” es apenas el centro de tensión del campo, ese que confiere orden, sentido y forma a un espacio antes caótico y amorfo. Como gira en torno al Sol el Sistema Solar, así gira en torno a Aristóteles el microcosmos de la Metafísica. “Aristóteles” y el “Sol” son dos nombres para dos fases de la misma historia, para dos niveles de la misma organización. “Centro de unidad de un mundo” es pues el Yo y la llamada autoconciencia, cuando no es mero narcisismo o vanidad especular, porque el Yo brilla con la misma inocencia del Sol y como éste carece de miedo, egoísmo y orgullo.
Penetrar en el microcosmos de la “Metafísica”, llegar hasta el centro y asumir sus leyes es, de alguna forma, “encarnar” a Aristóteles como núcleo que sólo en tal topos tiene su sentido; porque en esencia, como el propio Aristóteles, no somos más que el topos en que entramos o que creamos dentro de otro topos. Y es sólo como centro de tensión de éste que nos hacemos penetrables y sobreexistimos.
De hecho, el hombre no es una cosa (su cuerpo) o una propiedad (su racionalidad), el hombre es relación. El “Yo” real no está, pues, como en el modelo clásico, en Juan o en Pedro, sino en su interacción. No es sólo un lado de la relación, sino la relación misma y en tal sentido no es potencia, sino acto, no es introversión, sino extroversión, no es monólogo, sino diálogo. El yo monológico, de escenario adentro, es, como los sueños, la decodificación psicológica de una caprichosa mezcla de palabras(7). Por obra de un misterioso sortilegio, del universo de nuestras intuiciones escogemos con ingenua fascinación las más inestables y las llamamos “Yo” y convertimos nuestro “mundo interior” en vedado o fortaleza inexpugnable. Vemos esa roca y decimos “¡Qué hermosa!” o “¡Qué alta esa montaña!” y seguimos el camino, y creemos que el “Yo” es el que mira la roca o la montaña y sigue su camino. A la vuelta no vemos la roca o la montaña porque “ya las vimos”. Mas ahí siguen la roca y la montaña y el camino. Y decimos: “Es tarde, hay que seguir”, y seguimos. Y aún siguen roca y montaña lejos, allá en el camino. Roca, camino y montaña nos persiguen cual destino. Y aún, lejos, siguen siguiendo… pero seguimos…
El “Yo especular” o cuasi-yo pertenece, empero, a ese género de ilusiones o formas metamorfoseadas que ni la más aguda racionalidad puede disipar. Su naturaleza cuasi-sustancial esta colmada de efectos paradójicos como el miedo, la envidia y el enojo que fulminan a la personalidad, paralizada entre su propia importancia e insignificancia. Porque miedo, envidia y enojo son sentimientos de fantasma que no se sabe muerto, resonancias de “mi auto-alo-conciencia” o autoconciencia en mí de otro; de ese otro que soy, que no quiero acabar de ser y que definitivamente no soy, crédulo de la farsa de la libertad pedida, del derecho otorgado y del demiurgo amenazado que es el pan de nuestra fe de cada día.
Asumimos cada mañana nuestro preciado cuasi-yo con la misma poética devoción con que damos la bienvenida al “sol naciente” y en la noche lo despedimos con la misma esperanza de un nuevo amanecer. Pero este yo ilusorio o falso es como el cuasi sol que se apaga al ocaso y magnifica en su oscuridad la frialdad de las tinieblas. Pequeño sol de los indefensos e irascibles tiene por designio el abandono y por filosofía la queja. Con rutinaria claridad, temerosa de nuevas claridades, se levanta y se acuesta cada día por el mismo lugar. Y como el cuasi sol deja la noche al soliloquio de la luna, así abandona el cuasi yo la duda al solaz báquico del sueño. Porque “empantanado” en la morada del “mí mismo”, no tiene ni despierta dudas sustanciales. Es para los demás un hecho indudable y reconocible como su nombre y su cuerpo, y como tal indiferenciable de su imagen en el espejo. Así, es su propia fotografía resuelta en su marco, unidimensional en espacio e inamovible en tiempo. Seca y malograda holografía sin un “¿quién es?” ni un “no sé”, triunfante momia de mirada retocada y rostro restaurado.
Mamardashvili nos ha legado acaso en la concepción de las formas metamorfoseadas toda una teoría del “yo” impostor que es apariencia objetiva, redundante y perseverante, fragancia del deseo que transpira el capullo de la existencia. Su obra es también el signo de una nueva forma de ser y de conciencia que presupone una reinterpretación del símbolo y la duda.
La forma de existencia de la duda, su dimensión ontológica, es el símbolo. La exacta definición del símbolo, su significado más general es la duda. La duda no es mero nihilismo ni abstracta negatividad. El símbolo no es mera figura, ni mera forma, espacialidad o positividad. Lo que define al símbolo es más bien su atemporalidad. No ver en la duda el símbolo es simple nihilismo, vacua negatividad. No ver en el símbolo la duda es puro formalismo, esteticismo o artificiosidad. La percepción del símbolo como duda es experiencia, como certeza es arte, religión, filosofía o ciencia. La duda como símbolo no reducida a su proyección cognoscitiva es una forma de ser o actitud humana. La actitud humana como duda-símbolo o símbolo-duda es, en palabras kantianas, un actuar como si, un actuar al borde de lo imposible o la Nada. Actuar con la conciencia de lo imposible nos rescata del tiempo, no porque nos devuelva al presente, sino porque nos reintegra al Yo, que no hay mejor forma de definir el estatus de lo atemporal. La experiencia del Yo como símbolo y duda, como existencia atemporal al borde de la Nada y lo imposible, nos revela la proyección temporal del espejo, porque la vida especular es en efecto, vida del pasado o del futuro. Lo que vemos de novedoso en el espejo es la imagen obsoleta de un pasado que omitimos. Así, la seducción del futuro tiene mucho de necrofílica y es profundamente kármica.
La vida del espejo es finalmente como el viaje hacia una estrella muerta cuyo brillo fatuo nos subyuga desde su osario estelar…



