miércoles, 24 de julio de 2013

¿Verano = Mar?

El verano ya está aquí, en pleno. Los 41ºC que marcaba hoy el termómetro de la plaza me hicieron recordar otros veranos de hace ya tres décadas.

En los veranos de mi infancia, mis padres solían llevarme a disfrutar de todo tipo de actividades. Íbamos a  la playa y también al campo, a montar a caballo, a hacer largos paseos en bici, o a un parque de diversiones en plena campiña. Íbamos a museos, al acuario, a exposiciones alimentarias o industriales, a ferias artesanales, a recorrer el casco histórico de la ciudad o a visitar otras ciudades del país. Eran vacaciones muy completas, la verdad.

Movida por estos recuerdos, se me ocurrió buscar "verano" en Google Imágenes. El 99% de las fotos que aparecieron hacen referencia a la playa, al verano en la costa, a  los bañadores... No es que yo tenga nada en contra de veranear así, porque es cierto que el cuerpo pide refrescar con estos calores, pero este aluvión unidireccional de imágenes me hizo preguntarme hasta qué punto nos han condicionado a pensar que ésta es la mejor -sino la única- forma de disfrutar unas buenas vacaciones estivales, y qué intereses hay detrás de esto. 

Y no pude evitar lamentarme por los chatos recuerdos que tendrán un día las nuevas generaciones que hoy aprenden que verano es sinónimo casi exclusivamente de mar.



__________________________________________
Licencia de Creative Commons  Diario de la Pelusa es un blog escrito por Elena Brito (Pelusa) y está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

11 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo, asociar el verano con playa es parte de la globalización, tanto así que en Guatemala no tenemos un verano tan marcado, es más bien una primavera-verano, sin embargo, da risa ver en las gasolineras las promociones del "verano", chicas en traje de baño, promocionando toda clase de productos.
    Tenemos un clima tan rico acá, que podemos ir a la playa en cualquier época del año, además es bueno tener otras opciones ya que el hacinamiento en las playas esos pocos días es horrible.
    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo nací y me críe en una ciudad montañosa, cuyo clima siempre ha sido mas frio que calor, cuando llegué a esta ciudad donde vivo, cuya temperaturas son constantes entre 38 a 40grados, la gente solía salir en vacaciones hacia las montañas, mi casa muchas veces fue refugio de amigos, hoy la gente busca solamentelas playas, sitios donde se supone el sol es mas fuerte, porque sucede esto? será por lo que nos dice Miriam, acaso la tan nombrada globalización incluye el tiempo, o será la moda la que impone estas costumbres, primero preparar el cuerpo para cuando llegue el momento, este luzca impecable, y nos perdermos de otras bellezas, como es un picnic en la cima de una montaña, o una caminata por la ciudad.

      Eliminar
    2. Miriam, así es. La globalización a mí me parece hasta necesaria, pero lo cierto es que se han perdido muchas costumbres autóctonas para sustituirlas tristemente por las que nos ofrece el mercado...
      Disfruta ese clima privilegiado!
      Besos!

      Eliminar
    3. Anónimo: Yo creo que en general es el mercado, los intereses económicos los que imponen estas nuevas costumbres. Es una pena que se esté perdiendo la variedad.
      Saludos!

      Eliminar
    4. Lo disfruto mucho :)
      Ojalá algún día puedas venir, te llevaré al frío de las montañas, al calor de las playas y al fresco de la ciudad, si es posible el mismo día ¿qué te parece?

      Eliminar
  2. Y por aquí nos morimos de frío!!!!
    brrrrrr

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Disfrútalo, Marite! Yo estoy deseando que termine ya el verano. Nos estamos asando a fuego lento aquí!
      Abrazo!

      Eliminar
  3. Las vacaciones me traen inevitables imágenes de viaje. Como buena parte de la familia habitaba en zona de playa, convivir y disfrutar acompañados de arena, sol y olas era no sólo inevitable sino esperado y bienvenido. Años después, los cambios de mi historia vital me llevaron a conocer otros lugares, ciudades, campo, montañas y hasta desiertos, en donde hallo alimento para nuevos recuerdos. Algunos de los más intensos conservan intacto el escenario, que aun cuando podría ser envidiable postal turística, resulta más bien uno de los ingredientes de la memoria. Dicho lo cual, sí: pensar en la playa, especialmente en algunas, invoca a la par sonrisas y anécdotas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por suerte para tí, querido Ivanius, no sólo tienes playas en tu memoria para invocar sonrisas y anécdotas. Yo corro con la misma fortuna!
      Besos!

      Eliminar
  4. Respuestas
    1. Ya probé, Xhabyra. Se pone toda la pantalla blanca y azul. Pura nieve y cielo límpido, no más.
      Refrescante en estas horas!
      Besos!

      Eliminar

Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)