miércoles, 28 de mayo de 2014

Lluvia en dos tiempos

1.
Crédito de imagen (modificada)

Llueve también aquí. Lluvia por fin
con ánimo de limpieza,
de descarga y alivio.
Llueve con la serenidad de lo inevitable:
desagüe celestial, lluvia esperada.
Pobre tierra tan viva, tan reseca,
tan simétricamente humana.
Llueve como cierre natural
a la idea de la perfección impuesta.
Lluvia, llueve. Llueve, lluvia,
para que el verde vuelva.

2.

Llueve otra vez, atronadoramente.
Se estremecen los cristales,
retumban los metales,
parpadean las luces
y se moja el mundo en un santiamén.
La lluvia se descarga toda,
con rabia, de una vez.
Llueve como si no hubiera
otra forma posible de llover.
Llueve con el asombro de un trópico
traído por la nostalgia a estas tierras.
Yo me acurruco en mi sillón y sonrío.
Es necesario, imprescindible acaso,
disfrutar el milagro mientras dure.


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1 comentario:

  1. Que hermosa es la lluvia, tiene magia, romanticismo, no sé bien qué es pero atrae :)
    La semana pasada, durante mi caminata diaria, empezó a llover, y esta vez no corrí a refugiarme a mi casa, continué el recorrido bajo la lluvia, ¡fue lindo!

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)