Notas:

(6)Es una sugerente cita que aparece en el artículo “La conciencia y la civilización” de Mamardashvili, en la página 109 de su original libro “Cómo yo entiendo la filosofía”.
(7)El eminente científico ruso Borís F. Pórshnev en su libro “Sobre el inicio de la historia humana” interpreta los sueños o ensoñaciones como las decodificaciones en imágenes de incoherentes conjuntos de palabras.

BIBLIOGRAFIA

Jayakar, Pupul Krishnamurti. Biografía.
Kagán, M.S. El mundo de la interacción comunicativa.
Mamardashvili, M.K. Los ideales clásico y no clásico de racionalidad.
Cómo yo entiendo la filosofía.
Marx, K., Engels, F. La ideología alemana.
Nishida Kitaro Ensayo sobre el bien.
La lógica del “basho” y la cosmovisión religiosa.
Nishitani Keiji El punto de vista del Zen.
Filosofía de la religión.
Pórshnev, B.F. Sobre el inicio de la historia humana.
Gustavo Pita Céspedes
Kioto, 1993

Revelación de sábado

Proyecto 365, dia 267

Acabo de tener una revelación y quiero compartirla con ustedes:


"Allí donde todo está hecho,
donde no se siente la necesidad de aportar nada,
no hay desarrollo posible para el alma humana."

¡Buen fin de semana!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Viernes creativo

Proyecto 365, dia 266

Y bien, ya saben que ando creativa en estos tiempos, por eso hoy les comparto una de mis últimas manualidades en:


¡Espero que la disfruten!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Sabor Oriental

Proyecto 365, dia 265


Longevidad efimera,
la infancia se eterniza,
y las manos, cargadas de esperanza,
ungen con su resplandor a lo divino.

Es mi turno en:









Proyecto 365, dia 264

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mensajes ocultos -o tal vez no tanto.

Proyecto 365, día 263

Hay ciertos nombres que se cruzan en nuestra vida desde bien temprano y con mucha frecuencia. Podemos pasarlos por alto, no tomarlos en cuenta, pero si nos paramos a pensar un poco en ellos descubriremos que encierran solo para nuestros ojos cierto simbolismo personal, oculto para el resto del mundo.
Quizás Ivanius tenga razón –salvando las distancias, claro está- cuando me compara con el alma de un Leonardo de intereses todo-abarcadores; quizás no fue una casualidad el que, en un país donde las escuelas todas portan nombres de mártires patriotas, mi escuela primaria se llamase “Leonardo D’Vinci”; y –siguiendo este caótico razonamiento- quizás tampoco sea casual el que, abriendo hoy al azar un libro de ensayos de Ortega y Gasset, diera con los siguientes fragmentos de un ensayo aun no leído:

Leonardo, como nadie ignora, es el más típico representante de aquel universalismo del primer Renacimiento, que fue como una profética ampliación súbita de los horizontes humanos. Matemático y arquitecto, ingeniero y filósofo, citarista y jinete, hombre de trato ameno y delicadas aficiones, apareció a sus contemporáneos como una encarnación demoníaca, como algo más que humano. (…)
¡Que no ha anticipado este vidente en geología y en física, en mecánica, en astronomía, en el arte de la guerra, en la aerostación, en botánica, en fisiología! (…)
Todo lo intentó, todo lo quiso, lo que podía y lo que no podía. Y le quedaba un desencanto melancólico que luego inyectaba en los labios de sus figuras, como en la Gioconda. Y como la Gioconda, todos sus semblantes sonríen para no llorar, sonríen de hastío y descontento, sonríen para no acabar de morir. Porque una manera de muerte es para la Gioconda –el alma de Leonardo- vivir solo como una parte del mundo y no poder abarcar el temblor inagotable de la vida universal.

(Fragmentos del ensayo La Gioconda, de José Ortega y Gasset)

martes, 3 de noviembre de 2009

De todo un poco (con perdon de Mara)

Últimamente siempre me ando disculpando por acá. La vida da mil vueltas, o uno se deja enredar en ellas, y ahora los días no me alcanzan para sentarme y publicar algo con calma…
Ayer, por ejemplo, fue lunes, lunes martiano como todos los lunes, y me dio el tiempo justo para llegar y publicar un hermoso artículo de Jorge Braulio (a quien ya conocemos por sus comentarios en este blog y sus valiosos aportes de haikus en EyL) titulado precisamente Martí y el haiku. Conciso, interesante y bello son tres calificativos que se me ocurren para adornar este artículo que hoy (y desde ayer, con lamentable retraso) les invito a leer en nuestro blog martiano.


Por otra parte, les cuento que sigo bajo los efectos del hemisferio derecho, o sea, sigo nadando entre colores e imágenes. Y como no quiero abrumarlos con esto en este espacio –adonde vienen buscando más bien los resultados de mi otro hemisferio- he creado un (otro) blog dedicado solo a esas, mis otras creaciones. He de aclarar que es un –primer y espero que ultimo- blog en ingles. Y me decidí a escribirlo así porque mi ultima y mas ferviente entrada a ese universo creativo sucedió en ese idioma y porque la mayoría de los blogs que consulto para aprender nuevas técnicas y alimentar mi musa son del mundo anglosajón. Así que, si les interesa, aquí les dejo el link y mis mejores deseos de que tengan una feliz y colorida visita.



Para acomodar todos mis intereses (fotografía, manualidades, lecturas…) al tiempo real de que dispongo, creo que dedicare un día a publicar en cada blog, como hago ahora con los lunes martianos… Lo pensare seriamente y si logro organizarlo todo, y con ello recupero la armonía de mi cotidianidad, este puede ser un buen propósito de año nuevo. ¿Qué creen?
Ah! De más esta decirles que sus comentarios son muy bien recibidos en cualquiera de estos sitios…

domingo, 1 de noviembre de 2009

Metáfora de la ventana y el espejo (II)

