miércoles, 19 de enero de 2011

La cosecha.

No soy una persona conformista. Con el tiempo he descubierto que me parezco a mi madre mucho más de lo que pensaba. Soy conservadora como ella, y tradicionalista, y pacifista, y humanista, y hasta ingenua si se quiere, pero no soy una persona conformista. No sé si mi madre es conformista porque nunca pude acceder a sus estados internos, y en mí el no ser conformista es eso, un estado interno que se manifiesta constantemente con preguntitas capciosas como la de ayer: ¿Cuál es tu lugar en el mundo? ¿Lo estás ocupando plenamente? ¿Estás cumpliendo con lo que has venido a hacer en esta vida? ¿Has dado un paso más en tu desarrollo o ya te acomodaste y te dormiste nuevamente? ¿Estás del lado de la luz o ya Dark Vater logró convencerte? 

He aprendido también a darle a este tipo de preguntas su justo lugar, y no dejar que me flagelen, como solían hacerlo, hasta hacerme perder la confianza en mí misma. Tengo mis armas para no permitirme caer en depresiones innecesarias sin dejar, por otro lado, que mueran esas preguntas, pues sin ellas, sin intentar responderlas, sin su motor animador, estimo que mi vida no tendría sentido. Si así fuera, “lo único que nos hace falta en esta vida es un montón de palomitas de maíz y unas cuantas Beldades”, con el buen decir de Firmin. La magia tranquilizadora de la simplicidad. Y tiene razón, sin dudas, pero entonces… ¿dónde queda la humanidad, para qué me fue dado el raciocinio?

No tengo certeza de una vida más allá de la muerte. Lo que no logre ahora nadie me garantiza que lo llegue a alcanzar mas tarde. Por eso, en cuanto empieza ese estado de inconformidad a removerse por allá adentro, hecho mano de una buena taza de té o café, unos cuadritos de chocolate, y me dedico a hacer algo que considere productivo, ya sea leer, estudiar, o incluso adelantar alguna tarea doméstica si no me siento en condiciones de trabajar con el intelecto en esos momentos. Ayer, pues, en cuanto pasé por aquí y les solté mi pataleta, me senté a leer un buen rato y asunto resuelto. 

¿Mi lugar en el mundo? Es el que yo me he buscado, no otro. Cada paso que he dado en mi vida, cada deseo que he formulado, me han traído hasta aquí. De lo que haga o desee hoy dependerá donde estaré mañana. Sobre esto no me cabe la menor duda, pruebas he tenido: Hace unos años, en pleno “período especial” en la Isla (eso es sinónimo de suma escasez para los cubanos), recién cumplía mis quince años y deseé tener un vestido muy bonito para esa cita especial que estaba esperando. Dos días antes de la cita, mi hermano que llevaba ya varios años viviendo en el extranjero, me envió sorpresivamente 20 dólares (toda una fortuna) y no les miento al decirles que fui la reina de la fiesta con mi vestido nuevo. Mucho más tarde, cuando el trabajo y el stress me estaban comiendo ‘por una pata’ –como dicen en la Isla-, deseé muy fuertemente tener todo el tiempo del mundo para dedicarme a mis aficiones favoritas, es decir, leer y escribir…

No hay más que sembrar para cosechar.
 

Mi homenaje a Paul Cézanne, otro inconformista, en su 175 aniversario.
(¿Cuántas veces no habrá pintado y vuelto a pintar este monte?)


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10 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo. Yo suelo sufrir de eso. Hay tantas cosas que tengo en mente, que aveces no logro concretar ninguna. Otras tengo la idea, pero no llega el momento para concretar la. Qué será?. Ni idea!

    Hoy por hoy no tengo tiempo para pensar en ello, solo sé, que tengo que realizar mi trabajo bien.

    Besos, abrazos que estés bien!!

