jueves, 21 de junio de 2012

Provecho de un viaje en tren

Hace unos pocos días, en mi última lista de verdades aprendidas, les comentaba que un viaje en tren da para mucho. No hay forma de no sacarle buen provecho a tres horas sentada al lado de una ventanilla, cámara y pinceles en mano, viendo desfilar ante mí los maravillosos paisajes, las eternas llanuras de Castilla La Mancha. No, no tuve la suerte de ver ninguno de aquellos molinos que desafiaron al Quijote pero, para serles sincera, ni los eché en falta con tanto de bueno que pude ver en ese trayecto. Hoy les comparto algunas de las fotos que tomé en el camino y también algunos de los dibujos con tinta y acuarela que pude hacer. Este es, pues, uno de esos posts con muchas imágenes. ¡Espero que las disfruten!











5 comentarios:

  1. ¡Qué maravilla! Me encantan las imágenes son tan bellas, qué paisajes, un deleite para la vista. Lo que me asombra es tu habilidad de pintar lo que estás viendo, supongo que el tren viaja a más de cien kilómetros por hora ¿no es así?

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    1. Estos trenes van a 240 km por hora, Miriam, así que me limité a hacer un dibujo rápido con tinta y a memorizar colores y detalles que añadí después, cuando ya el paisaje había pasado hacía rato. Es la única forma que encontré de hacerlo.
      Besos!

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    2. No cabe duda que tienes muchas habilidades, me sigues sorprendiendo :)
      Besos!

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  2. Nada como un viaje con bellos paisajes a los lados! Muy buenos tus dibujos además! ;)

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    1. Gracias, Romy! Me alegra que te gustaran.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)