Para consultar la primera parte: click aquí


El hombre desde que nace es extensión. No es una cosa o un nombre, es una familia y una casa, un espacio (3), una relación. Por eso cuando digo “yo”, digo realmente “aquí” y “ahora”, digo circunstancia. Mi racionalidad es la racionalidad de ese microcosmos. No está en mi cerebro, está en ese topos y no es elucubración, es acción. No es una cadena de ideas en la pantalla de mi mente, es una relación ideal como la de mi cuerpo al ajustarse a la silla, o la de mi mano al manejar el tenedor, una relación que es a un tiempo necesaria y casual, real y posible, como todo acto de comprensión. Mi entorno es mi cerebro. Mi encéfalo es una neurona. Lo que llamo mi conciencia es función de ese entorno. Cuando trato de encerrar la conciencia en mi cuerpo, de arrinconarla en la oquedad de mi cráneo, siento que exploto por hipercondensación y amenazo con desvanecerme en una lluvia de estrellas sin destino. Cuando camino, el alma se despereza, se despierta, se alegra y percibo: Mente sana en cuerpo sano. Porque más allá de la adultez nuestro cuerpo crece y es isla, continente y planeta para salud del alma, que el alma se enferma si no crece y es sólo en el Universo que alcanza su espacio vital real y juega.
Lo que para la filosofía clásica es “penetrar”, para la filosofía no clásica es “salir”. “Salir” es comprender que “afuera” es también “adentro”, que también “Eso eres tú”. Así, paso a paso, el “mi-yo-aquí-ahora” se va expandiendo. Algunos en la expansión llegan muy lejos. Pero sólo unos pocos desafían la frontera donde “mi-yo” desaparece y viven como experiencia lo que para los filósofos es mera posibilidad lógica y para los demás, sólo muerte, extravagancia o locura. Porque tras la frontera se “avanza hacia atrás” o se “sale adentro”. Se sale allí donde “mi-yo” no existe, porque el Yo no es de nadie, como no es de nadie el sol u otra estrella. Porque como el sol, el Yo no cabe en mi casa, mi bolsillo o mi cuerpo, el Yo es del Universo y del cielo. Y es justamente la “profundidad de la salida” lo que distingue de un Marco Polo a un Siddhartha.
Mamardashvili nos describe el extravío humano con la imagen del “espejo”. El hombre existe mientras es conciente de que a cada instante debe elegir entre su realidad y su imagen especular, porque como en las trampas del cinematógrafo está constantemente al borde de creer que quien se peina es la imagen. Y sin embargo, pensamos que estas son meras extravagancias de filósofos, que no existen ni el “mundo trasespecular” ni “la caverna”, porque en todo caso es obvio que estamos ante un cristal que no oculta nada más que una pared, y que existimos “aquí, en el espacio de delante”. Así, aunque no entendemos la imagen del “espejo”, creemos que sabemos ubicar la imagen. Mas el “espejo” es para quienes entienden de imágenes, como Platón, Carroll, Mamardashvili o Nishitani (4). Para nosotros es la inmediatez de la ventana, cuyo cristal es la frontera entre el afuera y el adentro. Miremos. ¿En dónde estamos: entre el calor de estas paredes, en la sugestión de aquella calle o en la frialdad de aquella cumbre? ¿Desde donde nos asomamos a la ventana? Con toda la corporeidad de nuestro ser sentimos que estamos aquí, “adentro”, en este abrigado refugio desde el que nos asomamos al desamparo del mundo. Y nos sentimos a salvo tras el ventanal, atrapados “entre el espejo y la pared”.
Y así, aunque nadie lo diría, el principal obstáculo con que tropezamos en nuestra evolución espiritual es un espejo. La filosofía clásica, sin embargo, siente por éste y todo lo especulativo, la reflexión, la autoconciencia y la razón, la misma veneración que por su “espejo mágico” la madrastra de Blancanieves, y como aquella refulge de júbilo cuando el espejo le confirma que es la más bella. Para la filosofía no clásica, en cambio, la magia del espejo es perdición, porque nos hace creer que no somos nuestra imagen, que somos más reales que nuestro reflejo, que originalmente la elección ya ha sido hecha y estamos garantizados más acá de nuestra sombra. Y si es así, es porque la filosofía no clásica no tiene una visión contemplativa del reflejo, ni de la imagen y sabe que ésta no es mera pasividad, que hasta una imagen puede ser independiente e incluso autoconsciente sin dejar de ser por ello una imagen (5) , que también en el espejo hay grados de libertad suficientes para que vivamos a plenitud sin percibir que somos héroes inventados o soñados. Porque nuestra vida habitualmente no es más que la realización del sueño de otros y en ella no interpretamos más que el personaje que han inventado para nosotros. Con la seriedad del clown profesional vivimos escena adentro como tragedia, lo que ha sido concebido como farsa o comedia y para colmo nos hacemos dramaturgos y literatos cuando apenas somos seres de papel y tinta. (Continuará)




