sábado, 1 de agosto de 2009

Adivina adivinador...

Proyecto 365, dia 176

A lo largo de la vida solemos cambiar mucho. Quienes nos conocían antes pueden no reconocernos en nuestro estado actual, pueden decir incluso que éste que somos hoy no es la misma persona que ellos conocieron. Pero, ¿qué es lo que realmente cambia? ¿Es acaso la sociedad, las condiciones que nos rodean, lo que cambia? En este caso, ¿cómo nos adaptamos a ellas hasta el punto de transformarnos radicalmente? ¿O, por el contrario, somos nosotros los que cambiamos y, gracias a este nuevo punto de vista, vemos (y hasta hacemos surgir) aristas diferentes del entorno a las que nos acoplamos?

¿Qué creen ustedes?

(Oops!... Mejor sigo leyendo…)

6 comentarios:

  1. yo creo que somos nosotros los que cambiamos

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  2. Pelusita

    Yo creo que es un poco todo. Creo que nosotros somos como mutantes, vamos pro la vida adaptándonos a las circunstancias y al hacerlo, por supuesto que cambiamos, mutamos.

    Un beso

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  3. Yo pienso que uno nunca cambia, te puedes encontrar completentos en el transcurso de la vida que hacen que tu conducta varie depende la circunstancias, aprendiendo de ti y del entorno que te rodea y vas reaccionando de diferente manera como producto de una evolucion como individuo, pero en esencia no cambiamos. Eso creo.

    Saludos!!

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  4. Tenemos la fortuna de vivir en un mundo en el que nada es para siempre.

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  5. La vida, diría mi abuelo, también es un gusto adquirido... y por eso en permanente proceso de ajuste.

    Ya sé que suena muy gastronómico el comentario, pero en este momento no puedo evitarlo. Se acerca la hora de comer, y el aroma que percibo mientras tecleo es harto prometedor. Abrazo.

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  6. Creo en esta visión muy oriental de que todo cambia aunque de pronto creo que nosotros mismos cambiamos menos de lo que imaginamos... me gusta eso de los ajustes de Ivanius... Besos en movimiento, doña Pelusa.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)