lunes, 13 de junio de 2011

Ni siquiera porque hablaba de libros.

Hacía tiempo que no me sentía desilusionada con una lectura. Casi llego a olvidar esa sensación de vacío constante que se siente en la boca del estómago al pasar cada página sin que nada de lo que esté escrito llegue a tocarte. “Es mi tiempo de vida y lo estoy desperdiciando en esto”, te dices de vez en cuando, pero decides darle una oportunidad más y seguir leyendo otro rato. Cuando menos te lo esperas, porque has estado esperando durante toda la lectura que algo pasara, se acaba el libro ante tu completa incredulidad y te deja con un leve resentimiento sumado al vacío que ya sentías y, eso sí, unos deseos enormes de entrarle como desquite a la buena literatura.
Puede que exagere un poco, no hace tanto tiempo que un texto me desilusionaba. Recuerdo hace unos meses haberme enojado seriamente con aquel capítulo perdido de la historia del príncipe Genji que un buen día se le ocurrió escribir a Marguerite Yourcenar. Sin embargo, era una desilusión diferente. En esa ocasión el texto llegó a moverme algo dentro al punto de provocarme una reacción, de enfado, es cierto, pero reacción al fin y al cabo. Porque, según yo, ese es el objetivo de la literatura: llegar, mover, provocar una reacción en el lector.
Escribir implica una gran responsabilidad. Se escribe -y, sobre todo, se publica- para que otro lea, y ese ‘otro’ es un ser humano, y mi texto le está robando lo más precioso que pueda tener: su tiempo. Lo menos que puedo intentar lograr es que no haya gastado ese tesoro en balde y que, para cuando termine la lectura, si no sale del todo cambiado (como sucede con las buenas obras de arte) al menos haya tenido la oportunidad de reflexionar sobre algo.
Y, mirándolo ahora bajo esta luz, puede que haya exagerado también al decir que el libro que acabo de leer, La librería de Penélope Fitzgerald, no me haya hecho pensar sobre algo, aunque fuera sobre los efectos de la literatura cuando es un tanto insulsa.
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Update:
Después de publicar esta entrada, he estado leyendo otras reseñas de este mismo libro en la red. La verdad es que la mayoría son opiniones positivas, llegando incluso a comparar a la autora con Jane Austen. Puede ser que yo no entendiera el libro. Puede ser que no lo haya leído en un buen día. Puede ser que yo sea muy excéptica porque cuatro frases bien dichas no lleguen a convencerme de la integridad de poco más de 100 páginas. O puede ser sencillamente que su 'refinado humor' no resuene conmigo. Puede que muchas otras cosas hayan influído en mi impresión desfavorable del libro pero no pienso volver a leerlo para comprobarlo. ¡Prefiero releer a la propia Jane Austen! Les he dado mi opinión que -como siempre dice mi G- puede estar completamente equivocada. Busquen otras opiniones y, lo más importante, fórmense ustedes la suya propia si se animan a leerlo.
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10 comentarios:

  1. Querida Pelusa: tu opinión no es errada. Nunca será errada, porque es tu opinión y tiene que ser respetada.

    Tanto la respeto,que no voy a gastar ni un centavo en ese "impreso" que tal parece no merecer llamarse "libro".

    Me quedo con la Austen, aunque no sea mi tipo.

    Un abrazote!

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  2. Gracias, Cassiopeia! Bueno, yo no gaste ni un centavo (hace años que no gasto nada en libros). Lo encontre en Internet y lo lei digital.
    Yo tambien creia que Jane Austen no era mi tipo, por aquello de que eran novelitas costumbristas, pero en realidad los personajes tienen un profundo trabajo psicologico admirable.
    Abrazos!

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  3. Ay Pelusa!
    Si que eres afortunada... no tuviste que oler esas letras.

    ;D

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  4. Dura opinión no obstante muy acertada.

    Saludos

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  5. Estefania: Sip. No me gusta ser tan dura con el trabajo de otros, pero tampoco me gusta perder mi tiempo.
    Saludos!

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  6. a veces hay libros que son interesantes para algunas personas pero para otras no, es tu opinión y como tal cuenta, saludos.

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  7. Ni modo, Pelusilla, creo en tu opinión aunque si un día el libro este se cruza por mi camino, tendré en mente lo que dice G... tendría que encontrarle algo que me llame mucho la atención para atreverme a leerlo. Y entiendo el sentimiento de molestia al haberlo leído, por fortuna, hace tiempo que no me pasa...

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  8. Margarita: Asi mismo es!

    Paloma: Esa sensacion de tiempo perdido es de las peores! Besos!

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  9. Como en todo, las opiniones se respetan pero para mi es un gran alivio descartar un libro malo -porque si tu dices que es malo debo creerte porque de libros sabes mucho- así que... mi querida Pelusa a lo que sigue.



    Un abrazo.

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  10. Mi Malque: ya quisiera saber mucho de libros! Asi no perderia mi tiempo!
    besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)