Notas:


(3) Aunque en el texto se emplea la palabra espacio no debe entenderse esta en todos los casos en su sentido físico, aunque este también esté implícito en la noción más amplia de topos. Esta aclaración es quizás también extensible al concepto de “ágora” en Mamardashvili o al de “basho” de Nishida Kitaro.


(4) Es sumamente interesante la interpretación que hace de la imagen del espejo en su obra El punto de vista del Zen, el discípulo más importante de Nishida, Keiji Nishitani: “Nevertheless, behind the study of the human being reflected in the mirror of the intellect lies yet another standpoint. And this standpoint is a necessary condition for that of the intellect to arise. When we arrive at this standpoint, the aforementioned distinction between the self which sees and the self which is seen brakes down, and the situation takes a complete turn. This standpoint becomes manifest when, to continue our analogy, I look at myself in a mirror and notice that the one in the mirror is looking at the one outside the mirror. Ordinarily, when we see our own face reflected in the mirror, we pay no attention to this. Or at least, our attention is rarely focused on this. Nevertheless, the one looking at one self in the mirror is, conversely, always seen by the same one who appears in the mirror. When we attentively fix our gaze on our own eyes, they gaze back at us from within the mirror. This is likely to disturb anyone the instant it is noticed. The situation here is completely different from that of observing oneself in the mirror. Here there is no longer any distinction between being “inside” the mirror and being “outside” it. The inside is outside and the outside inside. Here the threatening, sad or kind and lovable look in once eyes, like the equivalent facial expressions, all vanish into the gazing eyes. Here remain only the eyes that have come to gaze directly at the eyes of the one who is looking. There is nothing other than one’s own eyes gazing intently at themselves.
This situation is comparable to two mirrors mutually reflecting one another with nothing in between to produce an image. This, then, is no longer an observation of the objective self. The self is neither the subjectively colored mirror of the self-consciousness, nor is it an image reflected in the mirror of the intellect in which any such haze has been wiped away. In other words, it is not the self represented within itself as an object. For the intellect comes into being where the immediate self-knowledge contained in every form of our conciousness is refracted, so to speak, toward its own interior and becomes reflective self-knowledge. The latter level might be likened to a sort of screen which, while reflecting an image, also reflects itself at the same time, thus making the image three-dimensional – similar to the case of the universal human being seen directly in the perception of each individual…” (Véase, Op. cit. p. 5-6)

(5) Sobre la importancia de la categoría de cuasi-sujeto en la comprensión del arte y otras esferas, véase la obra El mundo de la interacción comunicativa de Moisei Samóilovich Kagán.



Gustavo Pita Céspedes
Kioto, 1993

sábado, 31 de octubre de 2009

De los origenes de Halloween o De como al mundo no siempre lo movio el comercio.

Proyecto 365, dia 260

Ayer en las noticias pudimos ver, en medio de un reportaje sobre como la gente sigue comprando las mascaras, disfraces y demás montajes de Halloween a pesar de la crisis, una pequeña alusión al Samaín, la celebración original celta que aun celebran en Galicia. Alguna información encontré sobre esto y se las comparto… Es grato saber que no todo es meramente comercial.

