viernes, 9 de agosto de 2013

¿Hablando la gente se entiende?

Fragmento de El juego de Abalorios, de Hermann Hesse


"Tal vez no sea tan trágica la circunstancia de no poder comprender. Es cierto, dos pueblos y dos idiomas no podrán nunca comunicarse tan comprensible e íntimamente, como dos individuos que pertenecen a la misma nación y a la misma lengua. Pero éste no es un motivo para renunciar al entendimiento y a la comunicación. También entre compañeros de nación y lengua existen barreras que impiden una plena comunicación y un total entendimiento mutuo, barreras de cultura, de educación, de capacidad, de individualidad. Se puede afirmar que todo hombre en la tierra puede expresarse fundamentalmente con cualquier otro, y se puede sostener que no hay siquiera dos hombres en el mundo, entre los cuales sea posible una genuina comunicación, un íntimo entendimiento sin lagunas... Ambas cosas son verdaderas y exactas. Es Yin y Yang. Es el día y la noche, ambas tienen razón, de ambos hay que acordarse de tiempo en tiempo, y te doy la razón en cuanto naturalmente yo tampoco creo que los dos podemos hacernos comprender mutuamente alguna vez en forma total y absoluta. Tú podrías ser un occidental y yo un chino, podríamos hablar distintos idiomas, pero si tenemos un poco de buena voluntad, podremos decirnos recíprocamente muchas cosas y, por encima de lo que pueda comunicarse exactamente, podremos adivinar e intuir mucho mutuamente. De todos modos, trataremos de hacerlo."
 
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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)