lunes, 4 de febrero de 2013

Película vs. Libro: Rescatando héroes personales.

Creo que el tema de hoy es algo que todos los que gustamos de leer, sabemos o intuimos de una u otra forma. Y hasta creo que no es la primera vez que hablo de esto en el Diario (¿o sí?), pero… ¡hay que ver el daño que puede hacerle una película a un buen libro! 

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Los que me leen saben que Alejo Carpentier es uno de los escritores que más aprecio, sino el que más. Desde que nos mudamos a este paraíso de bibliotecas bien surtidas he leído mucho de él. Casi toda la sección dedicada a sus libros ha pasado por mis manos en estos años. Si dice “Carpentier” en la portada, para mí es signo de buenas letras, buenas ideas, lectura interesante, nostalgias satisfechas, sonrisas garantizadas… Su obra constituye una especie de puente con mi esencia. Suficiente para lanzarme sin demora ni remilgo alguno en sus páginas. 

Así me ha sucedido con todos sus libros, al menos con sus novelas y cuentos. Con todos, excepto dos: El reino de este mundo y El siglo de las luces. Del primero ya hablaré cuando me decida por fin a leerlo. El segundo, El siglo de las luces, lo tengo aquí a mi lado, y puedo asegurarles que es la primera vez que lo tengo tan cerca. Todavía me causa cierta desazón tanta cercanía y, si les soy sincera, tengo que obligarme a sentarme para leerlo. Inexplicable en una admiradora como yo, sabiendo que esta novela está reconocida como una de sus mejores obras. Más inexplicable aun sabiendo que en cuanto me siento por fin y me conecto con sus palabras, me envuelve en un instante ese mágico mundo que tan bien sabía crear y toda mala sensación desaparece. 

Sucede que hace muchos años, mucho antes de que cayera el primero de sus libros en mis manos, cuando mis intereses andaban por otros derroteros y no creía que pudiera leer a Carpentier en mi vida, tuve la oportunidad de ver la adaptación cinematográfica de esta novela. Una película dirigida por uno de los mejores directores cubanos, en la que se logró una excelente reconstrucción de época. Tuvo mucha fama en su momento y no puedo decir que fuera una mala adaptación, aunque a estas alturas poco recuerde de ella. Lo único que me queda claro, lo único que tengo almacenado cabalmente en ese lugar en el que se guardan las impresiones emocionales, es una mala sensación que raya con el rechazo mas puro. 

No puedo recordar qué fue lo que no me gustó de esa película además de la actuación de la protagonista. Por algún motivo no se me hacía soportable su presencia en la pantalla, aunque en la época en que vi el filme no creo que fuera yo muy capaz de discernir una buena de una mala actuación. Será cosa de química tal vez, de falta de química, entre la actriz y yo o entre ella y el personaje, no lo sé. Aun hoy, cuando pienso en sentarme a leer el libro, me viene a la mente su clara imagen en la pantalla y es eso lo que me provoca rechazo, es eso lo que me ha tenido tantos años apartada de esta novela, es eso lo que hace necesario que ejerza una pequeña violencia sobre mí misma cada día. 

Curioso, ¿verdad? El daño que puede hacerle una película a un buen libro. Por suerte, la calidad de Carpentier es muy superior a todo este tipo de emociones subjetivas, y su buen hacer ha logrado que vayan disolviéndose poco a poco a medida que avanzo en la lectura. 

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Hoy agradezco ver cómo mis días se van organizando (una vez más).
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6 comentarios:

  1. Uy, para hablar de eso... libros consentidos a los que la pantalla, en vez de hacer justicia, los pasa por las armas... correrían cuartillas (y clichés, y sangre). En la otra orilla están los contrarios, clásicos casi a prueba de balas (siempre que haya un mínimo de oficio, claro). Entre mis grandes asombros está El Conde de Montecristo, con una gozosa versión cómica de Tin-Tan y una impactante de Gerard Depardieu, hoy tan denostado, quien hizo también de Cyrano, Obelix y hasta de Porthos... pero eso es otra historia. ;) ¡Besos!

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    1. Ivanius:
      Carpentier, por suerte, esta entre los de la otra orilla! ;)
      Obelix y Cyrano interpretados por Depardieu son de lo mejor que he visto. Lastima de ser humano malogrado...
      Besos!

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  2. Caray! hablar de libros y sus adaptaciones cinematográgicas puede generar tensas relaciones entre literatos y cinéfilos de las que los primeros siempre ganan sobre los segundos, porque finalmente en cine solo se hace eso: una adaptación. Excepto con Dan Brown y su "Código DaVinci" junto con "Angeles y Demonios".... tan buenos sus libros como las películas (léase con sarcasmo).

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    1. Lic! Me ha hecho carcajearme con la nota final!!!
      Mire que yo soy amante incondicional del buen cine, pero al final creo que soy mucho mas lectora que cinefila. Los libros siempre ganan!
      Abrazos!

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  3. Creo que leer los libros te quitará el mal sabor que te dejaron las películas, mientras no lo hagas te seguirás recordando de lo negativo que viste. ¡Anímate, empieza ya!
    Besos!

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    1. Ya pase esta prueba, Miriam, y puedo decir que la supere. Logre recuperar a mi buen Carpentier de entre los malos recuerdos de la peli. :)
      Besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)