Cuando hacer todo lo posible no es suficiente.

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Hoy encontramos a un perro muy parecido al de la foto en la puerta del súper. Llevaba ya un buen rato esperando, pero su dueño no estaba dentro de la tienda. Su dueño no estaba por allí, en ninguna parte. El perro estaba sencillamente perdido. Estaba limpio y bien alimentado, con dos collares pero ninguna placa de identificación. No era posible saber su nombre o las coordenadas del dueño para localizarlo. Para colmo, el perro era amistoso pero no se dejaba tocar. ¿Que hacer en una situación así?

Lo intenté todo: me arrodillé para ponerme a su nivel, le mostré el dorso de mi mano para que no lo considerara una agresión, intenté acercarme de lado como dice el encantador de perros que debe hacerse en caso de animales temerosos... Nada funcionó. Mi intención era llegar a sostenerlo por el collar y tratar de llevarlo conmigo hasta el veterinario más cercano, donde seguramente tendrían cómo leer el chip identificador que suelen llevar bajo la piel y así localizar al dueño, pero no pude conseguirlo.  Nos tuvimos que ir y dejar al perrito donde estaba en un inicio. 

Camino a casa, encontramos en su coche a un entrenador que suele reunirse por aquí cerca con un grupo de perros y sus dueños para entrenarlos (¡a los perros, claro!). Le contamos la situación y nos dijo que en caso de que lograra acercarse al perro y sostenerlo, tendría que llamar a la policía para que vinieran a buscarlo y esperarlos allí; y que eso le tomaría demasiado tiempo y su clase estaba por empezar. 

Así las cosas, llegamos a la oficina de seguridad de la villa donde vivimos para intentar que llamaran a la policía y fueran a buscar al perro. ¿El perro está atado?, nos preguntó el oficial, "Si no lo está, la policía ni siquiera dará un paso hacia acá".

Y regresamos a casa con una sensación de impotencia muy molesta. Lo mejor, dicen, para estar en paz con la propia conciencia es hacer todo lo posible en cualquier situación. Esta vez lo hicimos pero no fue suficiente, ni para el perro ni para nuestra conciencia. 

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Epílogo: Más tarde regresamos al súper para ver que había pasado con el perro, y me contaron que una chica creyó reconocerlo como la mascota de su vecina y se lo llevó. Al parecer el perro la conocía porque fue la única que lo pudo tocar.
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Comentarios

  1. Ojalá el dueño lo haya encontrado, mi hija una noche que volvió a casa encontró un perrito en la puerta y lo entró, yo no muy contenta pero no tuve corazón para echarlo a la calle, encima estaba lloviendo muy fuerte, así que el perrito pasó la noche en casa, no molestó nada, a la mañana siguiente cuando salí a caminar él salió conmigo, según yo íbamos a tomar el mismo rumbo, pero él salió disparado al lado contrario, me tranquilicé pensando que él sabía a donde ir. A los pocos días lo vi caminando con su dueño, que resultó vivir a la vuelta de mi casa :)
    Mi hija ya le había puesto Bobby de nombre jajaja.

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    1. Miriam: Ojala! Es linda la historia de Bobby! Estando en Mex una vez entramos tambien a un perrito para que no pasara la noche bajo la lluvia, pero al dia siguiente lo sacamos porque no podiamos tener mascotas donde viviamos. :(
      Besos!

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    2. Pelusa, imagino el dolor que eso te causó, pero es verdad que no siempre se puede, al menos le evitaron una mala noche :)
      Besos!

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  2. No te preocupes Pelusa, seguro que ya está tan contento con sus dueños. Desde luego, ya no podías hacer nada más y es que pocas personas se tomarían tantas molestia. Un bezazo!

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    1. Eso espero! Se hace lo que se puede, Victoriamar, pero no siempre es suficiente. Lo incomodo es la impotencia que se siente... Besos!

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