Mensajes ocultos -o tal vez no tanto.

Proyecto 365, día 263

Hay ciertos nombres que se cruzan en nuestra vida desde bien temprano y con mucha frecuencia. Podemos pasarlos por alto, no tomarlos en cuenta, pero si nos paramos a pensar un poco en ellos descubriremos que encierran solo para nuestros ojos cierto simbolismo personal, oculto para el resto del mundo.
Quizás Ivanius tenga razón –salvando las distancias, claro está- cuando me compara con el alma de un Leonardo de intereses todo-abarcadores; quizás no fue una casualidad el que, en un país donde las escuelas todas portan nombres de mártires patriotas, mi escuela primaria se llamase “Leonardo D’Vinci”; y –siguiendo este caótico razonamiento- quizás tampoco sea casual el que, abriendo hoy al azar un libro de ensayos de Ortega y Gasset, diera con los siguientes fragmentos de un ensayo aun no leído:

Leonardo, como nadie ignora, es el más típico representante de aquel universalismo del primer Renacimiento, que fue como una profética ampliación súbita de los horizontes humanos. Matemático y arquitecto, ingeniero y filósofo, citarista y jinete, hombre de trato ameno y delicadas aficiones, apareció a sus contemporáneos como una encarnación demoníaca, como algo más que humano. (…)
¡Que no ha anticipado este vidente en geología y en física, en mecánica, en astronomía, en el arte de la guerra, en la aerostación, en botánica, en fisiología! (…)
Todo lo intentó, todo lo quiso, lo que podía y lo que no podía. Y le quedaba un desencanto melancólico que luego inyectaba en los labios de sus figuras, como en la Gioconda. Y como la Gioconda, todos sus semblantes sonríen para no llorar, sonríen de hastío y descontento, sonríen para no acabar de morir. Porque una manera de muerte es para la Gioconda –el alma de Leonardo- vivir solo como una parte del mundo y no poder abarcar el temblor inagotable de la vida universal.

(Fragmentos del ensayo La Gioconda, de José Ortega y Gasset)

Comentarios

  1. Pues sí que me has dado en qué pensar... ensayaré el ejercicio; ya comentaremos qué resulta.

    Beso renacentista.

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  2. Pelusita

    Leonardo fue un ser excepcional; así que el sólo hecho de sentir esa admiración/conexión hacia él, ya es digna algo remarcable.

    Un beso

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  3. Además de que me fascina el personaje de Leonardo y su obra, creo que nada mejor que una aproximación renacentista para la vida... Soy fan de lo multidisciplinar y de hecho, mi trayectoria da fe de ello, así que Pelusilla, una cosa más para compartir y felicidades por tanto Da Vinci en tu vida, de veras.

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