lunes, 11 de enero de 2010

Tunel temporal

Hoy he (re)descubierto la magia de las crónicas costumbristas.
Gracias a unas pocas cuartillas he tenido el placer de sumergirme en la Nueva York de finales del siglo XIX y vivir un día de año nuevo, con todas sus costumbres y tradiciones, con sus excesos y sus defectos, y todo visto con los ojos de un alma bella, sensible donde las haya… y, por supuesto, quiero compartirlo con ustedes. ¿Me acompañan?


4 comentarios:

  1. Pelusita

    Año nuevo, casa nueva. Muy grata tu nueva plantila

    Pocas cosas más disfrutables, que los viajes literarios. Hay autores que logran, de forma asombrosa, que el lector se sienta en el lugar recreado; pise sus calles y perciba sus olores.

    Un beso

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  2. Mi Malque:

    Espero que lo hayas disfrutado!

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  3. Marichuy:

    Es que este principio de año necesitaba un poco de color y divertimento, no crees?

    Sip, Marti siempre lo consigue.

    Besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)