Historia de un amor eterno y de un deseo realizado.

La primera vez que supe de la existencia del festival japones de nombre Tanabata fue a traves de la maestra de pintura Oowaki Chizuko. Fue en uno de sus talleres en La Habana, muy cerca del verano y a unos pocos dias de su retorno a Japon. La maestra escogio algunas obras malogradas de sus alumnos hechas en papel de arroz (washi) y las dividio en rectangulos de aproximadamente dos pulgadas de grosor por unas 8 o 10 de largo. Luego nos entrego dos o tres de esas tiras de papel a cada uno de los que estabamos aquel dia en el taller y nos pidio que escribieramos en ellas nuestros deseos. Ella se ofrecia a llevar todos aquellos papelitos hasta Japon y colgarlos de unas ramas de bambu que pondria el 7 de julio en su taller en Tokyo, junto con los que escribieran sus alumnos japoneses, para que "el Pastor y la Tejedora" tuvieran a bien hacerlos realidad cuando se encontrasen. Luego estuve investigando un poco y descubri que "el Pastor y la Tejedora" encargados de cumplir nuestros deseos eran las estrellas Altair y Vega (dos de las mas brillantes del cielo estival), y que todo el festival de Tanabata gira en torno a la historia de amor entre ellas.
Cuenta la leyenda que la princesa Orihime (Vega), cuyo trabajo era tejer los vestidos de los dioses, se enamoro perdidamente de Hikoboshi (Altair) que pastoreaba sus ovejas. Tan enamorados estaban que olvidaron hacer sus labores y los dioses, especialmente Tenkou (el padre de Orihime y Rey de los Dioses), se enojaron mucho al ver que se quedaban sin ropa y sin comida. Tenkou termino por vetar la relacion. Separo a los amantes, uno a cada lado del Rio Celeste (Amanogawa -la Via Lactea), permitiendo que se encontrasen solo una vez al año, precisamente la septima noche del septimo mes de cada año.
Lamentablemente, julio es mes de mucha lluvia en Japon y, si acaso llueve, el encuentro tan esperado por los amantes puede no llegar a realizarse. Por eso, desde antaño, los japoneses rezan mucho para que esa noche no llueva, y escriben esos rezos en tiras de papel (llamadas Tanzaku) que cuelgan de ramas de bambu junto con hilos de colores en honor a la Tejedora. Tambien cuelgan otras tiras de papel con sus propios deseos escritos porque si al fin los enamorados llegan a encontrarse, su alegria es tan grande que satisfacen los deseos de los mortales.
Agradecimiento especial a Nora (Una japonesa en Japon), 
de cuyo blog tome esta foto y algunos datos para completar
lo que ya conocia de la leyenda.
En aquella ocasion en el taller de la maestra Oowaki uno de los deseos que yo escribi fue, precisamente, viajar a Japon. Llevaba ya un tiempo estudiando el idioma japones y estaba (y sigo estando) tan maravillada con el pais y su cultura que, viendome ante la posibilidad de pedir un deseo, no se me ocurrio nada mas. Mi deseo, como ustedes saben, se vio bien cumplido -y por dos ocasiones ya-, pero lo que quizas no saben es que la primera vez que puse un pie en tierra japonesa fue un 7 de julio, pocas horas antes de que la Tejedora y el Pastor se encontraran una vez mas y el cielo brillara con su alegria. 
Hoy, como un pequeño homenaje a estos amantes, les comparto aqui un poema del siglo VIII que canta su eterna historia de amor, y confio en que, tambien esta vez, mis deseos se vean cumplidos.

La brillante corriente del rio Celeste reluce, 
una cinta de plata fluye en color azul,
y en la orilla donde su resplandor espejea,
el solitario Pastor vuelve a sentir su pena.

Desde los tiempos en que el mundo era joven,
su alma ha suspirado por la Tejedora,
y viendo esa corriente un corazon se oprime
con un pensamiento de amor ardiente, de pasion eterna.

Ansioso cruzaria el rio en una barca pintada de rojo,
provista de remos poderosos brillantes de espuma,
para surcar las aguas con la quilla al oscurecer,
o cruzarlo al amanecer en la tranquila marea.

Asi espera el amante en esas anchas aguas,
contemplando sosegadamente el abovedado cielo,
asi esta el amante en la marea resplandeciente,
exhalando los suspiros de un corazon desesperado. 

Y ve ondear la cinta que adorna la cabeza de la Tejedora,
con la que juega el viento bravio,
y con los brazos extendidos, su alma se inflama de amor,
mientras el otoño se demora
y no hay alas veloces que abran camino a su deseo.

El poema lo he transcrito del libro de M. Anesaki, Mitologia Japonesa.

Comentarios

  1. Hay ciertas historias llenas de leyenda puede tener toques frenéticos y atisbos de fantasía... y a veces eso es lo que reviste un buena historia
    el amor creo que se envuelve siempre en esos halos pero supongo que para que sea fuerte o se afianze tendrá que costar un poco para valorarlo

    :)

    ResponderEliminar
  2. Preciosa esta historia y tu la narras tan linda que me quede con ganas de seguir leyendo:)

    ResponderEliminar
  3. Que bonita historia!!
    un precioso homenaje a esos amantes, seguro que se cumpliran tus deseos.
    El poema em encantó también!

    El 7 de julio del año 2000 también fue una fecha importante para mi, que casualidad! ...ya te contaré algun dia.

    un besazo!

    ResponderEliminar
  4. Jo: es que el hombre, por naturaleza, no valora aquello por lo que no paga. Incluso el amor. Besos!

    Anonimo: (¿Eres Raque?) Gracias por el halago! Lo cierto es que la historia es tan bonita que como quiera que se cuente mantiene su magia!

    Sonia: Es una fecha magica, asi que no dudo que todos tengamos una historia fascinante mezclada a ella. Cuentame, cuentame!
    Besitos!

    ResponderEliminar
  5. Muchísimas gracias por presentar mi entrada. Me alegro que te haya gustado :)
    Y muchas gracias también por tener mi blog entre tus enlaces.
    Un abrazo y una profunda reverencia.

    ResponderEliminar
  6. Hola Nora! En realidad, me encanta tu blog y tenerlo entre mis enlaces es un gustazo!
    Abrazos!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario