jueves, 25 de noviembre de 2010

Remedio para los pies frios.

Por fin ha llegado el frio por aca, al menos por unos dias. Hoy las temperaturas han bajado bastante y esto me ha hecho desear, por enesima vez, tener un kotatsu a mi disposicion para calentar mis pies que por esta epoca mas parecen dos tempanos de hielo.
Un kotatsu es un invento japones muy antiguo que consiste en una mesa con una manta adosada a ella. Antiguamente -y aun hoy dia en hogares tradicionales- la mesa se ponia sobre un agujero que habia en el  suelo, y en el centro de este agujero se encendia una pequeña estufa de carbon. Se sentaban dejando colgar sus piernas en el agujero y asi calentaban el cuerpo.

Credito de imagen


Con el tiempo esto cambio y ahora la estufa, que es ya electrica, va adherida a la parte baja de la mesa.

Credito de imagen


Asi es como luce de pie:

Credito de la imagen

Los japoneses lo usan en invierno generalmente para comer:

Credito de imagen

o tambien para trabajar:



 Mientras vivi en Japon no tuve uno de estos - en el edificio donde viviamos lo que se usaba era calentar una parte del suelo- pero siempre me ha parecido encantador. Humm... Un nuevo pedido para Papa Noel!
(Hay que pedir en grande, como dice mi madre, porque al final siempre te hacen rebajas!)
_________________________________________________
Licencia de Creative Commons
Diario de la Pelusa es un blog escrito por Elena Brito (Pelusa) y esta bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
O sea: Pueden copiar de este blog uno o dos articulos (no mas) para usos no comerciales, sin cambiar nada en ellos y cuidando de poner siempre un enlace a este blog como referencia o fuente. Asi quedamos todos en paz. ¡Gracias!

8 comentarios:

  1. oye que idea más interesantes.. así podré tener calientitos mis pies.. pelusa extraño tus comentarios.. saludos!!

    ResponderEliminar
  2. pues pide dos ...digo..jejeje saludos!!!

    ResponderEliminar
  3. yo quiero uno! ultimamente se me enfrian horrible los pies...aunque creo que algo tiene que ver la mala circulacion :p

    ResponderEliminar
  4. Aqui también existía algo parecido...las llamaban "mesas camilla", eran redondas, también todas cubiertas de tela hasta el suelo, y en los pies babía un tablero con un agujero dónde se ponía un brasero, una especie de estufa de carbón. Yo no las he llegado a conocer en uso, pero recuerdo haberla visto en casa de mis abuelos.
    Un besito y feliz viernes!

    ResponderEliminar
  5. hola pelusa yo conocí ese tipo de mesa aqui cuando estube de visita en madrid en casa de familiares, la usaban mucho y era de agradecer comer sentadita en ella, era redonda y el mantel llegaba hasta el suelo y todos nos poniamos alli, no se si todavia se usan yo creo que quienes mas la usan son las personas mayores.

    me encantó tu post anterior y creo que de ahora en lo adelante tengo una nueva tarea.

    no visito mucho porque no puedo fijar la vista ya lo explicare pero siempre trato aunque sea de leer algun blog, ya pasaré nuevamente, saludos y abrazos.

    ResponderEliminar
  6. Yo siempre tengo los pies frios, pero ya me acostumbre a ello, tanto que, cuando los tengo calientes, me incomoda el calor. Pero supongo que para esos crudos inviernos ha de ser la onda.

    Tal vez podría pedir uno ;)

    ResponderEliminar
  7. Con estos fríos, cualquier calefacción, especial esta, se agradece mushísimo.

    ResponderEliminar
  8. En España, en el campo, me senté alrededor de una mesa de gran mantel, ocultando un brasero de carbones. Lindo, y muy efectivo. Aquí tenemos la tremenda nevada! Ahora brilla el sol del mediodía sobre la nieve.Besos!

    ResponderEliminar

Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)