Samhain es la festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta1 y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica (gaelica: samhain, 'fin del verano').
Las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los espíritus" y con ello se iniciaba el año nuevo celta. Esta fiesta de los espíritus era una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para los cristianos sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los espíritus era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium", se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los "espíritus" de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.
Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa.
La festividad céltica del Samhain se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.
Después de que los romanos conquistaran gran parte de los territorios celtas, estos influenciaron el mundo céltico con sus festivales a la diosa romana de la cosecha, Pomona. Más tarde, los cristianos calificaron las celebraciones celtas como una práctica herética, destruyendo bajo este pretexto gran cantidad de la cultura, monumentos, y tradiciones celtas, para afianzar su dominio político y social del viejo continente. Fue la época de sometimiento de los pueblos libres paganos, que eran convertidos al cristianismo demonizando sus creencias, adoptando sus festivales, y convirtiéndolos al cristianismo.
Para el cristianismo, el Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre, y, como toda fiesta, mayor tiene su celebración vespertina en la “vigilia” del día anterior (31 de octubre) para prepararla. Esta vigilia vespertina, que terminó fundiéndose con el Samhain, fue llamada en inglés All Hallow’s Eve, de donde derivó el nombre de Halloween.
El Samhain no tiene un significado negativo. Es un tiempo para reafirmar la creencia en la unidad de todos los espíritus (almas de vivos y muertos) y la resolución firme de que la muerte no es el final de nuestra existencia.

(Informacion tomada de Wikipedia)


viernes, 30 de octubre de 2009

Cambiando de hemisferio.

Proyecto 365, dia 259

Dos días de acceso a Internet solo en intervalos por no-sé-qué reparaciones me han obligado a separarme un poco del Diario. Aunque mi espíritu y mis manos hayan estado tan inquietos en estos días como para permitirme siquiera un rato de lectura tranquila no me quejo: estoy produciendo –nunca mejor dicho- a manos llenas.
No son escritos los textos que doy a luz en estos días, sino sensoriales. No son inquietudes intelectuales las que me rodean, sino figuras y la posibilidad de realizarlas. Las ideas han dado paso a las imágenes, la perspicacia a los colores y el razonamiento a las tijeras.
Se siente bien cambiar de una mitad del cerebro a la otra, este furioso despertar del hemisferio derecho que llega imponiendo sus maneras, sus formas de hacer, sus intereses, su peculiar visión del mundo, que va dejando un rastro de creaciones a su paso. ¿Lo han probado?

martes, 27 de octubre de 2009

Desde el rincon mas oscuro de mi memoria.

Proyecto 365, dia 258

Ayer, conversando con G. sobre los horrores del fascismo y comentando un excelente documental ruso sobre el tema (“El fascismo corriente”, del director Mikhail Romm –que recomiendo y super-recomiendo como algo que nadie debería perderse), tuve un flashback sorprendente por la nitidez de la visión: me vi, Pelusa adolescente, tumbada en el sofá de mi casa –los olores de la comida de mi madre rodeándome- con un libro en las manos del que no podía desprenderme. Era una colección de cuentos de horror, una edición cubana de la que no recuerdo el nombre, que contenía, entre otros, “El llamado de Cthulhu”, de Lovecraft, y “El cuerno de caza”, de Sarban. La Pelusa de mi visión justamente estaba leyendo este último cuento –una ventana a lo que hubiera sido el mundo si los nazis hubieran ganado la II Guerra Mundial- y pude rememorarlo de punta a cabo como si esta lectura hubiera ocurrido ayer. El horror me invadió nuevamente, el temor a lo desconocido, a lo que pudiera ser, a la maldad intrínseca del hombre…
En todos estos años pasados entre el momento que vi en mi flashback y ayer, no recordé nada en absoluto de este cuento, como si lo hubiera olvidado. Mi alma decidió en algún momento ponerme a salvo de ese recuerdo ocultándolo en el rincón más oscuro de mi memoria, evidentemente el que reserva para el peor de los horrores: la deshumanización. Ayer, mientras sacaba de ese rincón las imágenes del documental de Romm, se escaparon también las de este cuento con una fuerza tal que hoy me parece escuchar incluso el tétrico llamado del cuerno de caza.
Si no lo conocen, recomiendo que lo busquen, y también el documental que les comento. No se arrepentirán.
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Aquí les dejo el link de la primera parte del documental en Youtube (aparece completo): El fascismo cotidiano.

