domingo, 20 de septiembre de 2009

El arte nacido de libros y teorías genera críticas, el que nace del corazón y la vida genera intentos. Frente al desenfado de la expresión sincera el alma no debe permanecer inocente.




Cucaracha, samsa grey
que pulió el cráneo a la luna,
entre la tierra y el cielo
como niebla de laguna
flota el resignado anhelo
de la desnudez del rey;
pero mi azar es tu ley,
tu gravidez es mi vuelo
y la luna de tu cielo
es el cielo de mi luna.

Sé de los que andan a gachas
que con mirada miedosa,
temerosa de la luz,
en el fondo de la fosa
guardan su alma de avestruz
con alas de cucaracha;
prefiero el sudor de mi hacha
al arte de su arcabuz,
y mis brazos en la cruz
son alas de mariposa.

Oigo el sonido espontáneo
de las patas de una hormiga
por la cuerda de un laúd,
y la emplumada cantiga
de empenachada virtud
trina en la jaula del cráneo;
nace en gesto simultáneo
de la misma finitud,
de una encina un ataúd
y de mi marco una espiga.

Gustavo Pita Céspedes

Palabras para el catálogo de la exposición "El Retorno"
del pintor Jairo Alfonso Castellanos. Cine Yara.
Ciudad de la Habana. 1996.

8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho su poema.Eso si, pienso que el arte puede nacer de cualquier cosa, depende del artista el que genere intentos, no por el artista en si sino por lo que sea capaz de ver y manifestar el canal que el es. El agua que sale por una tuberia de cobre no es igual a la que sale de una de aluminio. En cuanto al corazon y la vida me vienen a la mente dos extremos: Borges y Neruda, para quienes ambos conceptos fueron realidades diferentes. Como sabes muy bien mi amigo,este es un universo paradojico y complejo.

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  2. Pelusita

    El poema es hermoso, aunque algunos términos, propios del caló cubano supongo, me resultan desconocidos. El segundo tramo en especial, me ha gustado mucho.

    Un beso

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  3. Gustavo Pita Céspedesseptiembre 21, 2009 1:14 a. m.

    Muchísimas gracias por los comentarios tan benevolentes. No soy artista, y esta es simplemente mi opinión personal, pero me parece que aunque la influencia de los libros sea más perceptible, digamos, en la obra de Borges, que en la de Neruda, ambas brotan de la vida, de la misma manera que tanto el agua que sale de la tubería de cobre, como la que dimana de la de aluminio, desciende del "arroyo de la sierra"...
    Escribí estos versos para la exposición del joven pintor Jairo Alfonso, quien tendría por entonces entre veinte o veintidos años y asistía como alumno a mis clases de Historia de la Filosofía del ISA. Son el resultado de haber digerido a mi manera las imágenes que más me impresionaron de su muestra, sobre el trasfondo de un ambiente académico en el que parecía predominar el interés por el llamado arte conceptual y en el que se le confería considerable peso a la formación teórica, filosófica y estética, de los jóvenes artistas.
    En cuanto a los términos, no creo que haya ninguno específicamente cubano, aunque, en todo caso, sí hay uno kafkiano, porque me permití convertir en adjetivo el apellido del protagonista de La Metamorfosis.
    Una vez más, muchas gracias.

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  4. Me encantó la opinión personal. Tiene imágenes que se impregnan con fuerza en el interior. Interesante puesta en escena de una exposición, lástima que no conozco al autor pero le seguiré la pista. Gracias Pelusilla por mostrarnos esta ventanita de G, ha sido como siempre un placer leerlo. Abrazo para ambos.

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  5. Asi es Gustavo,"del arroyo de la sierra". Muchas Gracias a ti por compartir tu arte y pensamiento.

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  6. A mí me gustó especialmente el tercer tramo, y me guardo para meditar la cantiga de virtud empenachada que trina en la jaula del cráneo. Magnífico.

    Gracias, como siempre, por el asombro.

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)