Una historia de nombres

Desde que conozco a gente tan creativa como la Malquerida me sorprendo de la facilidad con que saben inventar un nombre. Y no cualquier nombre. Sus perros, sus peces, su casi gato, los personajes de sus cuentos… todos han sido nombrados de la forma más interesante. Todos tienen nombres resonantes y hasta compuestos, y suenan tan orgánicos que parecen haber nacido con ellos. 

Mi imaginación no alcanza para tanto. Mis mascotas y también mis casi mascotas, esas que no son mías pero que me visitan a diario, nunca han tenido nombres coloridos. Nos limitamos a llamarlos por aquello que les resulta característico. 

El Blanco y El Negro eran dos perros del barrio de Las Águilas, donde vivimos en el DF. El tercero que apareció fue El Grande, rodeado de un harén de perritas que buscaban su protección. Blanquita fue la paloma más comunicativa de entre las que venían a comer arroz a nuestra ventana, y El Filósofo era entre los colibríes el más pequeñito que se sentaba a contemplar mi pequeño rosal entre sorbo y sorbo que daba al bebedero. 

Aquí casi todos los gatos han corrido con la misma suerte: Bizco, Carón Regatón, Chiquitico el de las pelotas, Zalamera, Fantasmita (por su habilidad de desaparecer), Campanita (por su voz), Leoncito (por su melena) y Pintica. Los más afortunados han terminado con nombres de personajes literarios: Simplicio, Nefer Nefer Nefer, Don Pope(ye). Clelia y Fabricio eran dos burros preciosos que íbamos a visitar cuando andaba yo leyendo a Stendhal, y la araña que vivía en mi ventana se escapó de llamarse Ella-Laraña solo porque ese es el nombre de un personaje negativo, pero al final no le encontré nada más original que Penélope. 

Hoy, leyendo a un autor español descubrí que sus personajes llevan todos sobrenombres alusivos a características físicas o, como mucho, referentes a su profesión. Entonces entendí de dónde me viene esta falta de imaginación. Es una costumbre heredada de los antepasados, sin duda, y muy generalizada en mi isla de origen. No hay más que recordar aquel fragmento de "El Bodeguero", la famosa canción de la Orquesta Aragón donde, refiriéndose a uno de sus propios integrantes, dicen: 
 “Tú tienes la cabeza de gigante, 
Tú tienes la cabeza de elefante, 
Por eso todo el mundo a tí te grita: 
¡Guillermito Cabecita!” 
Que el sobrenombre a veces se lleve mejor o peor, eso ya depende del aludido. 

Atentamente; 
La Pelusa. 

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Hoy agradezco poder asomarme a mis raíces a través de páginas ajenas. Y agradezco mi sobrenombre, Pelusa, con el que me identifico plenamente.
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Licencia de Creative Commons  Diario de la Pelusa es un blog escrito por Elena Brito (Pelusa) y está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

Comentarios

  1. Me hubiera gustado mucho leer algunos nombres de esos que te parecen tan buenos y pensados con creatividad como los de "La Malquerida". Por lo general hago lo mismo que tú, tuve 5 Hamster: Solitario (Porque mantenía aparte del resto), emperador (Porque era el favorito de mi hermano), Niña (Porque fue la primera hembra), Gordo (Por su contextura) y Gris (Por su color). Saludos!

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    1. Juan, la omision de sus nombres era una invitacion velada a darte un salto a su blog, que bien merece la pena una leida. ;)
      Yo tambien tuve hamsters alguna vez. Terminaron comiendose entre ellos...
      Abrazo!

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  2. Bueno siempre he sido malisimo con los nombres, he tenido pocas mascotas, un perro que se llamaba Cocuy, era un perro de color blanco y negro. Luego tuve una tortuga a la que llamaba rápida y ahora tengo dos gatos una hembra y un macho (son hermanos) y se llaman Pancho y Pancha.

    Cocuy murió hace ya mucho tiempo otro perro lo mordió recuerdo con tristeza como sangraba, Mi tortuga murió diría que fue tristeza por estar sola, ese tipo de animales es mejor no tenerlos en cautiverio. Los gatos siguen vivos y son muy juguetones.

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    1. Christian, me gustan los nombres de tus mascotas. Mi tortuga se llamaba Cachita, como casi todas las tortugas cubanas, quien sabe por que!
      Saludos!

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  3. QUE BUENA CANCIOOOOOOOOOOOON!!!
    Me hace acordar tanto a mi luna de mieeeeeeel!!!
    :)

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    1. Me alegra que te guste, Marite! Esta cancion y la propia orquesta Aragon son parte de mi historia personal.
      Besos!

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  4. En mi caso, mis mascotas han tenido nombres de personas :) mis perros favoritos se llamaron, Nick (pastor alemán) Zuki(una perrita de la calle que se fue a regalar a mi casa) y Rocío (una cocker spaniel, Rocío en honor a Rocío Dúrcal)
    Mi hámster favorito se llamó Benji :)
    Ahhh pero tengo una amiga que tiene un perro salchicha que se llama Kofi Annan, ¡hasta con apellido! así que acá nuestras mascotas son muy importantes ;)
    Besos!

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    1. Miriam, ves como la imaginacion si que te toca? Nombres de persona para las mascotas??? Eso queda muy fuera de mi alcance!
      Besos!

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    2. Luego recordé que tuve más, en casa de mi mejor amiga tuvieron un pequinés llamado cognac, así que en mi casa quisimos uno y le pusimos whisky :) esos nombres estaban relacionados con el color de su pelo; con el matrimonio llegaron dos más, una doberman llamada Kim, y Carolina, una pequinés.

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  5. Muchas gracias por la mención Pelusina eres muy amable.
    Pensando en esto que dices de los sobrenombre no recuerdo si alguna vez mencionaste cuál es la razón del tuyo. A lo mejor lo dijiste alguna vez y lo he olvidado.

    Por cierto el último nombre con el que he bautizado a alguien fue a la muñeca que me trajeron los Reyes Magos y se llama Corazón de Trapo.

    Eres un sol y te quiero mucho.

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    1. Mas que mencion, mi Malque, es homenaje a esa imaginacion desbordante que tienes.
      Soy Pelusa por mi cabello, me lo puso mi G... y lo adoro!
      Ya conoci a Corazon de Trapo. Es hermosa!
      Se te quiere igual! Besos!

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  6. Insisto en que existe el espionaje de apuntes (otros lo llamarían "intelecto agente", pero pff). :)

    Algunos nombres de mis mascotas pasaron a ser de los personajes de algunos relatos, por ejemplo, Perla, que primero le correspondió a una perrita de lustroso pelaje (aunque no era blanco) y después se hizo una niña que reía en los columpios. Ya sé que los nombres pasan normalmente de las personas a los animales y no viceversa, pero así fue, y suele ser, en la pocilga.

    También debo decir que los nombres dados a los animales amigos de Pelusa y Mr. G. me han hecho sonreír.

    ¡Besos!

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  7. Ya me hiciste ir a buscar lo de intelecto agente, y lei pero aun no me aclaro. Tengo que preguntar. Por suerte tengo un buen profe cerca ;)
    Eso debe ser parte del encanto de la pocilga, el sustrato del fango que alli se amasa.
    Sonrie, pues!
    Besos!

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