lunes, 26 de octubre de 2009

Homenaje

Proyecto 365, dia 256

Hoy en nuestro blog martiano hacemos un pequeño y postumo homenaje a Cintio Vitier con la publicacion de uno de sus articulos en el que nos acerca un poco al Diario de Marti.


domingo, 25 de octubre de 2009

Metáfora de la ventana y el espejo (I)

En el año 1993, mientras practicaba meditación Zen en Kioto, Japón, tuve varias vivencias que quedaron fijadas en este artículo publicado en español en La Habana en la revista Credo, dirigida por Iván González Cruz, y en Moscú, en el libro Encuentro con Descartes, en la traducción al ruso de Alexandra Rúdnieva y Verónica Spásskaya (Встреча с Декартом. Ad Marginem, М. 1996)
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Lo mejor de la filosofía clásica es una crítica del sano sentido común desde el punto de vista de la razón del “sujeto absoluto”. Lo mejor de la filosofía no-clásica es el descubrimiento del mundo de la ideología que permea tanto el sentido común como la filosofía, y el desenmascaramiento del sujeto absoluto como sujeto social e incluso político. Lo mejor, lo más humano, de la obra de Mamardashvili, a nuestro juicio, consiste en haber redescubierto, fuera de todo reduccionismo político, el mundo de la ideología como mundo trasespecular, es decir, como ilusión ontológica, como la “magia del ser que hace de la sombra una sustancia y de la sustancia una sombra”, en haber rescatado, por tanto la dimensión más profunda de la ilusión y el humano extravío, esa dimensión en la que el hombre “siempre puede perderse” y no un sentido meramente finito, político, no como extravío singular, sino como extravío esencial y posibilidad perenne. Ese extravío que como otros, presupone una duda, pero que ahora es una duda no-clásica. Ya no es la duda clásica del caballero ante la encrucijada, ni la disyuntiva cristiana de la virtud y el pecado, ni la alternativa hamletiana del “ser o no ser”, es la duda al elegir entre dos vías con igual dirección, al escoger entre la virtud y “la virtud”, entre el ser y el “ser”, entre el Yo y el “yo”, entre la realidad y su simulación sígnica o mimesis especular. Y de esa duda, paradójicamente, emerge como única realidad humana el símbolo, porque la vida del hombre es auténtica cuando es simbólica: el hombre se pierde cuando se le atrapa, como se pierde el azul del mar en la vasija, el azul del cielo en el aeróstato o lo infinito del firmamento en la mañana…
El tema de la ideología nace en la obra de Marx hermanado con el de la falsa conciencia, pero sólo sobrevive el primero y el segundo es abortado silenciosamente. La obra de Mamardashvili lo devuelve a la vida en una interpretación que lo reinscribe en su linaje indoeuropeo y lo emparenta con los “ídolos” de Bacon, el “poderoso y astuto engañador” de Descartes y la multisecular tradición hinduista del samsara y maya. Mamardashvili recupera pues un tema que en Occidente sólo subsiste como tema básico en la tradición esotérica, porque en la filosofía occidental es olvidado paulatinamente, tratado como tema de segunda mano o reducido a sus interpretaciones gnoseológicas o políticas.
Descartes debe haber sido como una especie de Mesías filosófico que dudó por todas las generaciones futuras y las redimió de la necesidad de dudar fundamentalmente, porque ni en el nihilismo de Nietzsche encontramos una duda básica, radical, como la cartesiana. Y aun así quizás tengan razón filósofos como Nishida Kitaro y su discípulo Nishitani, cuando suponen que la filosofía europea es esencialmente una filosofía del Ser, mientras que la tradición oriental y más exactamente la budista Zen se funda en la Nada, de tal modo que es sólo en el Oriente que ha existido un nihilismo absoluto, un nihilismo radical, porque únicamente al borde de la Nada absoluta se manifiesta la verdadera cualidad de Maya, la inagotable hondura del extravío y el engaño [1].
