sábado, 5 de septiembre de 2009

Pongámonos místicos, pues.

Proyecto 365, día 206

La verdad es que el tema de ayer y los comentarios que dejaron ustedes me hicieron pensar. Al parecer esto de escuchar voces que nos llaman es un fenómeno frecuente.
Tampoco es la primera vez que esto me sucede. Ya me había sucedido otras veces, escuchar mi nombre en sueños, pero siempre había reconocido la voz que me llamaba. Siempre eran personas cercanas a mí que, de una u otra forma, estaban pasando por un mal momento. La ultima vez sucedió el año pasado: la voz de uno de mis hermanos me llamaba insistentemente, ese hermano que en esos momentos estaba en coma tras un infarto cardiaco y por el que estaba tan preocupada, el mismo que –¿casualmente?- acaba de enviarme un sms mientras escribo esto.
Lo inusual de este sueño de ayer fue que no reconocí la voz, pero leyendo sus comentarios me he preguntado si acaso no sería mi propia voz lanzándome una alerta. Es verdad que fue una voz masculina lo que escuché, pero también es verdad que todos los que me han “analizado” (¿examinado, escrutiñado?) afirman que en varias de mis vidas anteriores, también en la última antes de esta, fui hombre –según ellos, eso explica mis muchos y bien marcados aspectos masculinos de la actualidad. Nunca lo he discutido. Cierta certeza interna sobre esto me impide afirmar lo contrario.
Ahora la pregunta es: ¿qué, en mi, necesita atención urgente? Tengo que trabajar sobre esto.
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Sobre el tema del nombre verdadero, me sorprendió gratamente la afirmación de Bruno Diaz que Ivanius nos compartió en su comentario:
“cuando me hablo a mí mismo, no uso el nombre con el que me llaman todos: sólo yo conozco mi nombre verdadero.”
Según la mitología de la que les hablaba ayer, el nombre verdadero solo puede saberlo uno mismo si ha alcanzado un alto grado de estudio personal, o sea, si realmente se conoce a si mismo hasta el punto de que el nombre deje de estar oculto a sus ojos. Hay otras personas que pueden saber ese nombre: grandes maestros (acuérdense que es una mitología que habla de magos y brujos, que suelen tener conocimientos que el común de los mortales no tenemos) que han llevado ese estudio personal hasta las últimas consecuencias, o sea, que no solo han aprendido a ver su propio nombre, sino el de las demás personas y cosas. Solo alguien así puede decirte tu nombre verdadero.
En la India, en ciertas escuelas yoga –que no solo incluyen los ejercicios que todos conocemos, de hecho, estos son lo mas básico de su enseñanza-, después de un buen tiempo de práctica y estudio profundo, el maestro puede darte un mantram personal, esto es una o varias silabas que solo él y tú conocen. Se supone que la simple repetición de esos sonidos puede ayudarte a evolucionar… ¿Serán el nombre verdadero?

8 comentarios:

  1. ¿Más? (pregunta mi yo interno lleno de miedo) Una vez controlado el exabrupto, responde mi yo más acá que seguramente el mantra no lleva el nombre verdadero (aunque a ciencia cierta no lo sé), sino que está pensado especialmente para ti y para que resuene con tus acciones. Y por cierto, creo que las casualidades no existen aunque tampoco creo en este destino inexorable que nos guía porque a fin de cuentas, pienso que en muchos casos la capacidad de elegir nos ayuda a trazar unos caminos en vez de otros. Un besote místico y lluvioso, Pelusilla.

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  2. que interesante todo esto de lo místico y el nombre verdadero, a mi nunca me hubiera dado por ahi, no soy creyente, se que existe algo pero me dejo guiar por lo que me dice mi corazón o mi yo o mi subconciente o lo que sea, bueno gracias por estos interesantes post, saludos.

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  3. Otra vía para enterarse de lo que dicen estas tradiciones sobre el "nombre verdadero" es Ursula K. LeGuin, una escritora de fantasía que incorpora a sus temas y personajes un fuerte ingrediente de mística oriental. El nombre verdadero y sus implicaciones es el centro de su muy disfrutable "Ciclo de Terramar" ("Un mago de Terramar", "Las tumbas de Atuan", "La costa más lejana" y "Tehanu"). En especial, la primera novela es además muy entretenida. Acabo de enterarme de que hay una quinta novela, pero no ha llegado a estas tierras aún. Ya comentaré más.

