Una Navidad traída por los pelos...

Proyecto 365, día 185


Mil disculpas por la ausencia. Ya sé que si sigo a este paso mis 365 días van a durar un par de años, pero les aseguro que fueron circunstancias de fuerza mayor las que me mantuvieron alejada de aquí un par de días. Ya estoy de vuelta y espero que sin mas interrupciones por un buen tiempo.

Sin mas y retomando el ritmo que traíamos, les cuento que ando leyendo a Thomas Mann, sus cuentos. Son –lo aseguro- verdaderamente interesantes pero un poco oscuros y densos para el momento que estoy viviendo por lo que, conciente de que ameritan una lectura cuidadosa para no perder ni una pizca de lo mucho que ofrecen, adelanto muy poco cada día.

Es precisamente esta densidad la que me ha llevado a encontrar e insertar otras lecturas más ligeras en el camino.

Hace un par de días, en la mesa de la lavandería donde suelen haber solo revistas de moda o de coches (razón por la que siempre cargo con mi libro cuando voy a lavar), encontré un par de novelas en inglés. Si algo bueno tienen los norteamericanos es que cuando viajan prefieren dejar los libros que han leído durante el viaje y no cargarlos de vuelta. Lo malo es que casi nunca leen algo serio y se limitan a poblar el mundo mayormente de novelitas rosa y libros sin consistencia. Es esta la forma en la que fue creciendo la biblioteca de Ninomiya House (el edificio donde vivía en Japón) en la que pude hallar entre mucha ligereza verdaderos tesoros. Y es así también cómo estos dos nuevos libros se cruzaron en mi camino.

El primero de ellos –que comencé a leer ese mismo día- se titula Christmas Jars de Jason F. Wright. La verdad es que de no ser porque Mann me estaba recargando la cabeza y porque era un buena oportunidad para mejorar un poco mi lectura en este idioma, no hubiera insistido mucho en leer un libro que desde las primeras líneas hacia desfilar ante mi los mas usados y requete-usados clichés literarios: huerfanita abandonada, violencia doméstica, pobreza digna, esfuerzo remunerado y hasta la familia modelo propia del ideal americano.

Pero todo esfuerzo tiene su recompensa. La idea central del libro –que se encontraba justo a la mitad más o menos- no tenía desperdicio: hay cierta magia en dar y hacer felices a otros desinteresadamente.

La historia habla de un matrimonio que decide ir reuniendo monedas en un frasco de mermelada vacío durante todo el año con el objetivo de usar lo ahorrado en comprarse regalos mutuamente para hacer mas brillante su mañana navideña, y así lo hacen durante varios años hasta que una vez, cuando iban a cambiar las monedas por billetes para hacer las compras, la hija pequeña decide regalar aquel frasco a una desconocida que encuentra en su camino llorando desconsoladamente. Y surgió entonces la tradición de ahorrar para hacer más brillante la navidad de otros… Y la idea se fue extendiendo porque cada persona que estaba pasando por un mal momento, cuando recibía aquel frasco se llenaba de agradecimiento y al no poder devolver el gesto a sus anónimos benefactores, se decidía a llenar por si mismo un frasco y entregarlo a quien lo necesitase… Y la Navidad fue recobrando su verdadero sentido.

Pocas páginas después, el libro volvía a explotar los tan manidos clichés y terminaba sin más gloria que esa simple idea, pero solo por ella me alegro de haberlo encontrado…

Del otro libro les contaré mañana. Por hoy… ¡Buenas noches!

Comentarios

  1. Encontré algo en común en ese libro que leíste Pelusa, y es que en mi familia, en un bote, pone cada quien 50 pesos cada semana, para lo que necesitemos, que casi siempre es para mis medicinas.
    No sabes lo bien que nos ha hecho, porque no desfalco a mi familia cada que necesito medicinas, aparte de que también ha servido para el veterinario de Benito Tiki.
    Eso si que guardar monedas en un frasco o en un bote, es muy buena idea.

    Un abrazo muy fuerte Pelusita.

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  2. Querida Pelusilla: me da mucho gusto saber que vuelves al barrio, pues tu ausencia se notaba; ojalá y todo esté muy bien. Entiendo perfectamente la idea de literatura ligera cuando la cabeza no está para otra cosa (cualesquiera que sean las circunstancias) y me hace gracia tu navidad a la brasileña (en pleno verano). Pero lo mejor es saber que en los lugares más insospechados podemos encontrar cosas que valgan la pena, como el caso de los temas centrales de los relatos de los que ahora te ocupes. ¡Maravilloso! Un beso grande y descansa.

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  3. Querida Pelusa: Eso que cuentas me hizo recordar los cuentos de O. Henry (absolutamente recomendable), en especial dos: "Regalo de Reyes" (también llamado "Un servicio de amor") y "Primavera a la carta", que estoy seguro disfrutarás si no conoces.

    También estoy seguro de que esa idea que encontraste en el libro es muy atractiva y digna de poner en práctica. Gracias por compartirla.

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  4. Pelusita! Re bienvenida! Me acordé mucho de una película americana, muy hollywood, que se llama "Cadena de favores", yo, que nací en esta sociedad de consumo, la disfruté, aunque el final evidencia la mano del productor para suavizar la crudeza del guión. Si pudes verla, te va a referir a lo que nos narras. Cuéntanos del otro libro! Un beso.

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  5. Malque:

    Yo guardo monedas, pero las mas pequeñitas… creo que tendre que ser mas generosa con mi frasquito, verdad?
    Besos!
    ___________________
    Palomita:

    Es que a veces no hay cabeza pa’ cosas serias… Y Mann es seeeerioooo…
    Esas son las sorpresas que mas me gustan, encontrar perlas en los vertederos (como dice mi G)
    Un beso de vuelta!
    ______________________
    Ivanius:

    O. Henry… anotado, averiguado en Internet y localizado en la biblio para la prox visita. Gracias!
    La idea es buena, te lo aseguro. Guardar moneditas con un proposito es mas divertido que guardarlas solo por ahorrar, no crees?
    Un abrazo
    __________________
    Mara:

    La buscare…
    Y del otro libro… ya esta!
    Besos

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  6. Pelusita

    La historia parece tan increíble. Será que en este mundo tan violentado y egoísta, a veces se nos olvida lo que es la solidaridad y la generosidad.

    Un beso

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  7. Marichuy;

    Si, un recordatorio nunca viene mal.
    Besos

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  8. Pelusa:

    A veces es increíble las sensaciones que dejan libros en nuestra alma, y es que hay que ver que cuando algunos llegan al corazón, simplemente no se puede si no capitalizar la enseñanza magnifica...

    Ahora que lo pienso bien, no me he leido el primer libro que tenga relacion con la navidad!

    seria un buen comienzo?

    jeje un abrazo

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  9. Potter, es un libro sencillito pero lindo... Si te gustan asi: adelante!

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