jueves, 28 de junio de 2012

Expo - Homenaje a Hermán Puig

Ya sé que no hay muchos de mis lectores que vivan o estén por la Ciudad Condal, pero en caso de que sí anden por estos lares en los próximos días, les invito a visitar la expo-homenaje a nuestro querido amigo y excelente fotógrafo Hermán Puig, de quien ya les he hablado antes en este Diario. Incluso si no están por aquí, les invito a deleitarse con el anuncio de la expo, que ya de por sí es interesante:

Click en la imagen para agrandar

 

Links relacionados:


HERMÁN PUIG: Página web de este artista, con mucha información sobre él y una muestra de su trabajo.


Apariciones en este Diario:



martes, 26 de junio de 2012

Cinco cosas de mí que ni siquiera yo sabía.

  1. Me gustan los blogs que dan tips para la organización de la casa, aunque casi nunca los aplico.
  2. Disfruto los sitios webs con fotos bonitas. Me hago adicta a ellos y los busco cada vez que estoy cansada y quiero "refrescar".
  3. Puedo estar horas viendo fotos de ovejas sin cansarme. No entiendo por qué.
  4. Busco nuevas recetas de cocina en Internet y, sin falta, las pruebo. No siempre me salen bien al primer intento, pero no importa. Lo realmente estimulante es la idea de no comer siempre lo mismo.
  5. En esos días en que tengo la imperiosa necesidad de hacer algo y no encuentro qué, cuando me paso todo el tiempo vagando de un lado a otro (de la web, del apartamento, del libro, del cerebro...), sólo la idea de crear algo logra  sacarme de ese letargo.

lunes, 25 de junio de 2012

De por qué me gustan los lunes.

Cuando un lunes se decide a ser bueno, no hay nada luego que nos pueda estropear la semana. Por ejemplo: Este ha sido un lunes dedicado exclusivamente a las buenas impresiones intelectuales:  Dumas, Céline, viejos y queridos cuentos rusos... Además, este ha sido un lunes en el que desde tempranito he tenido el comienzo de una fábula rondándome en la cabeza y, por hemosa, lo mejor que hago es compartirla:

Cada uno a su oficio

Fábula nueva
del filósofo norteamericano Émerson.

(Traducción: José Martí. Revista La edad de oro, No. 1)


La montaña y la ardilla
Tuvieron su querella:
–“¡Váyase usted allá, presumidilla!"
Dijo con furia aquella;
A lo que respondió la astuta ardilla:
  –"Si que es muy grande usted, muy grande y bella;
Mas de todas las cosas y estaciones
Hay que poner en junto las porciones,
Para formar, señora vocinglera,
Un año y una esfera.
Yo no sé que me ponga nadie tilde
Por ocupar un puesto tan humilde.
Si no soy yo tamaña
Como usted, mi señora la montaña,
Usted no es tan pequeña
Como yo, ni a gimnástica me enseña.
Yo negar no imagino
Que es para las ardillas buen camino
Su magnífica falda:
Difieren los talentos a las veces:
Ni yo llevo los bosques a la espalda,
Ni usted puede, señora, cascar nueces.

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Y como este parece ser un lunes especialmente dotado de buenas letras, no puedo dejar de recomendarles que se den una vueltecita por la pocilga donde los maestros Ivanius y Alberto están celebrando su post número 400 (allí donde cantidad es igual a calidad) y también un esperado retorno.

Con lunes como éste, ¿para qué queremos fines de semana?

sábado, 23 de junio de 2012

Reseña: Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas.

Estamos en el reino de la aventura. Un reino peligroso y lleno de secretos,
donde el tiempo juega con las vidas y donde los espacios pueden tomar un valor simbólico.
Hacer que la aventura sea inmortal es el poder de la literatura.
Enric Cassany (Estudio de Los tres mosqueteros)

Hay autores que son tan conocidos que no necesitan presentación ni reseña. Creemos llevarlos en la sangre gracias a haberlos ya visto más de una vez en el cine, la televisión o el teatro, pero no por eso debemos privarnos de su lectura. Un autor, cuando es bueno, siempre sorprende. Es el caso de Alejandro Dumas.

Todo empezó porque pusieron en la tele El conde de Montecristo en una miniserie francesa con Gerard Depardieu como protagonista, y resultó tan diferente a la historia que ya conocía por el cine, me pareció tan profunda y la disfruté tanto que, a los pocos días, pedí que me lo trajeran de la biblio. Pero no tenían ni un solo ejemplar de esta obra y me vi en cambio con un grueso volumen de Los tres mosqueteros en mis manos.

No era precisamente un título que yo hubiera escogido pero -¿a qué negarlo?- la curiosidad me picaba, ¡y de qué manera! Sería mi primer acercamiento, no sólo a la obra de Dumas sino también, salvo raras excepciones, a la literatura más clásica de capa y espada. Casi inmediatamente comencé a leerlo, me lancé a fondo con todo el entusiasmo de una estocada en pleno duelo, y no he salido decepcionada.

