sábado, 9 de enero de 2010

Mi mejor regalo.

Desde niña no veía yo un desfile de carrozas y bailarines como en los carnavales del Malecon de la Habana, allá por los años 80 del siglo pasado (dicho asi, estas tres decadas cobran mucha carga temporal, no?). Y hace unos pocos días, justo el día de mi cumple, camino a casa de un amigo me tropecé con la Cabalgata de los Reyes Magos en plena avenida Laietana de Barcelona, que viene a ser un desfile como aquellos de mi infancia, solo que esta vez había dulces en lugar de pintas de cerveza y las bailarinas llevaban mas ropa. Pero había carrozas, y luces de colores, y bandas de música (aunque no “Los Guaracheros de Regla”), y trajes de fantasía, y mucha alegría… Y yo empece a llorar.
No me lo pude explicar, no me lo quise explicar.

2 comentarios:

  1. Es la noche mágica!! No hace falta ser niño para soñar!

    Feliz domingo.

    Petons!

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  2. Sip, Sonia, tienes razon. Fue una noche magica!
    Feliz domingo y feliz semana para ti!
    Petonets!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)