Lluvia en dos tiempos

1.
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Llueve también aquí. Lluvia por fin
con ánimo de limpieza,
de descarga y alivio.
Llueve con la serenidad de lo inevitable:
desagüe celestial, lluvia esperada.
Pobre tierra tan viva, tan reseca,
tan simétricamente humana.
Llueve como cierre natural
a la idea de la perfección impuesta.
Lluvia, llueve. Llueve, lluvia,
para que el verde vuelva.

2.

Llueve otra vez, atronadoramente.
Se estremecen los cristales,
retumban los metales,
parpadean las luces
y se moja el mundo en un santiamén.
La lluvia se descarga toda,
con rabia, de una vez.
Llueve como si no hubiera
otra forma posible de llover.
Llueve con el asombro de un trópico
traído por la nostalgia a estas tierras.
Yo me acurruco en mi sillón y sonrío.
Es necesario, imprescindible acaso,
disfrutar el milagro mientras dure.


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Comentarios

  1. Que hermosa es la lluvia, tiene magia, romanticismo, no sé bien qué es pero atrae :)
    La semana pasada, durante mi caminata diaria, empezó a llover, y esta vez no corrí a refugiarme a mi casa, continué el recorrido bajo la lluvia, ¡fue lindo!

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