Un libro, dos verdades.



A veces, solo a veces, las cosas suceden como uno las desea. Entonces es fácil alegrarse porque se han cumplido nuestros planes, porque hemos conseguido el bien que ansiábamos. Lo difícil para este ser egocéntrico que somos es encontrar la alegría allí donde no se ha cumplido nuestra voluntad. Pocas veces podemos llegar a reconocer que esa nueva e inesperada solución, y no la que intentabamos implantar, era la mejor de todas.

Hace un tiempo me recomendaron un libro de Anatole France, Tais, y yo ni corta ni perezosa se lo propuse a mi grupo de lectura. Cuando llegó el tiempo de elegir los próximos libros que leeríamos, Tais recibió unos pocos votos. No muchos, pero los suficientes para mantenerse en la lista de propuestas un par de veces más. Al final se eliminó por falta de votos en unas elecciones en las que (desventajas de la democracia) quedé decepcionada porque los ganadores no fueron precisamente de mi agrado. 

Pues bien, he comenzado el año con la hermosa Tais entre las manos, y mientras más me adentro en su lectura más agradezco que no haya sido seleccionado en el grupo. Va siendo un libro excelente, no me malinterpreten. Es un texto cuestionador, lleno de ideas interesantes, de diálogos filosóficos, de humanas voluntades, de firmes renuncias y tentaciones no menos fuertes. Va siendo, en fin, un libro de los que me gustan, pero sé que de haberlo leído entre todos me hubiera visto envuelta en camisa de once varas, no hubiera sabido responder a muchas de las preguntas que sin duda surgirían y, lo peor, hubiera herido más de una sensibilidad entre mis compañeros. 

Así pues, ahí va la primera verdad constatada este año: 
Es una suerte que no siempre se cumpla lo que uno desea. 
Y la segunda, no menos interesante: 
No todos los libros admiten ser leídos en compañía.
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Comentarios

  1. Como dicen por ahí "no hay mal que por bien no venga" aunque ahora me quedo con el deseo de leerlo ;)
    Besos!

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    1. Miriam, te lo recomiendo especialmente!
      Besos!

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  2. Ah, las letras francesas... otro tema para un post, sin duda. Fuera de unos cuantos elegidos, los galoparlantes se me han resistido. Pero este promete. Veremos. ;)

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    1. Ivanius, nunca he reparado mucho de donde son los cantantes, perdon, los autores. A veces me traicionan mis origenes! ;)
      Es bueno este libro, en serio!
      Besos!

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