viernes, 12 de octubre de 2012

De lo que no vemos a diario.


Hoy salimos a caminar y de regreso, ya medio cansados, nos detuvimos unos minutos a disfrutar del paisaje que se puede ver justo al lado de la puerta de entrada de nuestro edificio, desde la baranda que recorre todo un lado de una especie de terraza alargada y de techo bajo. La vista desde ahí es poco menos que impresionante: se ve parte de un bosque en el que se distinguen pinos, higueras, cipreses, castaños, robles... además de algunos senderos para caminar a gusto, y poco mas allá el terreno que comienza a elevarse, siempre cubierto de vegetación, hasta culminar en las cimas de una sierra. ¡Cuántas veces no nos hemos deleitado con este paisaje, y la brisa perenne que se siente en esa baranda!

Sin embargo hoy por primera vez, y quizás por el cansancio que sentíamos, se nos ocurrió recostarnos en una de la docena de columnas que se hayan dispersas en la terraza. Son columnas redondas, cubiertas de madera de color verde, igual que el techo, e inclinadas. Algunas tan inclinadas que hacen pensar que, lejos de ser soporte, son un elemento puramente decorativo. Y en verdad, bien miradas, semejan troncos de árboles y el techo de madera verde recuerda la cúpula de hojas de un bosque...

Sobra comentarles lo bien que descansamos allí, recostados a una de estas columnas, mirando el paisaje y disfrutando de la brisa. Parece increíble que solo hoy, después de cuatro años de pasar por ahí, nos hayamos fijado en este detalle. No es que no las hubiéramos visto, es que no habíamos reparado en lo confortable que resulta un breve descanso en estas columnas, que parecen puestas allí y con esa inclinación solo para este propósito.

Uno suele pasar por ahí apurado, de entrada o de salida, o bien ir directamente a la baranda cautivados por el paisaje y la brisa, sorteando siempre las columnas pero casi nunca reparando ellas. De hecho, tengo miles de fotos de la vista y de amigos posando en la baranda con el paisaje detrás, pero solo una imagen de un par de estas columnas, y ni siquiera está hecha para mostrarlas sino para capturar los restos de la nevada del día anterior.

¿Cuántas maravillas de este tipo pasamos por alto cada día? 


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2 comentarios:

  1. Alguien me decía una vez que no es lo mismo ver que mirar, creo que hasta ahora miraron esas columnas :D que las sigan disfrutando!
    Besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)