Una experiencia interesante.

Yo no soy una chica de discotecas. No había estado en una desde que era una adolescente rebelde -que lo fui. Yo era más de conciertos de rock en vivo, pero incluso en esas pocas ocasiones en que me dejé arrastrar por mis amigas a aquellos tugurios con pocas luces, música a todo volumen, penetrante olor a alcohol y cuerpos amalgamados y sudorosos en constante movimiento, no encontré en ellas nada notable, al menos nada en especial quedó guardado en mi memoria.

Y no seré una chica de discotecas, pero sí soy un ser que gusta de amoldarse a las circunstancias que le rodean. Fue así como terminé bailando en Pachá, la mayor discoteca de Ibiza, la más famosa a nivel mundial (dicen). No es nada parecida a los tugurios que visite hace años, y aunque el olor a alcohol y cigarros se mantiene, esta es una discoteca amplia, con una iluminación bien montada, con varios salones, mesitas y pistas de baile, y con esos sugerentes chicos y chicas con trajes de fantasía llamados Gogo’s bailando divinamente sobre plataformas, como seres de otro mundo flotando sobre el común de los mortales… Esta vez no me dejé arrastrar, fui con toda la alegría de conocer un nuevo lugar y de encontrar una forma más de compartir con quienes quiero. Y bailé toda la noche hasta el amanecer y más allá sin apenas darme cuenta del paso del tiempo ni de la incomodidad que supondrían los tacones que calzaba.

Ir de polizón a un sitio como este que no tiene nada que ver con el estilo de vida que he decidido llevar tiene al menos una gran ventaja: estaba en la posición de observadora sin una gota de alcohol en mi organismo, y esto me permitió responderme un par de preguntillas que siempre me habían intrigado. A saber: en qué usan las mujeres los vestidos de lentejuelas, mini-minifaldas y escotes descotadisimos que llaman la atención en las tiendas no solo por sus precios y, además, cuál es el sentido de esa música incomprensible hasta ese momento para mi que suele ambientar estos lugares.

Lo de los vestidos no necesita mayor explicación, pero lo de la música sí fue todo un descubrimiento. La música no sólo es monótona en sí, sino que está montada en forma de 'bloque' con al menos tres etapas distinguibles: un comienzo en el que entran los instrumentos -incluso una batería en vivo-al que sigue un laaaargooo período en el que solo logras distinguir un único ritmo para terminar alcanzando un punto máximo en el que la música 'explota', y luego vuelve a empezar. Lo sorprendente de todo es que este montaje no es para nada aleatorio como pensaba yo 'desde fuera', sino que está muy bien pensado para hacer entrar al cerebro en una especie de letargo -ayudado, claro está, por el efecto del alcohol siempre presente en estos lugares- que logra hacerte olvidar el transcurso del tiempo, adormece un poco los sentidos y hasta crea una especie de necesidad, como si de un narcótico se tratase, de escuchar cada vez más y más...

Entiendo que esta música y estos lugares cumplen una función muy específica. Lo que no me ha quedado claro es por qué hay quienes escuchan esta música marcadamente enajenante fuera de estos lugares, por qué van con ella reventándole en los audífonos con el mismo gusto con que yo escucho un poco de Bach o de trova…

No lo duden, lo pase de maravilla, y podría seguir hablando pero estoy segura que todos ustedes saben mucho más de esto que yo misma, así que más bien les pido que me cuenten un poco sus impresiones... ¿Se animan?

Comentarios

  1. Pertenezco al bando de los que no saben, solo he ido dos discotecas en mi vida y aparte medio chafonas
    así, que paso.


    Buen año Pelusin.

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  2. Buen año, mi Malque!
    Entonces estamos en el mismo bando, jeje.
    Besos

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  3. Aunque soy más de tertulias y sobremesas largas, reconozco que no me desagradan las discotecas, supongo que por el hecho de ser muy "bailonga" y, como tu, sin ni una gota de alcohol, me divierto observando el desfile circense de todo tipo de personajes a altas horas de la madrugada.
    Seguro que lo pasaríamos bien juntas!

    Un besote!

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  4. Lo de los vestidos de lentejuelas te lo podría explicar como ponerse un disfraz y salir en los zapatps de otro personaje, a mi me gusta, aunque hace un rato que no voy a bailar si me gusta mucho, de rpeferencia igual que tú, sin gota de alcohol, asi se divierte uno más.

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  5. Sonia, te sorprenderas pero yo no se bailar. Claro que en discotecas eso es lo menos importante...
    No repetiria por mi propia voluntad, sino es, como en esta ocasion, para acompañar.

    Creo que tu y yo lo pasariamos bien en cualquier lugar!

    Besos

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  6. NTQVCA:

    Nunca me he puesto uno, pero podria probar un dia... solo para saber que se siente. Eso si, se veian todas muy divertidas... ¿sera por los trajes?

    Un beso!

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