Rescate y segunda vida

Hace un tiempo, mientras vivíamos en Japón me encontré por primera vez con un fenómeno que llegó a trastornar mi vida por unos días. Como vivíamos en un edificio destinado a investigadores extranjeros, la mayoría de los inquilinos venían por un breve período de tiempo y cuando regresaban a sus países dejaban en el local donde estaban los cubos de basura todos los objetos que habían adquirido durante su estancia y que no podían llevar consigo. Esto implicaba un buen surtido de equipos electrodomésticos, muebles, material de oficina y muchas cosas más, todo en perfecto estado y con muy poco uso. Decidí entonces rescatar algunas de aquellas cosas que yo no había comprado por no serme imprescindibles y darles una segunda oportunidad. De vez en cuando, bajaba al local de la basura y subía a mi apartamento con algo seminuevo: una licuadora, una mesita… ¡hasta un biombo japonés encontré ahí! También encontré muchos objetos curiosos que venían a satisfacer necesidades nuevas que yo ni sabía que existían. El resultado fue que nos fuimos quedando sin espacio para movernos y aquello comenzó a exasperarnos a los dos hasta el punto que un día terminé por devolver todo (bueno, casi todo) al lugar de donde lo había tomado.
Aquí sucede algo parecido al llegar esta época del año (fin de curso), aunque a mucha menor escala sobre todo por la crisis. Con la experiencia de Japón y por las estrechas medidas en las que vivimos, ya no rescato todo lo que veo por ahí pero de vez en cuando encuentro algo que se ajusta a nuestras necesidades reales y, sin la menor vergüenza, lo llevo a casa. Así he encontrado varias cosillas muy útiles, por ejemplo: 

Una mesita de centro, ideal para servir el té cuando tenemos invitados
y como librero improvisado el resto del tiempo:


Un mueble con rueditas que uso para almacenar comestibles (nuestros y de los gatos):


Un gavetero de muy reciente adquisición, aun esperando encontrar su lugar:


Y un espejo de cuerpo entero, de los que toda mujer debería tener,
esperando que compremos unos ganchitos para colgarlo de la pared:


Y ustedes, ¿también reciclan?

_________________________________________________
Licencia de Creative Commons
Diario de la Pelusa es un blog escrito por Elena Brito (Pelusa) y esta bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
O sea: Pueden copiar de este blog uno o dos articulos (no mas) para usos no comerciales, sin cambiar nada en ellos y cuidando de poner siempre un enlace a este blog como referencia o fuente. Asi quedamos todos en paz. ¡Gracias!

Comentarios

  1. Oye!!! Esa masita esta genial, lo que a mi me gustaría es justo hacer eso en mi edificio, sacar lo que ya no se ocupa e igual alguien más lo usa…coas de ponerlo en práctica..a ver.

    ResponderEliminar
  2. Oye que buena idea, debía probar aquí a ver si funciona.


    Beso Pelusina.

    ResponderEliminar
  3. Antonio y Malque: Es una excelente idea! El mundo, con su crisis y todos los problemas ecologicos que tiene, necesita este tipo de iniciativas. Besos a los dos!

    ResponderEliminar
  4. Me ha encantado encontrar el blog, sin calificación, sin prejuicios, con recetas, consejos literarios, viajes...yo empezé a escribir en un momento personal nada aconsejable y luego me han dicho...curiosos derroteros los que vas tomando...
    Sí, todos tenemos algo de Diógenes y los que nos atrevemos, recogemos y reformamos.
    La ciudad mejor para eso es NY, dónde se han de dejar los apartamentos vacíos cuando uno se va. Pasear un día treinta es disponer de un Corte Inglés open.

    ResponderEliminar
  5. Pelusilla: en definitiva, me impresiona la diferencia según los países de lo que se tira a la basura. Es cierto que acá también habrán personas que tiran cosas útiles pero supongo que de ninguna manera, se acerca a todas las monadas que tú encuentras con tanta frecuencia... en fin, ¡el asunto lo vale por la 2a vida!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario