lunes, 30 de julio de 2012

De la actitud ante lo diferente.

En el grupo de lectura del que soy miembro estamos leyendo ahora "Memorias de una geisha". Ya saqué a relucir todos mis conocimientos sobre el tema, por aquello de que me encanta brillar -impulso que le debo quizás a mi nombre- aunque luego termine arrepintiéndome por mi escasez total de humildad. Son poquísimos mis conocimientos, sí, pero no importa. Los saqué todos apenas en la primera semana de lectura y los puse a disposición del resto de miembros. Resultado: que me salieron con un montón de preguntas para las que no tenía respuestas y tuve que recurrir a mi profesor particular de historia japonesa, a mis recuerdos de todo lo que vi en Japón tanto en la calle como en la tele, y a san Google, por supuesto. (Esta es una de las razones por las que me gusta leer en compañía: a otros se les ocurren cuestionamientos que a mí ni me pasan por la cabeza y, al final, ¡siempre aprendo!)

La conversación, pues, ha dado giros y más giros hasta que ha tocado el tema de la actitud que tenemos ante una cultura ajena. ¿Cómo la enfrentamos? ¿Somos lo suficientemente abiertos y receptivos ante lo diferente, o vamos machacando con el rasero de nuestra propia cultura y nuestras experiencias? ¿Vamos dispuestos a aprender e incorporar, o por el contrario a imponer nuestro modo de hacer? Parecen preguntas sencillas con respuestas evidentes, pero no lo son. 

Conozco personas que no pueden salirse de los estrechos marcos de su cultura personal y todo lo que ven lo juzgan por este tamiz, y también a otros que viajan y allí donde llegan aunque sea por poco tiempo imponen su herencia, ya sea a pequeña o gran escala de acuerdo a su alcance. Nada de integrarse, aprender el idioma local o socializar con los nativos... Conozco, por ejemplo, varios cubanos que a pesar de que llevan años fuera de la isla no pueden vivir sin un buen potaje de frijoles negros, y los mandan traer incluso de otros países si donde viven no los consiguen. He conocido rusos en Japón que pagan a precio de oro una botella de vodka y ni siquiera se dignan a probar el aguardiente japonés shōchū.

No estoy hablando de un simple gusto por lo propio sino de una incapacidad de abrirse a lo diferente, a la posibilidad de nuevas experiencias. Allí donde yo me he sentido con ánimos aventureros y descubridores, hay quien me ha confesado sentirse como un animal exótico observado por todos.  Por supuesto, cada cual vive y viaja a su manera, no es mi intención imponer aqui mi tamiz -que todos tenemos uno-, pero no he podido dejar de preguntarme para qué entonces viajan esas personas. 

Y quien dice viajar, dice leer. 

Crédito de imagen
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Extra!

Mañana tenemos la ultima participacion de TNF25, nuestro invitado de julio en el proyecto especial una Nota de Agradecimiento. ¡No se lo pierdan!
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Licencia de Creative Commons  Diario de la Pelusa es un blog escrito por Elena Brito (Pelusa) y está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

viernes, 27 de julio de 2012

De una sorpresa y un cambio de percepción.

Ayer tuve una sorpresa en el súper, de esas que nos dejan sin saber qué pensar: en la caja, junto con el recibo de pago de la compra, ¡la cajera estaba regalando libros! Y no cualquier libro. Juzguen por ustedes mismos:


Cuando yo era niña los animados de Lucky Luke en la tele eran de mis preferidos (sí, porque no sólo me gustaban los animados rusos), y la verdad es que hacía años que no pensaba en este apuesto y calmado cowboy "que dispara mas rápido que su sombra". De hecho y aunque parezca mentira, hacía mucho tiempo que ni siquiera me asomaba al mundo de las historietas, salvo alguna que otra de Mafalda que me encuentro en Internet y sin falta me detengo a leer -porque esa niña siempre tiene algo interesante que decir-, pero sentarme a disfrutar un libro así, de punta a cabo, eso ni se sabe cuándo fue la última vez que lo hice. 

Así que acepté el libro con la mayor de las alegrías y casi que no puedo esperar llegar a casa para comenzar a leerlo. Este ejemplar, por suerte, tiene un prólogo muy ilustrativo sobre la historia del cowboy y de su creador, que vino a sacarme de la más profunda ignorancia. Yo siempre pensé que esta era una historieta norteamericana, quizás los animados que ponían en la tele sí que lo eran, pero no, la historieta es francesa a pesar de que se desarrolle en el más salvaje Oeste de los Estados Unidos. Su autor fue el historietista belga Maurice de Bévère (Morris), al que años mas tarde se le uniría el guionista René Goscinny, el creador del famoso Astérix. 

Y me senté a leer. Y me di cuenta de lo mucho que ha cambiado con el tiempo mi apreciación de las historietas. Ya no me las devoro como antes, más interesada en la trama que en otra cosa. Ahora me detengo a ver los trazos y los colores, a descubrir todos los detalles de un cuadro, a admirarme con la bien lograda ambientación y la riqueza de los trajes, a reírme con las ocurrencias de los personajes, y también a disfrutar del reencuentro con viejos amigos como los malvados hermanos Dalton, mientras más grandes más tontos:


O el no menos tonto pero inolvidable Ran Tan Plan:


Sin dejar de sorprenderme con la contundente aparición de la gran Sarah Bernhardt, a la que vemos aquí improvisando vestuario y adaptando magistralmente ante un inesperado público el famoso poema de Prudhomme, "El jarrón roto"...


O la fugaz pero no menos sorprendente aparición de otro de los grandes, Mark Twain, así como de pasada:


¿Saben qué es lo que he encontrado en estas historietas, ademas de risas y buen arte?
Genialidad.
Eso es.

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Bonus:


El poema de Prudhomme, que yo no conocía hasta ahora, es realmente hermoso. Pueden encontrarlo tanto en francés como en español en: La Comarca de los Poetas.

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sábado, 14 de julio de 2012

Qué empacar para un viaje, y cómo convertirlo en arte.

Cuando una mujer sale de viaje siempre está presente el problema del equipaje, o más bien, de qué ropa llevar para sentirse cómoda sin tener que arrastrar  todo el armario consigo. ¡Menudo asuntito este! Yo nunca lo he tenido muy resuelto y siempre he cargado con ropa de más (nunca de menos) que luego se ha quedado en la maleta sin uso. 

El año pasado, de cara a las vacaciones de verano y cansada de lidiar siempre con el mismo problema, decidí ilustrarme sobre el tema. Informándome aquí y allá, aprendí que:
  1. El arte no está en llevar mucha ropa a un viaje, sino en llevar unas pocas piezas básicas combinables entre sí y apropiadas al clima de nuestro destino. (Mujeres: ejemplo 1, ejemplo 2; Hombres: ejemplo)
  2. Para ahorrar tiempo a la hora de vestirse –y no sólo en caso de viaje-, lo ideal según los expertos es ya tener preconcebida una combinación para cada día. (Confieso que esto último lo he logrado sólo en viajes cortos de dos o tres días, pero en viajes más largos me resulta imposible.)
  3. Para no repetir combinaciones o por lo menos para no hacerlo tan a menudo, en caso de que nos importe, se hace necesario llevar una especie de registro diario de lo que usamos. 
Este último punto a mí me resultó inspirador, y en las vacaciones pasadas llevé un riguroso diario ilustrado de mis combinaciones incluyendo ropa y accesorios y debo decir que, aunque los dibujos dejan mucho que desear, con este método obtuve muy buenos resultados.


Claro que como esto de dibujar me es tentador, he seguido registrando de vez en cuando las combinaciones que uso como pretexto para jugar un poco con los colores... 


Y los dibujos siguieron siendo bastante primitivos… 


Sin embargo, siempre se puede dar un paso más allá, y como todo reto es bienvenido, hoy por fin me decidí a dar el salto. 


¡Y quedé muy contenta con el resultado! La figura está un poco tiesa y tiene mil defectos, pero sé que todo es cuestión de práctica. La motivación existe, y las oportunidades para perfeccionar la técnica no faltarán.
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Bonus: 

Si les interesa aprender el arte de seleccionar ropa para un viaje, el blog Image Interpreters (en inglés) tiene una serie de posts muy interesantes sobre este tema dedicados a mujeres, hombres y niños, incluyendo varios videos sobre cómo hacer las maletas.

miércoles, 11 de julio de 2012

Proyecto creativo: Rascador para gatos con imaginación.

Ya saben que por acá alimentamos gatos callejeros y, como no puede ser de otra manera, de vez en cuando aparece uno que nos roba el corazón. Es el caso de Campanita, una gatita pequeña con la voz más linda del mundo, que ha resultado ser muy lista: ha ido entrando en confianza con nosotros, ya se pasea por dentro de nuestro apartamento, tiene un rinconcito bajo el butacón para sus juguetes (un pedacito de tela, una piña de arce redonda como una pelota...), y hasta ha encontrado el modo de hacernos comprender cuándo y cómo quiere su ración diaria de caricias.


Un buen día, se le ocurrió usar el forro del butacón a modo de rascador, y ahí ya empezamos a alarmarnos.

Imagen tomada de Miau, un webcomic sobre gatos.


 Busqué una solución en Internet y enseguida la puse en práctica: 

Reduje una caja de cartón a tiras,


las fui enrollando y pegando una sobre otra,


y lo aseguré todo al final con un cordel fuerte.



El rascador quedó precioso, y Campanita enseguida se le acercó, lo olfateó un poco y cuando le tocaba estirar sus patitas y estrenarlo... se dio media vuelta y se largó, sin más. No lo ha vuelto a mirar desde entonces. Sencillamente, no le encontró la utilidad. 
He llegado a la conclusión de que no por listo, un gato debe ser necesariamente imaginativo. ¿O seré yo la que está falta de imaginación?
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Bonus para los amantes de los gatos:

  • El blog Miau, un webcomic para gatos, (del que tomé la historieta que aparece en este post) ha publicado unos preciosos fondos de pantalla para descargar 'gatuitamente'. Los pueden encontrar AQUI.




martes, 10 de julio de 2012

De cómo alargar una media hora.

"En media hora estoy allí"- nos dijo por teléfono nuestro amigo, y yo pensé: "¿En qué podría ocupar esta media hora?" 

Me preparé entonces una manzanilla, y mientras la tomaba…


estuve escribiendo un poco en mi diario. 


Pero como al terminar aun me quedaba algo de tiempo, decidí coserle por fin un sujetador a la toalla de la cocina para que no se estuviera cayendo a cada minuto... 


Hasta que al fin llegó nuestro amigo y ya la tarde fue toda risas, tazas de té y conversación. 

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Y hablando de amigos, en unas pocas horas tenemos el debut de Tnf25 en una Nota de Agradecimiento. ¡No se lo pierdan!

sábado, 7 de julio de 2012

Sobre mis lecturas actuales y algo más.

Hoy me duele un mundo la cabeza, y no tengo deseos de crear ni de leer, porque fijar la vista me acentúa el dolor, pero como no quiero pasarme el día sin hacer nada, escribo. Aporrear letras así, suavecito, no aumenta el dolor; solo se siente como un ligero martillazo en las sienes, no más...

Estoy leyendo dos nuevos libros, que no es lo mismo que dos libros nuevos. Excelentes los dos. En uno se cuenta la historia de un francés en plena guerra y después, de la forma más coloquial y descarnada posible, sin floreos ni bonituras de ningún tipo, con acentos en el punto de vista de alguien que lo único que desea es seguir vivo en medio de esa locura colectiva. En el otro se cuenta la historia de dos personajes antagónicos, un cura y un comunista, casualmente también en la época de la posguerra pero en Italia esta vez; dos hombres-niños que siempre están buscando hacerse maldades pero que, por la buena naturaleza de ambos, no pasan del grado de travesuras. Con uno de estos libros pierdo cada mañana la fe en el hombre, la confianza en la humanidad; con el otro me regresa cada tarde el consuelo de que aún hay algo en los corazones de algunos hombres que puede salvarnos. 

Estoy también releyendo un tercer libro, por el puro placer de leer en voz alta una buena obra, por el puro placer de compartir con mi G el agradable momento que proporciona una buena lectura. Lectora de tabaquería no fui: lectora de sobremesa he llegado a ser. (Ver el Bonus al final de este post.)

Les he comentado antes que soy miembro de Pretextos, un grupo de lectura online. Con este grupo es que estoy leyendo uno de los dos nuevos libros, precisamente el que leo en las tardes para recuperar la confianza. Lo cierto es que esta vez se está generando un debate muy interesante sobre la lectura y yo, como respuesta a una pregunta de otro miembro del grupo y ayudada por los conocimientos de mi G, claro está, escribí una pequeña exposición sobre la relación original del comunismo con la religión y pensé que sería interesante compartirlo también con ustedes. Aclaro que es pura y breve reseña histórica, no opinión personal. Esa me la reservo.
"La religión es el opio del pueblo" es efectivamente una frase que un joven Carlos Marx, de apenas 26 años, escribió en un artículo en el que especifica desde la primera línea que se refiere a la situación de la religión en la Alemania de esa época, año 1844. Esta comparación de la religión con el opio parece haber sido común por entonces a varios pensadores. Marx basó su idea en el pensamiento de Ludwig Feuerbach quien dijo que "la religión es la autoconciencia inconsciente del hombre". (El artículo de Marx se titula "Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel. Introducción." y se puede encontrar íntegro en Internet.)
 Marx dice en este artículo que es el hombre quien hace la religión, que pone en los seres divinos, en el cielo o en la vida de ultratumba todo lo que él debería encontrar en sí mismo y en esta vida, y luego se duerme (como si ingiriera opio) arrullado por ideas como la resignación a los designios divinos o una posible mejor existencia mas allá de la muerte, y así deja de luchar en esta vida por su propio mejoramiento.
También dice que la base de todo esto es la sociedad enferma (Marx la llamaba "enajenada") en la que vive el hombre, que lo ha hecho miserable, que lo ha hecho creer que el trabajo es un castigo (porque los ricos no trabajan, o por lo menos no tanto como los pobres, y viven mucho mejor) cuando en realidad "el trabajo hace al hombre"*, o sea, el trabajo es la esencia de la vida del hombre, lo que le confiere su lugar particular en el universo.
Marx en este artículo llama a la religión "la ilusoria felicidad del pueblo" y dice que solo eliminando esta "ilusoria felicidad" es que el hombre puede encontrar la felicidad en la realidad. Pero también de Marx es la idea de que a las ideologías no se las combate con cañones. Para él, la única forma de eliminar una idea o ideología es cambiando la situación social real que la genera.
El que luego tomó "los cañones" para combatir las ideas y la religión, fue Stalin. Para Stalin, con la victoria de la revolución socialista, ideologías como la religiosa estaban fuera de lugar y sólo representaban un retroceso al antiguo sistema en que el hombre era explotado por el hombre. Los comunistas de su tipo consideraban que el socialismo acababa con la llamada enajenación, que según Marx era el fundamento terrenal de la religión, pero la realidad de la construcción del socialismo resultó ser muy distinta de la que ellos pensaban. En este nuevo sistema también existía la enajenación, o sea, la gente seguía siendo infeliz con su vida y en su trabajo, de manera que a los dirigentes no les quedaba más remedio que seguir encontrando a cada paso el fenómeno religioso y lo combatían abiertamente.

*Aunque la idea era común a ambos, la frase "El trabajo hace al hombre" fue escrita por Federico Engels, no por Marx.
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Bonus: 

Para los nuevos lectores de este blog, y los no tan nuevos que quieran recordar momentos especiales, les dejo los enlaces a un par de textos donde explico un poco qué es el "lector de tabaquería" y mi historia con la lectura en voz alta: 

lunes, 2 de julio de 2012

Cómo almacenar y no perder pequeños papelitos. (Nuevo proyecto creativo)

Si algo he aprendido es que un buen proyecto, irremediablemente, conduce a otro. A veces a más de uno.

Desde que comencé mi proyecto de las notas de agradecimiento, al ser diarias, la verdad es que se me han acumulado una buena cantidad de papelitos y para no perderlos desde el principio ideé almacenarlos de alguna manera. La primera solución fue habilitar un espacio dentro de mi agenda anual, hecho con papeles de colores para que resaltaran las notitas, y pegarlas ahí. El resultado fue muy bonito pero no muy práctico porque la agenda engordó mucho con tantos papelitos dentro y luego ya no era cómoda para llevar en la bolsa.


En esta segunda temporada, pues, comencé a pegar las notitas en mi diario personal. La idea no era mala. Lo que no me gustaba era que los papelitos, en su mayoría blancos, sobre el papel de fondo también blanco no resaltaban nada... Esperé pacientemente hasta que el cuaderno del diario se terminara y entonces me decidí a hacer otro tipo de almacenaje. 


Para el interior esta vez elegí papel de periódico normal, que por estar impreso con letras e imágenes ofrece un fondo muy bueno para resaltar los papelitos blancos (además, es abundante y se encuentran algunos ejemplares gratis en el tren), y los cosí como cualquier cuaderno. 


Y para las portadas usé páginas de una revista (más gruesas que las de periódico) y las cubrí con pintura acrílica.


¡El resultado me complace mucho! ¿Qué les parece? 



Y hablando de este proyecto de las notitas, les cuento que empezamos Julio con un nuevo invitado especial: Tnf25, del blog "Un blog... ¡al fin!". Tendremos sus publicaciones los días 10, 20 y 30 de este mes. ¡No se las pierdan!



Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)