sábado, 1 de diciembre de 2012

A mi padre.

Mi padre, el que me enseñó a leer, a pensar, ya no está más aquí. ¡Siempre estará conmigo!
He decidido republicar uno de los textos que más me han gustado de todos los que he escrito para este Diario, que originalmente salió el 27 de marzo de 2009.
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La otra cara del habano.

...con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan.
(Discurso de José Martí, 26 de noviembre de 1891, Tampa)



Mi amor a la lectura y a los libros se lo debo a mi padre quien, desde mi más remota infancia, me traía de regalo casi a diario libros en lugar de muñecas.

Mi padre –ahora retirado- no es ningún intelectual, ni profesor, ni tiene nada que ver con el mundo de las letras. Es un simple tabaquero, es decir, produce los muy conocidos “Habanos”. Y siempre fue de los mejores en su profesión. Dentro de su fábrica, en la que trabajó muchos años, era conocido como “tabaquero largo”. Esta expresión se usaba en el argot de ese mundo para destacar a los torcedores que producían más de doscientos tabacos al día – un torcedor medio no llega a ciento cinquenta-, cantidad considerable teniendo en cuenta todos los pasos en que consiste el delicado proceso de torcer un puro, a saber: quitarle las venas a las hojas, elegir las adecuadas por su sabor y olor para la “tripa”; torcerlas con un capote (hoja gruesa), prensarlas en las tablas (moldes); desmoldarlas y cubrirlas cada una con papel; desvenar y elegir las capas (hoja fina) según su color y textura; torcer las tripas con las capas y, finalmente, cortarlos y darles el acabado que lleven de acuerdo al modelo que se esté realizando, y todo esto hecho con la paciencia y el amor del mas virtuoso de los escultores.


Los tabaqueros en mi país trabajan en grandes salones, llamados “galeras”, donde se alinean enormes mesas en las que cada trabajador tiene su espacio bien delimitado con todos los instrumentos que necesita para su faena. En una de estas galeras pueden estar trabajando varios cientos de personas simultáneamente, y cada fábrica por lo general posee más de una de estas salas. Podría pensarse que una galera con tantas personas juntas es una especie de pajarera en la que, cubanos al fin, los tabaqueros no paran de hablar. Sin embargo, por regla general, los torcedores son personas más bien calladas y pensativas. Mi padre, como todos sus compañeros, pasaba la mayor parte de su jornada laboral sentado en su mesa, torciendo puros y… escuchando.

Al frente de todas las mesas de una galera hay un sencillo púlpito con un micrófono: es el puesto del Lector de Tabaquería, uno de los personajes más importantes dentro de un colectivo de esta especie. Puede ser un hombre o una mujer, no es el sexo lo importante, sino el tono de su voz y la claridad de expresión que posea.


El Lector comienza su labor leyendo en voz alta a primera hora de la mañana el diario, porque a los tabaqueros siempre les ha gustado estar bien informados, y luego completa su día leyendo uno o varios libros que los torcedores han solicitado con antelación. Casi siempre hay una larga lista de obras que esperan por ser leídas, y por su voz pasan desde novelitas rosas hasta grandes clásicos de la literatura. Cada libro tiene su horario, como si de radionovelas se tratase, y así las largas horas de trabajo lejos de ser aburridas y monótonas, les resultan muy amenas e instructivas.

Los tabaqueros, por tanto, son personas bien informadas, inteligentes, que saben escuchar y que cuentan con una buena base intelectual sin que eso les haga abandonar su pragmatismo, mantenido minuto a minuto por su trabajo manual. Fueron precisamente estas cualidades las que hicieron que Martí encontrara en ellos el mejor apoyo para su causa, y que otros muchos oradores a lo largo de la historia los hayan considerado el mejor público, y hayan ocupado el púlpito del Lector para exponer sus ideas.

Así, puedo concluir hoy afirmando orgullosamente que mi padre (en la foto de abajo), un tabaquero, fue quien me enseñó a leer, y nunca podré terminar de agradecérselo.




