Esto no es un post feminista ni tampoco machista... ¡lo aseguro!

-Si me amáis verdaderamente, decid cuánto me amáis. (…) Quiero saber el límite del amor que puedo inspirar.
-Ved donde está, con quién y lo que hace; obrad como si yo no os hubiera enviado. Si le encontráis triste, decidle que bailo; si le halláis alegre, referirle que he caído súbitamente enferma (…)
-Hacedme música…, música; alimento espiritual de los que vivimos del amor. (…) No, no les llaméis (a los músicos); vamos a jugar al billar (…) No quiero jugar ya. Dadme mi caña de pescar; iremos al río.

Me sacan de mis cabales este tipo de mujeres que solo abren la boca para decir ‘palabras de amor’, es decir, sinsentidos; mujeres posesivas, absorbentes, histéricas e indecisas que se dejan llevar de un extremo al otro por sus pasiones, por lo demás tan cambiantes como la moda… Lo peor es que tengo que reconocer que he conocido mas de un ejemplar de carne y hueso semejante a este personaje, en las que me imagino un cerebro llenito de neuronas color rosa. He ahí cómo nos hemos ganado el titulito de ‘sexo débil’.
¡Y que me perdone el maestro Shakespeare, pues es de las páginas de su “Marco Antonio y Cleopatra” (reina ni siquiera de sus emociones) y no de otras de las que he extraído estos fragmentos!

Comentarios

  1. Es que Cleopatra se la pasaba bañándose con leche de burra ese era todo su quehacer y el tal Marco Antonio era ojo alegre por eso lo celaban jajajja

    Perdón por decir aberraciones así me lo figuré.


    saludos.

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  2. Hechos uno para el otro, no mi Malque?
    No son aberraciones, y no tienes que pedir perdon. Cada cual habla y piensa como quiere, los demas respetamos el derecho ajeno a expresarse.
    Un beso grande!

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  3. Ouch!

    esta bien, ya me voy!


    Ja ja ja, no se ni que escribir!
    Más bien si:
    Total razón pelusita, no hay nada más miserable con amar con pasión.

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  4. NTQVCA:
    Tu caso es diferente, amiga. Tu tratas de entender que sucede, o por lo menos eso es lo que me llega de tus textos. Estoy segura de que tus neuronas tienen un sano color!
    Ademas, yo creo que se puede amar y mantener nuestra capacidad de raciocinio. ¿O no? Amar nunca es miserable. Cuando es miserable, ya no es amor.
    Besos!

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  5. Más allá del "green-eyed monster" (que es como Otelo le dice a los celos, no vayan a pensar...), don William también tiene otra obra que aborda la "volatilidad o volubilidad" de ese tema y sus derivados, celos, caprichos, guerra de los sexos e irreflexión (me gustó esa palabra), de la que además hicieron una gran peli: "Much Ado About Nothing", ("Tanto para nada", o "Mucho ruido y pocas nueces"). Aspectos todos de las debilidades-rasgos humanos que podemos advertir, encarnar... y hasta superar, no ya con sentido común, de suyo difícil, sino con sentido del humor. ¡Besos!

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  6. *carcajada* Y es que es inevitable, Pelusilla, que en todas las épocas existan este tipo de elementos. Por fortuna, el buen Shakespeare se dedicó a plasmarlos y eso nos demuestra que no es una cuestión actual *suspiro de alivio*. Eso sí, coincido contigo, ¡no a las neuronas rosas! Hartos besos.

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  7. Ivanius: Es que Shakespeare es el maestro de las pasiones. Hace poco le 'recete' a una amiga celosa unas buenas dosis de Otelo... y creeras que mejoro! Tomo nota de tu recomendacion!
    Besos!

    Palomita:
    Lo que me sorprende es que llevemos tantos milenios en la misma historia y no hayamos aprendido como salir de ahi!
    No a las neuronas rosas!!

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