lunes, 26 de diciembre de 2011

Dos de Carpentier.

Porque se estará terminando el año, o el mundo,
pero por estos lares se sigue leyendo.

Que cada libro tiene su momento no es un secreto para nadie, sobre todo ciertos libros que considero ‘especiales’. Su momento en nuestra vida, quiero decir, ese momento preciso en que lo leemos y tiene un mensaje apropiado para nosotros, o encontramos en él mucho más que lo que pudiéramos haber hallado antes o después. Bueno, pues creo que he leído uno de esos libros especiales con los que uno tropieza así como por casualidad, en el momento oportuno para su lectura, y no dejo de asombrarme por la constatación. 
Les hablo de Concierto barroco, de mi bienamado Alejo Carpentier. Como antes, al leer en su Consagración de la primavera el paseo por la Habana que nos regala Enrique, el protagonista, o el pintoresco canto a las bondades de la malanga que allí aparece, estuve segura de que nadie que no sea cubano o haya vivido mucho tiempo en la isla puede disfrutar a plenitud de esos pasajes, ahora, pues, estoy segura de que si hubiera leído este libro, Concierto barroco, unos años atrás no hubiera entendido ni media página. 
Puede que esté exagerando, puede que hace un tiempo sí que hubiera entendido la historia y puede incluso que me divirtiera con ella como lo he hecho ahora, pero sin dudas me hubiera perdido la sustancia del texto. Si la vida no me hubiera llevado a visitar México, si no hubiera paseado por las calles del lindo Coyoacán, si no me hubiera dejado maravillar por su comida tradicional; si luego no hubiera llegado a esta tierra española y no hubiera probado también su comida, si no hubiera conocido el puerto de Barcelona o a los mismos catalanes; si, por otra parte, no me hubiera sumergido hace unos meses en el mundo de Shakespeare, si no hubiera leído algunas de sus obras claves; si no hubiera venido a vivir a este sitio con acceso libre a Internet y esto no me hubiera dado la posibilidad de escuchar a mis anchas mucha música clásica…; si, en fin, no hubiera yo tenido ninguna de estas experiencias, no hubiera podido entender y degustar todas las referencias que conforman, casi página tras página, este Concierto barroco y entonces puede que sí, que hace unos años lo hubiera disfrutado como a todos los otros textos carpenterianos que he leído, pero estoy segura de que me hubiera perdido esa resonancia básica que ha hecho estremecer mi corazón. 
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Y como la experiencia con esta lectura fue tan intensa, no pude menos que lanzarme a leer algo más de lo poco que me queda por conocer de este autor. Encontré en la biblio “El amor a la ciudad”, una recopilación de textos de Carpentier –ensayos, artículos, crónicas, entrevistas- sobre la Habana… y pensé que sería una linda lectura para finalizar el año. No me equivoqué, por cierto, pero a fuerza de no querer soltar el libro desde que lo comencé se me hizo demasiado corto. Acabo de terminarlo tras dar un largo paseo por mi ciudad, la ciudad de las columnas, como él la llama, la ciudad de los palacios, por sus parques y plazas con nombres que nunca escuché, por sus mercados ya desaparecidos, por las anécdotas que no viví, en fin, por una Habana que descubro nueva e ignota a pesar de haber vivido en ella casi toda mi vida. ¡Y cuánto lo he disfrutado! 

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4 comentarios:

  1. Ah, Carpentier..., no sé cuántas veces habré leído "Los pasos perdidos" y "El siglo de las luces".
    Como dices, Pelusa, cada libro tiene su momento, pero hay poquísimos libros que llenan muchos momentos, y "Los pasos..." me han sabido acompañar por muchos momentos (algunos muy turbulentos).

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  2. Hola, Jimeneydas! Los pasos perdidos esta entre mis favoritos mas favoritos! jeje. El siglo de las luces aun no lo he leido. Tengo un mal sabor de boca despues de la horrible pelicula que hicieron de el, y aun no me decido. Ya le llegara su momento!
    Saludos!

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  3. Ésa no la vi, pero no creo que haya sido peor que la peli que sacaron de "El recurso del método" (otra de las muchas obras que adoro de Carpentier), Definitivamente el realismo mágico es para leerlo (bueno, acá en México hicieron una excelente radionovela de "La tía Julia y el escribidor", de Vargas Llosa).

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  4. Es que, como dicen, Carpentier no ha tenido suerte con el cine... La de El siglo de las luces es una peli cubana, horrible!
    Abrazo!
    Ah! El recurso del metodo! Genial! :)

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)