viernes, 30 de octubre de 2009

Cambiando de hemisferio.

Proyecto 365, dia 259

Dos días de acceso a Internet solo en intervalos por no-sé-qué reparaciones me han obligado a separarme un poco del Diario. Aunque mi espíritu y mis manos hayan estado tan inquietos en estos días como para permitirme siquiera un rato de lectura tranquila no me quejo: estoy produciendo –nunca mejor dicho- a manos llenas.
No son escritos los textos que doy a luz en estos días, sino sensoriales. No son inquietudes intelectuales las que me rodean, sino figuras y la posibilidad de realizarlas. Las ideas han dado paso a las imágenes, la perspicacia a los colores y el razonamiento a las tijeras.
Se siente bien cambiar de una mitad del cerebro a la otra, este furioso despertar del hemisferio derecho que llega imponiendo sus maneras, sus formas de hacer, sus intereses, su peculiar visión del mundo, que va dejando un rastro de creaciones a su paso. ¿Lo han probado?

4 comentarios:

  1. Pues verás... La idea de la razón como tijeras me gustó.

    Ahora que en cuanto a manualidades, creo que lo más complicado que he hecho son aviones de papel. Mis dibujos harían las delicias de Rorschach... también sirven. Últimamente he recuperado una antigua afición por la música; falta ver si el garfio lo permite...

    Ya se te extrañaba. Besos.

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  2. Pelusita

    Ya venía yo, muy presta, a "echarle" al Halloween y a defender la festividad de muertos mexicana... y zas, castigo divino, ya no encontré el post respectivo.

    Beso fantasmal

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  3. Si tomamos la mirada taoista, para estar completos necesitamos de las dos mitades, así que aplaudo la iniciativa aunque te lleve lejos de este sitio, porque es necesaria para el alma. Y sip, también lo he probado pero todavía no encuentro una manera de equilibrarlo en la vida cotidiana, sigo en la búsqueda.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)