martes, 17 de noviembre de 2009

Sacando ganancias de los Bancos.

Proyecto 365, dia 274
Llegando a Barcelona una de las primeras cosas que hicimos fue abrirnos una cuenta en un banco. Parece la cosa mas normal, pero para quien ha nacido –como yo- en un país con un régimen social diferente, es algo de lo mas extraño. Creo que en los primeros 27 años de mi vida mis visitas a los bancos pueden contarse con los dedos de una mano; sin embargo, desde que pisé tierras extranjeras paso por estas instituciones al menos una vez a la quincena o a veces semanalmente.
A México, mientras estuve allí, llegué a denominarle ‘el país de los bancos’. No caminas dos cuadras sin toparte con uno y, como trabajé en una clínica donde -entre cobros de consultas, pagos de suplementos y muchas otras cosas- el dinero entra y sale constantemente, tenía que ir al banco casi a diario. Eso fue un gran cambio en mi vida. De no haber visto nunca una tarjeta de crédito, pasé a tener varias en mi cartera, y no solo del banco, sino de las tiendas, del super…
Cada comercio ‘que se respete’ genera su propia tarjeta –que funciona como una de crédito, pudiéndosele cargar los gastos de las compras sin necesidad de pagarlos en el momento, para luego abonar a fin de mes el importe total a la tienda en cuestión- y así terminas con la tarjeta de Suburbia (una tienda de modas), la de Walmart (un hipermercado), la del cine que frecuentas… y la sensación de que tienes un fuerte poder adquisitivo cuando en realidad lo que tienes un buen cúmulo de deudas pendientes en las que se te va, no mas llegan, la mayor parte de los ingresos mensuales. (Lo explico un poco, aunque para los mexicanos esto sea pan comido, para darles una idea al menos a los compatriotas que me leen.)
En Japón el sistema es un poco mas complejo aunque genera más ganancias para el consumidor (esto amerita un post aparte), pero aquí en España, por lo que he podido ver, funciona más o menos como en México. Así que para esta cubanita el trato con los bancos se ha ido haciendo cada vez mas y mas frecuente al punto de que, cuando llego a un nuevo país y para ganar una especie de primaria membresía social, una de mis primeras preocupaciones es localizar la oficina bancaria mas cercana y abrirme una nueva cuenta.
Fue en esa primera visita a la oficina más cercana de “La Caixa” (Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona) que cayó en mis manos un folletito que anunciaba una exposición en el Caixa Forum, el edificio destinado en esta ciudad a albergar las actividades gratuitas de la Obra Social de esta institución. Esto sí que fue una experiencia completamente nueva para mí: el banco estaba haciendo una devolución de sus ganancias a la sociedad, a los individuos, de una forma palpable. Ya sé que con este tipo de obras sociales el banco se exonera del pago de ciertos impuestos y se garantiza otras (muchas) facilidades económicas y hasta políticas, pero lo cierto es que en una ciudad mas caras del mundo donde no hay casi nada gratis, la posibilidad de ver exposiciones de un altísimo nivel cultural, asistir a conferencias especializadas, presentaciones musicales y exhibiciones cinematográficas sin tener que pagar, es una ventaja para nosotros nada despreciable.
Y toda esta historia de bancos viene motivada porque ayer visitamos en el Caixa Forum una de las mejores exposiciones que he tenido la suerte de ver en mi vida. Se trata de una muestra de lujo de casi 200 piezas originales de la colección de arte islámico del museo Aga Khan. Nunca había estado yo tan cerca de este tipo de arte, y la presentación me mostró –de forma muy didáctica y entretenida- mi completa ignorancia sobre este mundo. Había de todo: cerámicas pintadas, maderas labradas, metales calados, tejidos bordados, objetos exquisitamente decorados, pinturas y –sobre todo- libros. Libros antiguos y valiosos, pintados a mano, llenos de detalles minúsculos, con pigmentos de oro, con figuras de líneas finas y colores delicados, representando escenas ancestrales, encuadernados con piel y nácar, y hasta rarezas como dos páginas impresionantes del Sahname o Libro de los Reyes, o el ejemplar mas antiguo que se conserva de una copia del siglo XI del Canon de Medicina de Avicena (!!!)

Aquí les dejo con unas fotos que he encontrado en Internet de algunas de las piezas allí expuestas para que también ustedes puedan disfrutarlas.













5 comentarios:

  1. Sin duda una bella exposición y lo mejor de todo fué que la disfrutaste y gratis.



    Saludos Pelusa.

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  2. Pelusita

    Pues te diré que, al menos en este país, no es que tengamos las mejores referencias y/o conceptos de las Instituciones Bancarias. Y menos ahora que casi todos son extranjeros y salieron peor de rateros que los nacionales. Los modernos usureros, eso es lo que son.

    Pero es bueno que hagan labor cultural (nomás faltaba, con la plata que se ganan a costa de sus clientes).

    Soy gran fan del arte producido por aquellas tierras del Islam

    Un beso sin usura

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  3. Ya dijo Marichuy con toda claridad lo que iba a poner.

    El arte islámico, por cierrto, me recuerda que tengo en lista de espera una novela sobre aquellas tierras que promete ser muy buena. Y también me hace pensar, por segunda o tercera vez en este año. si no habrá mayor afinidad entre las letras francesas y el entorno islámico de lo que alcanzamos a ver. Pero eso podría ser materia de un post, ya ves que casi no nos gusta hablar de lecturas...

    Besos.

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  4. ¿Los bancos? ¡Ladrones! Y ya Marichuy lo dijo todo. Coincido, la labor cultural que hacen (o la educativa cuando dan becas) me parece fantástica pero aún así creo que no por ello se escapan del infierno (que también es un decir).

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  5. Y qué bruta soy, se me olvidó: me parece fantástica la probadita de la exposición... y nomás por incitar a don Ivanius y a usted, deberíamos considerar proponer varias lecturas de esos lares, que al menos a mí, buena falta me hacen.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)