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14 comentarios:

  1. Pelusa... precisamente la navidad es loq ue me hace recordar a la gente que extraño...
    seguramente me tomaran por tonta...
    pero

    hay cosas en ellos (los padres) que tienen siempre algo que hace que recuerdes. Apuesto que un habano te recordará mas de una cosa.
    un olor
    un sitio
    ...


    abrazos.....

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    1. Querida prima Elenita que bello tu escrito, honran a nuestros padres nos honra a nosotros siento mucho tu pena pero veo en tu tributo la fortaleza de nuestra familia. Gracias que dios te bendiga
      Maria eugenia

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    2. Gracias por tus palabras, prima! Salio del corazon este escrito.
      Un beso!
      Elena

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  2. Que lujo de padre. Que bendición tenerlo. Aunque no lo veas seguido -por las razones que sean- sabes que esta ahí.
    Besos

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  3. Y gracias a tu padre, nosotros te conocemos Pelucilla.


    Un beso.

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  4. felicidades al señor don pelusa!


    y que lo veas pronto!

    :-)

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  5. De corazón espero que ese deseo de ver de nuevo a tu padre se materialice pronto, por oto lado que bello conocer a tu padre un poco así, por tu escrito y su profesión… un abrazo para ambos e insisto, ojala pronto estén juntos…

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  6. Ya lo dije entonces, y lo reitero: este es uno de los textos más luminosos que te he leído, y un bellísimo homenaje filial que los retrata a ambos inmejorablemente. Felicidades a padre e hija con (buena) envidia y afecto.

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  7. Un bello homenaje a la persona que te guió en la vida y te enseñó a leer, un arte el oficio del tabaquero, regado por las letras y en compañía del Lector, los hace no solo tabacaleros sino amantes de la literatura.
    Lamento la pérdida de tan importante y querido Padre

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  8. Cuánto lo siento Pelusa... Tu padre te dejó como regalo algo que siempre te hará estar siempre a su lado: el amor por los libros. Es una entrada muy tierna, seguro que te sentirás muy agradecida por haber tenido a una persona tan especial como padre. Un beso tesoro.

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  9. Querida Pelusa, este pequeño retrato de quien fue tu papá explica mucho de quien eres tú, dicen que lo que se hereda no se roba, tú llevas mucho de él y por eso él seguirá en ti.
    Me gustó mucho su trabajo de tabaquero, muy interesante labor, ¡y de los mejores! Eso del Lector es muy bueno, es la primera vez que me entero que eso suceda en una fábrica, sería muy bueno que se implementara en otras.
    Mi cariño contigo, besos!

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  10. Mi hermanita, muy bello este homenaje, eres toda una periodista que algún día alguien reconocerá el valor de tus palabras.

    Yo tuve la oportunidad de que además me enseñara algo de relojería que nunca logré a desempeñar porque la vida me puso en otros rumbos, pero él me enseño muchos otros valores que sí me han servido para la vida y de lo cual estoy muy orgulloso. También me enseñó a torcer, pero eso nunca se me dió bien, mis manos son muy toscas para hacer algo tan fino .. jajaja, pero al menos lo intentó tratando de que tuviera el conocimiento de algo que podría servirme para salir adelante en algún momento.

    bueno, podría escribir un libro de recuerdos y de enseñanzas, pero yo no sé esribir tan bien como tú, soy un poco más de números.

    besos

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    1. Mi herma, yo tambien aprendi a torcer puros y a carpintear con el. Me enseño a trabajar con serruchos, martillos, guyas, cinceles y todo tipo de herramientas "de hombre", me decia que era para que no tuviera que depender de nadie nunca. En cuanto a los relojes rotos, me enseño a llevarselos a tio Felipe, el especialista, jeje.
      Cuando las cosas salen del corazon, salen bien. Gracias por el halago!
      Besos y mucho cariño!

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  11. Qué gran hombre... qué lindo haber leído este post Pelusa. Mi blog es dedicado a mi padre, algo nos une sin duda y es el amor que sentimos por esos espectaculares padres que tuvimos en esta vida.

    Un beso grande!

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)