De cómo se aprende a apreciar lo bueno en todo + una invitación.

Mau Venom, nuestro invitado especial de Octubre en el proyecto "una Nota de Agradecimiento" ha publicado hoy su primera colaboración. No se imaginan mi sorpresa cuando vi su nota, y me di cuenta de lo cerca que están nuestras impresiones. Me explico: 

Desde que llegamos a vivir en este apartamento, así era más o menos la vista que teníamos desde nuestra ventana (aquí, después de una nevada):

Pueden ver el fotoreportaje de esta nevada AQUI

Pero un buen día decidieron cortar los árboles más cercanos al edificio. Los lloré, porque los apreciaba mucho, pero tuve que reconocer que -salvando mi tristeza- el nuevo paisaje que se abría ante nosotros no era nada despreciable.


Sin embargo, la vida con sus infinitas posibilidades siempre termina sorprendiéndonos: en ese nuevo paisaje que antes no veíamos por los árboles, hay un pequeño prado al que un pastor y sus dos perros traen un rebaño de ovejas y cabras a pastar con frecuencia.  (Disculpen la mala calidad de las imágenes)







¡Puedo asegurarles que no hay nada más lindo de ver! 

¿Quieren ver cómo la publicación de Mau Venom, su nota de agradecimiento, complementa como anillo al dedo este regalo de la naturaleza que hoy les comparto? Click en la siguiente imagen para descubrirlo:



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Comentarios

  1. Que privilegio de vista.

    Cada vez me cuesta más entender cómo alguien puede sobrevivir aislado de la naturaleza.

    Hace mucho tiempo, vivia en la costa de Baja California que es una verdadera belleza como todo el Océano Pacífico y el regalo de ver ballenas y delfines frente a mi ventana se volvió en una bendición que en su momento tuve que perder y nunca me resigné.

    Después el asunto de los sembradíos y árboles que tenía enfrente... ¿recuerdas que te conté?, me dejaron casi vacío de no ser por mis jardincitos y porque tengo un parque a metros de mi casa no sé que hubiera hecho.

    Por razones que no vienen al caso me han pedido que regrese a la ciudad, es algo sin forma todavía pero no creo poder sobrevivirlo, ni hacerlo... por el contrario mi camino va hacia el otro lado, hacia el bosque, hacia el campo, hacia el mar, hacia el pueblo pequeño.

    Los caminos de asfalto me son interesantes pero ajenos. Yo como tú, le pertenezco a la naturaleza... todos de hecho, sólo que nosotros lo sabemos y lo vivimos.

    Besote

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    1. Don Mau, yo creo que sufriria mucho tener que volver a vivir en una ciudad nuevamente. Llevo casi seis años viviendo en lugares con tanta naturaleza que hacer el camino inverso seria casi una violencia contra mi misma. Pero nunca podemos controlar del todo a donde nos llevara la vida. A veces no queda mas que tragar en seco y acostumbrarse. Siempre nos quedaran los parques!
      Besos!!!

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  2. Pelusa! de lo que te estabas perdiendo!!! bien dice R. Tagore aquello que te escribí :) que vista tan bella!
    Yo nunca he tenido una vista así en ninguno de los lugares en los que he vivido, siempre he tenido que salir para buscarlos, afortunadamente en donde vivo hay una calle con árboles a ambos lados y es donde camino cada mañana, escuchando el canto de los pájaros.
    Besos!

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    1. Miriam, yo extrañe tanto el verde viviendo en esa mole de concreto que, salvo algunos parques aqui y alla, es el DF, que pedia casi cada noche irme a vivir a un sitio con mas naturaleza. Yo creo que me lo concedieron ;) Desde entonces no dejo de agradecerlo!
      Besos!

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  3. wow!!! que belleza, además de la lección de dejar ir algo que veias hermoso para ganar una mayor belleza...

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    1. La vida siempre nos enseña mas de lo que imaginamos, Antonio. Esta es una prueba!
      Besos!

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  4. Respuestas
    1. Y cuanto la disfruto, Silvi!! ¿Donde andas, preciosa? Se te extraña!

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