La noción de la falsa conciencia supera, empero, el radicalismo cartesiano según el cual existe el que duda. Lo que existe es la duda. Es decir, no es que de la duda se deduzca lógicamente, mediante el pensamiento, la existencia del que duda, es que de la duda se derivan ontológicamente el pensamiento y el que duda. Desde este punto de vista la duda no es meramente un estado psicológico, un simple matiz emocional o una forma de expresión cargada de confusión y negatividad. La duda es la virtualidad y la tensión del campo, es la incertidumbre en su sentido ontólogico e incluso físico. Quién soy? o qué hacer? no son preguntas, son fuerzas. Eso que el europeo expresa con un signito curvo detrás de la frase, como algo ajeno y “post-ponible”, es el alma misma de las lenguas como la japonesa cuya gramática, cual el ocasional signillo de los europeos, es en esencia rodeo (Ɂ) y cautela (.).
El término falsa conciencia es entonces, por lo pronto, mucho más rico que el de ideología y menos confuso, aun cuando más paradójico, y como cuestiona radicalmente toda pretensión de claridad o adquisición absoluta, todo estado definitivo del conocimiento o la realidad, nos remite constantemente a la Nada como al fuego que desnuda en la realidad la Idea, en la Idea la obsesión y en ésta la inestabilidad y la inquietud.
La muerte y la locura son, en el espectro de las obsesiones humanas, sus dos extremos. Y como extremos en la gama del horror se interpenetran e identifican cual dos monstruos que se disputan el alma humana en lo que tiene de individual y personal, porque individualidad y personalidad [2] son el principal objeto de sus apetitos, y ambas naufragan en las oscuras aguas de ese Averno cuyas riberas son Muerte y Locura, pero también emergen del tibio manantial que fluye del Deseo a la Obsesión.
Muerte, locura, individualidad y personalidad son personajes de tragicomedia en el Teatro de la Soledad, porque el hombre en su soledad siente que nace, existe, enloquece y muere solo, que su soledad no es histórica sino genérica, que no es condición psicológica sino ontológica. Pero quien lo siente es precisamente el hombre como individualidad y como personalidad. En el abandonado pozo de su soledad el hombre siente que se disuelve y que es gota de tiempo, brisa del futuro. Pero la personalidad, la individualidad es el pozo. Y el pozo es la reversión del paisaje, lo claro-extenso revertido en oscuro-intenso. La personalidad es al hombre, lo que el pozo al paisaje. Pozo o paisaje es, pues, el alma humana. Paisaje-pozo-paisaje. Pozo-paisaje-pozo. Como el universo mismo el alma suele contraerse y dilatarse, y quizás la cosmología moderna no sea más que una fenomenología del alma que se expande en el firmamento, se contrae en la roca y se ensimisma en el pozo…
(Continuará)
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Notas:
[1] La Nada absoluta no es definible por contraposición al Ser y se autoniega. La oscuridad no abandona el recinto cuando encendemos la luz.
[2] Nos referimos a individualidad y personalidad en su forma no natural o enfermiza de manifestación que por lo demás parece hacerse convertido para muchos en un ideal en el siglo XX. Como bien señala Nishitani: “This basic common character is the tendency for the self situated in the field of self-conciousness to close itself off, to concentrate vacously on its own interior. This might also be said to be a primitive form of subjectivism, which, in a much higher dimension, reveals itself in various forms in the areas of art, thought and praxis”. (The Eastern Buddhist. New series. Vol.XVII No.1 Spring 1984, p.2). Personalidad, individualidad y aun la llamada genialidad como atributos normales del hombre no necesitan de una exaltación especial.

Gustavo Pita Céspedes
Kioto, 1993

sábado, 24 de octubre de 2009

Pelusa creativa.

Proyecto 365, dia 254

Necesitaba un descanso de las letras propias y de las ajenas.
Necesitaba una ocupación para mis ambiciosas manos.
Necesitaba unas tarjetitas y se convirtieron en pretexto.
Necesitaba un cambio y se convirtió en creación.








(La idea del Mini-Pocket Book no es mía, sino de The Stamp Goddess , una simpática actriz súper-creativa. Yo hice mi propia versión de acuerdo a los materiales que tengo en casa.)
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)