La razón de Brecht

El día en que un chico decidió arremeter con una furgoneta a todo el que se encontrara sobre Las Ramblas de Barcelona nosotros estábamos allí. No en las Ramblas afortunadamente, pero cerca. El movimiento inusual de patrullas y ambulancias nos hizo sospechar que algo no andaba bien. Un amigo nos llamó desde el otro lado del océano para alertarnos, para alentarnos a que nos marcháramos de allí lo antes posible. Y nos pusimos en marcha a buscar el tren en una estación lejana, porque la que nos era habitual estaba justo en el centro del problema.

Hubo que caminar mucho para llegar a esa otra estación, y por el camino me di cuenta de que sin apenas saber nada del atentado, estaba yo mirando desconfiadamente a todo hombre con barba y a toda mujer con un hiyab. Había supuesto que habían sido islamistas los responsables del atentado. Había supuesto que aún había alguno huído, a juzgar por el  movimiento policial que veía a mi alrededor. Y estaba suponiendo que cualquiera de aquellos que se cruzaban en mi camino podía ser el que buscaban. Había supuesto mucho.

Y entonces me acordé de mis amigos musulmanes, de Alí, de Omar,  de Diana, gente tan buena y noble, gente tan querida, y entendí aún más si cabe la razón que tenía Brecht con aquella frase:

"¿Por qué razón -se preguntó el señor K.- me convertí por un instante en un nacionalista? Porque me topé con un nacionalista. Por eso es preciso extirpar la estupidez, pues vuelve estúpidos a quienes se cruzan con ella." (Bertolt Brecht- Historias del señor Keuner)  


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