De un antiguo diario.

Cuando toco el koto para mi propio solaz, bastante mal, por cierto, en la brisa fresca del anochecer, me preocupa que alguien pueda oirme y advertir que no hago mas que "sumarme a la tristeza general". ¡Ay de mi! De modo que ahora mis dos instrumentos, el de trece cuerdas y el de seis, permanecen en un cuartucho miserable y negro de hollin, pero siempre con las cuerdas a punto. Debido a mi negligencia -olvide, por ejemplo, hacer retirar los puentes en los dias lluviosos-, han acumulado polvo y reposan entre el armario y un pilar.
Hay, tambien, dos armarios grandes llenos hasta los topes. Uno de ellos contiene viejos poemas y cuentos, convertidos hoy en refugio de incontables insectos que se mueven de un lado a otro de un modo tan desagradable que nadie se molesta ya en mirarlos; el otro rebosa de libros chinos olvidados desde que aquel que los atesoro abandono este mundo. Cuando la soledad amenaza con abrumarme, saco uno o dos libros para ojearlos; pero mis sirvientas se reunen a mis espaldas para murmurar:
-¿Que clase de mujer lee libros chinos? ¡Ahi esta la causa de sus desgracias! -repiten- Antes ni siquiera estaba bien visto leer los sutras.
"Si", quisiera replicarles, "¡pero no he conocido nunca a nadie que viviera mas años por creer en tantas supersticiones como vosotras!" De todos modos, seria desconsiderado por mi parte, pues hay algo de verdad en lo que dicen.
The Koto Player, by Suzuki Harunobu (1725-1770)

Tomado del diario de Murasaki Shikibu (la autora de La novela de Genji).

Comentarios

  1. Pensaba que hablabas de tu diario Pelusina, y te íba a decir, ¿cómo es que tienes arrumbados tus libros si tanto que los quieres?, pero ya vi que no eres tu.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. No te creas, mi Malque, que los mios de vez en cuando se cubren un poco de polvo... pero incluso asi tienen su encanto!
    Que lindo que me visitas en un dia tan caluroso!
    Besos!!!

    ResponderEliminar
  3. Pelusita, quién pudiera montarse en la ola del tiempo, y sobre las tablas de la memoria llegar a las playas del pasado! Playas japonesas, donde pega el sol o hace espuma la nieve.
    Ayer, cuando leí este fragmento, atravesé una pared invisible. Me puse a soñar despierta que estaba ahí, que sentía el olor y veía el polvo en la luz que vieron los ojos de Murasaki.
    Me gustaría mucho leer este diario, tendré que comprarlo en Internet. O leerlo en inglés, porque en sueco no me apetece. Que va, en español, aunque cueste lo que cueste.
    Me recomiendas alguna edición en especial? Con noticas abundantes sobre la época y los caracteres, y grabados como el que ilustra tu entrada?
    Qué deseo y qué placer!
    Te imaginas hacerle la visita a Murasaki?
    Mientras no me tiña los dientes ni me afeite las cejitas, creo que me quedo por allá, conversando con ella en su jardín, con el pijama empapado de rocío. ;)
    Gracias por este regalo tan hermoso!

    ResponderEliminar
  4. Silvita:

    Es la magia de los diarios, te teletransportan en tiempo y espacio hasta el momento de su concepcion. Inigualables!
    No he visto nunca el libro, pero ya estoy en su busca. Este fragmento aparece en el prologo a "La novela de Genji" que estoy leyendo, y me gusto tanto que no quise dejar de compartirlo con ustedes. Especialmente contigo, que tan cerca estas en estos dias!
    Besos!!

    ResponderEliminar
  5. Ah! Novela pendiente!
    Ayer me quedé soñando despierta como es mi costumbre, con una reunión para tomar el te en casa de Murasaki. O para contemplar la luna llena? El caso es que se me antojó que nos acompañara... a que no sabes quién!? Takeshi Kitano!!! Por qué sería? Qué querrá decir acerca de mi subconsciente? :P

    ResponderEliminar

Publicar un comentario