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  2. Así es, la regla es que hay que sembrar para cosechar, solo conozco un lugar donde la cosecha esta antes que la siembra…en el diccionario, nada mas….un abrazo!

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  3. Qué casualidad, Pelusa. Este post constata de manera sencilla que los deseos y la ley de atracción se cumple. Sólo hay que vivir en consonancia con lo que tú realmente deseas. El martes hice una tertulia en mi casa y presenté el documental El Secreto. Después vino el debate que se focalizó en la realización del documental y no en lo que el documental comunicaba. Yo creo que ese incomodo y rechazo al documental fue la manera de restar importancia a verdades que cuesta tanto aceptar.
    Les recomiendo ver este documental, está dirigido para un público general (no especializado, quiero decir). Quizás los más exigentes querrán más pruebas o mirarán para otro lado, o verán los defectos o bla bla bal. Ciego es el que no quiere ver. Ni actuar.

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  4. Hola Pelu... y Misu.
    Yo estuve en la presentación de El Secreto en tu casa, Misu, y no estoy muy de acuerdo contigo. En mi opinión, y si recuerdo bien el cauce de la discusión, no creo que hayamos sentido mucha necesidad de discutir algo -el secreto- que por más que presentaran como Secreto en el tal documental, todos de alguna manera conocíamos, y habíamos experimentado de alguna forma y en alguna medida como lo más lógico y natural del mundo.
    Más bien el documental con su forma efectista y superficial, banalizaba las ideas que trataba y parecía -en mi opinión lo era- en vez de una reflexión, un anuncio de una mercancía. (El mismo documental, el instituto que lo realiza y etc). No creo que hayamos sido ciegos que no queríamos ver, sino gente que ya hemos visto, que apreciamos el poder ver, serenos, en libertad de opinar, de no comprar las ideas en su totalidad, sino verle los matices, por ejemplo, analizando desde todos los puntos de vista.
    Yo simplemente me pregunto: a qué tanto alboroto por algo - El Secreto!- que se cae de la mata: que el pensamiento positivo, la actitud positiva ante la vida, suele traer buenos resultados?

    Que no nos creemos cien por cien que sólo por imaginarnos que ganamos un millón de dólares, los vamos a ganar? Y eso qué? Yo te deseo que te los imagines y te los ganes... si quieres, sería genial y divertido! pero en lo que a mí respecta ahora estoy ocupada en otros asuntos que me son más cercanos a mis deseos, como sentirme serena, cuidar mi salud. Para eso me visualizo y sueño entrenando, y voy a entrenar, y me imagino que entrenando el cuerpo y la mente y el espíritu me sentiré mejor... y seguro me siento mejor... Vaya secreto! Yo no soy más exigente, sino más natural con respecto a estas cosas... no me interesa tener pruebas para creer en esto.
    El documental El Secreto me recuerda a Clavelito:

    Pon tu pensamiento en mi
    y la mano sobre el radio
    y ya verás olegario
    (---- -- ----- -- --).

    Bueno, Pelu, disculpa que nos cojamos tu blog para este debate.
    Besitos!
    S.

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  5. Aun estoy resolvendome esas preguntas en la vida, pero poco a poco y agarrandpo el valor, recuperando la estima se que lo lograre =)

    Mis mejores deseos para ti Pelusa

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  6. Saqysay: Pues te deseo mucha suerte en todo lo que emprendas! A veces nos falta un poco de concentracion en la vida, pero al final todo se va encarrilando...