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  4. Ah, también podría ser que Mr. G. (saludos) es ventrílocuo.
    Nomás eso le falta, dice Pelusa.
    =)

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  5. Me encanta tu blog, siempre aprendo algo nuevo, como hoy, el nombre verdadero, en verdad interesante y algo nuevo a mis conocimientos de cultura =)

    Saludos

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  6. He naufragado en este blog nadando desde la isla de Silvita. Muy interesante lo que cuentas. Algo había leído sobre esto. Creo que fue en una novela de Coelho sobre el camino de Santiago.
    Me llama la atención el efecto de los nombres. Los judíos antes de Cristo dejaron de utilizar el nombre Jehová pues según uno de los mandamientos "no se debía utilizar su nombre en vano". De ahí que actualmente no sea común llamarle así. Los traductores de la Biblia sustituyeron su nombre por títulos como Dios, Señor, Altísimo, etc. Aunque aparentemente esto no tenga relación con el tema que tratas, sospecho que en el fondo hay conexión.

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  7. Palomita:

    Tienes razon. En realidad lo que queria decir es que estos sonidos del mantram tienen poder sobre uno, y encima tienen esa aurea misteriosa que los envuelve al ser solo conocidos por el maestro y el discipulo…
    Soy de tu opinión… las casualidades no existen. Me inclino mas por creer en la sincronicidad de la que habla Chopra.
    Lo mistico es parte esencial mia desde hace mucho tiempo, aunque deje ver poco por aca.
    Besos!
    _________
    Margarita Mia:

    Yo tampoco soy creyente en el sentido “clasico” de la palabra. Mi mama nunca fue a la iglesia pero me decia que a ella no le hacia falta ir para encontrar a dios. Ella tenia a su Dios dentro de si misma. Con esa enseñanza me eduque y aquí estoy.
    Hay muchas cosas interesantes en este mundo de lo mistico y esoterico por las que yo misma he sentido curiosidad… y mucha!
    Saludos!
    ____________
    Ivanius:

    A LeGuin la conoci en Japon, en uno de esos librillos de la biblioteca que nunca volvio a su estante, ;) Era el primer libro de la serie de Derramar, y los otros los lei de corrido en Internet…Soy su admiradora.
    De ella tome el concepto de “nombre verdadero” para estos post, pero lo cierto es que a raiz de leerla me puse a investigar –porque un concepto tan profundo y con tantas aristas no puede ser simple y llanamente una invencion literaria, pienso yo- y encontre que los japoneses desde hace siglos tienen un nombre mistico, que no es el que le dan los padres cuando nacen, ni siquiera el nombre con que los bautizan (que es otro diferente al de nacimiento), sino uno que encuentran los sacerdotes después de ciertos ritos magicos de develacion y que corresponde a la esencia, al espiritu que ya estaba antes de encarnar y que seguira existiendo después de la muerte… Ese nombre no lo sabe nadie fuera de la familia mas allegada, y nunca se nombra por el a la persona. Cuando llega la muerte, ya no se le vuelve a llamar por el nombre que uso en vida, sino solo por ese nombre “mistico” propio de su espiritu.
    Supongo que en otras tradiciones exista algo similar y que de algo asi lo haya tomado LeGuin. De lo contrario, me inclino mucho mas ante ella.

    Y no, no es ventrilocuo mi G, al menos que yo sepa, jeje
    Besos!
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    Claudette.

    En ese caso puedo decir tranquilamente que mi espacio ha cumplido su mision.
    Gracias por tus palabras!
    _____
    Misuangelo:

    Bienvenido! Amigo de mi amiga, doblemente bien recibido en este agora!
    Si, hay estudios sobre el efecto de los nombres. Según ellos, no solo afecta el significado original de los nombres sino también la carga energetica que han dejado en el las personas que los han llevado… Desde que supe de esto, me interese por averiguar un poco por las grandes y no tan grandes personalidades que llevaron mi nombre… Una de las mas antiguas ocasiono hasta guerras por su belleza… ;)
    Saludos y ojala se repita la visita!

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  8. Pelusita: con todo este revuelo que has formado, y habiéndonos dejando en el urgar de nuestras almas, deberás contanos o al menos avisarno, si apareció el origen, para no decir "la razón" de dicha voz. Te voy a manadr una dirección que seguro te va a interesar... digo, a mi me hablo de dónde vengo y me dio algunas señalizaciones importantes.
    Un besito. perdón la tardanza pero me fui de fin de semana.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)