¡Un poco de sentido comun, por favor!

Proyecto 365, dia 169

“¡Habrá que ser gilipollas!”-escucho que alguien dice fuera de mi ventana. Es uno de los muchachos de mantenimiento del edificio, uno de los más respetuosos además.
Abro la ventana y me asomo con toda la intención de preguntarle qué sucede pero no llego a hacerlo. No hace falta. Lo veo inclinado recogiendo una bolsa plástica llena de basura y reportando por su móvil que hay mil y una colillas de cigarro en la tierra. El muchacho resopla sin decir una palabra más pero puedo imaginar todo lo que estará pensando de nosotros, los inquilinos, casi todos extranjeros.
Esos terrenos alrededor del edificio es cierto que son zonas comunes, que no “pertenecen” a nadie en particular, pero ¿acaso eso nos da derecho para usarlos como basurero, cenicero o estercolero particular? Los japoneses –siempre estoy poniendo ejemplos de japoneses pero es lo que mas conozco- tienen una relación diferente con la propiedad social a la que he observado entre los occidentales: para ellos las zonas e instalaciones comunes son de todos (o de nadie) para disfrutarlas y –sobre todo- cuidarlas y mantenerlas libres de suciedad y perjuicios. Nosotros, por el contrario, vamos dejando nuestra sucia huella por dondequiera que pasamos.

Comentarios

  1. Pelusita querida:

    Somos un asco, y digo somos por q muchas veces, como fumador, he dejado la colilla de mi cigarrillo en cualquier parte, aun cuando me indigno de ver a alguien botando basura descaradamente en la calle, soy parte de una idiosincrasia irrespetuosa con mi madre tierra, aun cuando vivo de ella, de su mar... somos sucios y si... somos gilipollas!!!!

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  2. ¡Qué cosas! Soy fumadora y jamás tiro una colilla al suelo (siempre traigo un cenicero portátil y si no, pues a cargarla en mano), así que me parece una burrada lo de tirarlas a diestra y siniestra. Pero qué digo, acá es peor, todo el mundo tira cosas al suelo en cualquier lugar, y me repatea, pero es una falta de conciencia sin límites. En eso, admiro a los japoneses... besitos.

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  3. Me recordaste algo que apuntaba Miguelito (el de Quino): ¿hasta cuándo vamos a posponer decidirnos finalmente a ser buenos intendentes de nuestras personas (y espacios)?

    Mi megalopólico hogar es un doloroso ejemplo de lo que sucede cuando "espacio común" equivale para muchos a "tierra de nadie", y el espacio público es visto como "problema de los otros". Argh.

    El árbol que está a la puerta de mi casa (una frondosa jacaranda) podría contar muchas cosas... pero es difícil prestar oído cuando hay que recoger montones de basura a veces indescriptible que dejan los "misteriosos ofrendantes" al amparo de la noche... aun cuando el servicio de limpia pasa casi a diario. O tal vez sea mejor no escuchar....

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  4. Hombre mirando al SO:

    Si, tienes razon, igual que el muchacho de mantenimiento. Somos un asco. Yo misma estuve ensuciando a diestra y siniestra durante muchos años… hasta que un dia un amigo me mostro que habia otra manera de actuar. Desde entonces trato de no hacerlo.
    A ti te recomendaria usar unos ceniceros portatiles que venden en todas partes…
    Un beso
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    Palomita:

    Aquí estamos a la mitad entre Mexico y Japon, la mayoria de la gente cuida el entorno, pero hay de todo y donde mas suciedad ves es por donde mas extranjeros hay.
    Yo tambien admiro a los japoneses, por muchas razones!
    Besos, preciosa!
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    Ivanius:

    ¡Que horror! Tu eres de las victimas…
    No se que decirte, bueno, si… Has escuchado la cancion del Jacaranda, de Ma. Elena Walsh?? Incluso si la has escuchado ya, buscala hoy y regalatela en mi nombre, si?
    Un abrazo.

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