    Antonio: Que mas puedo agregar?! Sembremos, pues! :)

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  7. Misu y Silvita:

    Aqui Pelusa, en funcion mediadora :D

    No he visto el documental. Me basto con leerme el libro hace unos tres años para creer en el desde el principio, y no con fe ciega sino apoyada en mi propia experiencia, como han podido ver en este post. Dicho esto, me concentro en el debate:

    Por lo que acabo de decirles, entiendo a Silvita cuando habla de "un secreto" que se cae de la mata. Pero tampoco creo que Silvita deba generalizar en cuanto a lo que motivo a los alli reunidos a ponerse a charlar en esos terminos mas sobre la hechura que sobre el contenido del documental, porque la opinion de Misu tiene un gustito objetivo innegable.
    Cuando lei el comentario de Misu, estuve de acuerdo en que hay mucha gente que cuando les dicen algo que pueda salirse del condicionamiento en el que viven, elijen como opcion natural el mirar hacia otro lado, irse por las ramas, ponerse a discutir sobre el documental y no tocar el tema. Y cuando lei luego el de Silvita, estuve de acuerdo en que la mayoria de los films que intentan propagandizar una idea como esa no hacen mas que tergiversarla, en el mejor de los casos.
    Esa 'ley de la atraccion', que yo denomino como "sembrar para cosechar" funciona. Estoy segura, la aplico en mi vida desde hace tiempo, desde que me di cuenta con mi vestido nuevo de que hay 'algo' que esta ahi solo para satisfacer mis deseos, y les digo que si funciona. Misu tiene razon: solo hay que dar el paso y probarla.
    Ah! Y tener cuidado con lo que se desea!
    Besos a los dos!

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  8. Acido: Te cuento que mi secreto para recuperar mi estima no fue hacer que esta creciera, sino poner a las preguntas en su justo lugar y no sobrevalorarlas. ¡Se puede!
    Besos!

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  9. Silvita, mi apasionada Silvita, nunca renunciaré a las playas de tu isla porque en ellas está la inspiración de mis palabras.
    Pelusita, gracias por servir voluntariosa como mediadora y conocer, además, de qué va el tema.
    Aquél frustrado debate debió estar encaminado a conversar sobre El Secreto o la ley de atracción en sus cientos de interpretaciones. No todo el mundo, aunque haya tenido vivencias de ese tipo, es consciente de este fenómeno. Yo creo que lo que sucedió fue un efecto de "no aceptación" por el anticlimax que se produjo de manera inmediata a la presentación del vídeo. Este sobresalto desvió la atención del verdaero propósito. Para ilustrarlo con un ejemplo, si yo me estreno una corbata, como vanidoso que soy, quisiera escuchar comentarios al respecto; sin embargo, la gente comienza a opinar de mis zapatos. Algo desestabiliza mi sistema de persección, la corbata la tengo en el pecho y la gente lo que mira son mis pies. Qué raro verdad? No es la primera vez que me pongo esos zapatos pero justo, por oposición, para no mirar la corbata la gente repara en ellos. Como soy terco trato de atraer la atención sobre la corbata y digo que está recién estrenada. Me asombra ver entonces cómo la gente comienza a expresarse despectivamente de la firma o del diseñador de la misma. Sin lugar a dudas, concluyo, que algo raro ha sucedido. Y fue eso lo que llamó mi atención durante el debate. Por constraste, desde que comenzó el intercambio de opiniones, en vez de hablar de cosas positivas como insentivaba hacer el documental, se trató de resaltar a ultranza defectos, menoscabos y nimiedades que anularon de plano el beneficio de algo que es tan útil. Si en un minuto, o dos, uno escucha tantas cosas negativas es fácil concluir que el documental, con todo lo que encierra, es una grandísima M que no aporta nada ni sirve para nada. Por suerte, alguien para mediar dijo que no importaba cuál fuera el camino que un realizador tomara para transmitir una idea positiva y beneficiosa: lo importante es la idea que trasmite, no el medio.
    A veces yo creo saber sobre muchas cosas, sí, de hecho sé muchas cosas, leo, me informo, pero no siempre practico las cosas que he aprendido o que creo haber aprendido. El conocimiento no lo es todo, el segundo paso es la acción.

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  10. Misu: Ya no segui el debate, lo siento. Un dia sin internet y otros dos con un constante dolor de cabeza me persuadieron.
    Besos!

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)