Los tres mosqueteros es un libro excelente, bien escrito, con un gancho formidable, y disfrutable desde las primeras palabras. Sabe mantener la atención del lector sujeta por más de 600 páginas, sin que la historia decaiga en ningún momento y, lo más importante, sin perder el donaire ni el buen gusto.

No les hablaré del argumento porque de seguro todos me dirán que pueden recitarlo de memoria. Yo también lo hubiera dicho antes de leerlo pero lo cierto es que en mi idea de las aventuras de estos amigos, que tenía sobre todo gracias a alguna serie televisiva y unos animados, la historia terminaba con la resolución positiva de la aventura de los herretes de la reina y esto sucede apenas en la página 235. ¡Se imaginarán mi sorpresa y mi gozo al constatar que me quedaba más de medio libro lleno de desconocidas aventuras!

En honor a la verdad, debo decir que hacía ya tiempo que no disfrutaba tanto de un libro y no puedo más que recomendarlo, y mucho. Es una lectura que no defrauda, más bien sobrepasa cualquier tipo de espectativas que tengamos sobre ella. Ha venido a sumarse a la lista de las obras que quiero releer cuando aprenda francés, ¡debe ser una delicia leerla en el original!

Me queda pendiente leer las  otras dos partes de esta trilogía dedicada a D´Artagnan y sus amigos, Veinte años después y El vizconde de Bragelonne (que me recomiendan como el mejor de los tres), pero antes tengo en lista algo que, aunque igualmente del mundo francés, va por una línea por completo diferente.

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Bonus:

Los animados de que les hablo y que vi en mi infancia eran unos rusos titulados "Los tres mosqueteros" en español y "El perro con botas" en ruso, con una animación excelente, que lamentablemente sólo aparecen en idioma ruso en este link en youtube, y otros españoles-japoneses que se titulan "D´Artacán y los tres mosqueperros", y los personajes son convertidos en animales, principalmente perros y gatos, por lo que se pueden imaginar que los disfruté doblemente. Aquí pueden ver la nota de Wikipedia sobre estos animados y, además, les comparto el video de la introducción a estos episodios tan simpáticos:




jueves, 21 de junio de 2012

Provecho de un viaje en tren

Hace unos pocos días, en mi última lista de verdades aprendidas, les comentaba que un viaje en tren da para mucho. No hay forma de no sacarle buen provecho a tres horas sentada al lado de una ventanilla, cámara y pinceles en mano, viendo desfilar ante mí los maravillosos paisajes, las eternas llanuras de Castilla La Mancha. No, no tuve la suerte de ver ninguno de aquellos molinos que desafiaron al Quijote pero, para serles sincera, ni los eché en falta con tanto de bueno que pude ver en ese trayecto. Hoy les comparto algunas de las fotos que tomé en el camino y también algunos de los dibujos con tinta y acuarela que pude hacer. Este es, pues, uno de esos posts con muchas imágenes. ¡Espero que las disfruten!











martes, 19 de junio de 2012

Travesura (por Ivanius Chancho Pensante)


Tres horas de insomnio y dos neuronas erráticas fueron suficientes para creer que:
  1. Una velada alcanza para imaginar mucho: leer, escribir, comer, dormitar, ver pelis (sin computadora o televisión), hasta aburrirse. Entonces se acaba la vigilia y empiezan los ronquidos.
  2. El placer puede llegar a ser muy productivo. Ahí se aplica lo que decía Descartes: Los malos libros provocan malas costumbres, y las malas costumbres, buenos libros.
  3. Cuando los pensamientos se deciden a hacer algo por sí mismos, sin asumir las responsabilidades que implica una decisión ni esperar por los demás, es señal de que estamos soñando.
  4. La naturaleza parece haber depositado cantidades ilimitadas de generosidad en algunas personas; tanto, que hasta parece antinatural.
  5. La ropa se divide en tres grupos básicos: 1) la que esconde el cuerpo, 2) la que cambia la temperatura y 3) la que de plano estorba.
  6. Quien inventó los tacones sabe que caminar puede ser desplazamiento, tortura y provocación. A veces las tres juntas.
  7. En todas partes hay comidas tradicionales deliciosas: después de hallarlas, sacarles provecho es lo que importa.

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Bonus:

Nuestro buen amigo Ivanius, coautor del muy recomendable blog Chancho Pensante, nos acompaña este mes de junio como invitado en nuestro proyecto:


lunes, 18 de junio de 2012

Siete nuevas verdades aprendidas.

Tres días y dos noches fuera de casa fueron suficientes para aprender que:
  1. Un viaje en tren da para mucho: se puede leer, escribir, comer, dormir, ver pelis, jugar con el bebé del asiento de enfrente, mirar por la ventanilla, pintar y hasta llegar a aburrirse.
  2. Incluso sin salir de un hotel, incluso sin el placer de recorrer una nueva ciudad, un viaje puede llegar a ser muy productivo.
  3. Cuando las personas se deciden a hacer algo por sí mismas, a asumir las reponsabilidades que una decisión así implica y a no esperar por los demás, entonces los sueños se cumplen.
  4. La naturaleza parece haber depositado cantidades ilimitadas de generosidad en algunas personas.
  5. La ropa se divide en tres grupos básicos: 1) la que viste el cuerpo, 2) la que lo cubre y 3) la que de plano lo esconde.
  6. Aquello de que yo no podía caminar en tacones todo un día, y hasta dos, era puro mito.
  7. En todas partes hay comidas tradicionales deliciosas.

sábado, 9 de junio de 2012

Noticias y recomendaciones.

Sin tiempo para más, un rápido update con las últimas nuevas de esta casa y alguna recomendación:
  • Terminé de leer "Confesiones de una máscara", de Yukio Mishima. De entrada no me gustó, pero le di una segunda oportunidad. Un par de náuseas y mucha negatividad después, me atengo a mi derecho de no reseñarlo. (Lo siento, don Mau!) 

  • Comencé una nueva lectura llena de aventuras, espadas, amor, humor y honor, y me tiene atrapada... Bueno, me quedé atrapada en ella hace unos cuantos días, porque desde entonces no me he podido acercar más a sus páginas. De este libro sí que auguro una buena reseña, de esas que se hacen con todo placer. 

  • Estoy enfrascada en unos cuantos proyectos creativos, ya casi terminados. Son los culpables, entre otras cosas, de que no tenga tiempo ni para leer. En cuanto pueda se los comparto. 
  • Por último, una muy buena noticia: Este mes de junio tenemos como invitado especial en Una Nota de Agradecimiento a Ivanius, del blog Chancho Pensante (cuna de las buenas letras en este blogbarrio). Mañana tendremos su primera participación... ¿se lo van a perder? ¡Espero que no!
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Clasificados:

Se solicitan: 

Recomendaciones de buenas películas, por fa. Lo mismo nuevas que viejas, conocidas o desconocidas, de una metrópolis del cine o de la Conchinchina, de acción, de historia, de pistoleros (ja!), de romance... de lo que sean pero que sean buenas. ¿Qué me recomiendan?

sábado, 2 de junio de 2012

Reseña: Jueves para tipos duros (Antonio Ayala Castejón )

Érase una vez un libro que cayó en mis manos por casualidad. Me encontré con una amiga y se me fueron los ojos para el libro que llevaba en las manos (llámenle deformación profesional, si gustan), y antes de que le preguntara qué estaba leyendo, me lo entregó con un "ya lo leí, cuando lo termines me lo devuelves", y se fue sin darme tiempo a decirle que acababa de leer un clásico del XIX y que no estaba yo para novedades. Y menos tan contemporáneas, porque un rápido vistazo a la portada me informó que aquel ejemplar, ganador del V Premio Literario Volkswagen - Qué Leer, no tenía ni un par de meses de publicación. 

Allí me quedé sentada, en mi espera, y no pasó mucho antes de que los dedos decidieran automáticamente abrir la primera página y los ojos se asomaran al comienzo de la historia. 24 horas más tarde, ya había logrado soltarme de sus garras y había devuelto el libro en cuestión, quedándome con un buen regusto por su lectura. 

Jueves para tipos duros, de Antonio Ayala Castejón (@Azidoh), nos trae la historia de un jueves de lo más extraño en la vida de un tipo de lo más común (bueno, con sus comunes rarezas y su forma particular de ver el mundo), narrada con un deleite evidente por los detalles, llena de notas irónicas que terminan arrancándote sonrisas sino sonoras carcajadas, con más de una idea valiosa que nos deja pensando, y hasta con una moraleja interesante. Los personajes dan la impresión de estar delineados a vuela pluma, pero el recuento que llega después de la última página te devuelve muchos aspectos de su personalidad que de alguna manera el inconciente logró captar en la lectura sin que el conciente tuviese nada que ver. 

Salida de la pluma de un muy joven autor (prometedor, a pesar de todos mis prejuicios con la literatura contemporánea), me pareció una historia muy bien lograda: una especie de homenaje a las novelas negras más clásicas e inolvidables, con personajes memorables, tintes filosóficos, acción y mucho humor. Aunque completa en sí misma, esta novela deja abiertas las puertas y movida la intriga para la siguiente entrega con las posibles aventuras del día después, un viernes para tipos seguramente no menos duros. 

¿Lo recomiendo? Sí. Es una lectura fácil, divertida, sin dejar de tener cierta profundidad, que engancha sin dudas. Ideal para relajar un fin de semana, cuando la llegada del jueves aun se siente como una promesa lejana. 

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)