lunes, 20 de junio de 2011

Atmósfera extraña para una fiesta o De cómo Hitchcock siempre me sorprende.

No sé si les he hablado alguna vez de la obra del pintor cubano Fidelio Ponce de León (1895-1949). En realidad no tengo mucho que decir sobre ella salvo que es completamente diferente de lo que han hecho los pintores de la isla alguna vez. Sus cuadros van, por lo general, del gris al sepia, prescindiendo de todos los colores que supuestamente adornan el trópico; y sus figuras, muchas de ellas mujeres, están muy lejos de la imagen voluptuosa de la mujer caribeña y resultan marcadamente fantasmagóricas. Además de esto, solo puedo asegurarles –por experiencia propia- que enfrentarse al menos en una ocasión cara a cara con una obra de Ponce puede cambiarte para siempre (¿Recuerdan de la historia que nos contó G hace un tiempo sobre uno de estos cuadros?). Después de un encuentro como ese, reconocerás su estilo donde quiera que lo encuentres y el mundo, se los aseguro, ya nunca será el mismo.
Justo eso fue lo que nos pasó ayer en uno de los puntos de más suspense de Rope (La soga), la famosa película de Hitchcock. Fue en una larga secuencia, cuando la atenta sirvienta le estaba dando datos de más a Rupert, el astuto profesor, que mi G me dice sorprendido: “Oye, ¿ese no es un cuadro de Ponce?”. 




Y sí, lo era. Hoy estuve buscando en Internet y encontré como única referencia una carta escrita por Ponce en 1949, poco antes de morir, a su amigo José Gómez Sicre, de la que les copio un fragmento:
Dime, ¿me conocen en New York? Estoy muy contento que el señor Hitchcock incluyó mis Cinco Mujeres en su película La soga. Un abrazo, Ponce
No deja de sorprender que para su primera película en colores, Hitchcock halla escogido precisamente este cuadro lúgubre y monocromático, pero la verdad es que no pudo haber encontrado mejor obra para ambientar tan macabra fiesta.

PD. En vano he buscado información sobre el resto de los cuadros que aparecen en las paredes del apartamento en la película. Si alguien sabe algo al respecto, se agradecerán los datos.

(Las fotos las tomé ayer directamente del televisor.)

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5 comentarios:

  1. y dicen que es el pintor de los pinceles tristes...
    yo siempre he dicho que tiene fuerza a pesar de la monocromia que maneja

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  2. ¡Qué anécdota más digna de contar e inolvidable! Y creo que sí, que el cuadro de Ponce le viene al pelo a la escena... Cierto, a mi gusto Ponce parece más hijo de Velázquez que salido de Cuba... entiéndase la comparación de una neófita, besitos para ambos.

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  3. Jo, yo creo que la monocromia es parte importante de su fuerza! Y me encanta!

    Palomita: Me alegra que te gustara la historia. A nosotros nos encanto! ;)
    Besos!!

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  4. sinceramente si tengo que comer en un lugar donde domina un cuadro como este, de seguro me enfermo, no, no me gusta para nada, me recuerda el grito que tampoco me gusta.
    besos

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  5. Elena, no entiendo nada de pinturas, aunque no puedo apreciar el cuadro en todo su esplendor :) debe haber sido todo un honor para su autor que lo escogieran para la película. Por cierto, qué buenas fotografías :)
    Besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)