martes, 19 de octubre de 2010

Soluciones basicas para un armario en problemas.

Ayer ya no me dio tiempo a venir por aqui y publicarles lo que tenia pensado. Esta semana se presenta cargadita de tareas por hacer, asi que lo mas probable es que quien les hable en mas de una ocasion  y desde hoy mismo sea mi faceta mas hogareña. Espero que no llegue a aburrirlos.
Pase buena parte del fin de semana organizando mi armario por dos motivos: primero, porque ya se acerca esa etapa en la que debere traer de vuelta la ropa de invierno que guarde hace unos meses; y segundo, porque he descubierto que mi armario tiene un grave problema, ¡no funciona! O sea, cada vez que tengo que vestirme empleo mas tiempo del que quisiera parada frente a el, y al final termino poniendome siempre lo mismo. 
La verdad es que nunca me ha gustado dedicarle demasiado tiempo a estas cuestiones -prefiero pasarlo leyendo o en otras ocupaciones que me son mas afines- y por eso decidi  dejar de alargar esta agonia y cortar el problema por lo sano. Me puse a buscar una solucion en internet, en esos blogs de moda que visito de vez en cuando, y encontre una muy buena recomendacion: probarnos toda la ropa que tengamos y descartar sin miramientos aquellas piezas que ya esten ajadas o que no nos queden bien. La logica es sencilla: "a menos bulto, mas claridad"**
Suena facil pero no se imaginan que dificil me ha resultado porque soy de las que se encariña con las cosas y luego ya no quiere deshacerse de ellas. Tuve que ponerme firme  conmigo misma para poder hacer mi seleccion tal y como lo habia planeado. Resultado: mi armario se quedo casi vacio. Dejando a un lado la ropa de andar por casa, han quedado solo dos jeans -uno de ellos ya viejito pero que por ser jean aun queda bien-, dos pantalones, unas faldas medio huerfanas y muy de verano, un vestido, dos blusas blancas y algunos tops y sweteres completamente deportivos, ademas de mi adorada coleccion de pañuelos. ¡Horror! Creo que no llegan a diez las piezas 'usables' que tengo a mi disposicion. De ellas solo dos o tres son medianamente elegantes, apropiadas para vestir mas alla del gimnasio o el super, y no es que precisamente combinen mucho entre ellas... ¡Por eso era que no funcionaba!
Llego pues la hora de tomar medidas extremas: 
1) Me lleve por las barbas a Papa Noel hasta la tienda para que me adelantara mi regalo de Navidad -una falda, una blusa y un sweter con una pinta mas presentable y que, ademas, combinan con las ruinas que quedaron de mi armario.
2) Lavar y guardar todo lo que no usare por ahora. Y digo "por ahora" porque no estamos en epoca de andar regalando o echando cosas a la basura y, salvo aquellas piezas ya viejitas, el resto queda en espera de que la dieta  y los ejercicios hagan su efecto y pueda volver a utilizarlos. 
Asi que en eso he empleado estos dias. Hoy vengo precisamente de lavar un mundo de ropa, y como no se me ocurre otra cosa en que pensar, les dejo con esta simpatica imagen  (del muy recomendable blog Desing Fetish) y mi agradecimiento por atreverse a leer tantos devaneos.


**Como inspiracion de lo que se puede hacer con un closet minimalista, les animo a darse una vuelta por Clothed Much. Su autora es una maestra en esto de hacer mucho con muy poco.

5 comentarios:

  1. Hey Pelusita, ese blog me encantó! que buen ojo tienes para las recomendaciones.

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  2. Ni digas!!! hay que ordenar el armario..la etiqueta esta genial!!!

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  3. jaja... que buena eres!!
    yo le tengo un poco de alergia a estos cambios... es la pesadilla de todos los años, como hacer la declaración de renta, o pasar la ITV del coche.. buff, que pereza!!
    Besitos!

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  4. Tiene poco que saqué todo lo que ya no usaba y ¿adivina qué?, ya tengo muchas más por sacar, aggg! que vida la mía.




    Besos Pelusina.

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)