Proyecto 365, dia 95: Un poquito de cordura.

Ayer terminé por fin “La taberna errante”, de Chesterton, y me dejó con un saborcito tan agradable que hice lo que nunca: me quedé hojeando las últimas páginas del libro, leyendo incluso una nota a la traducción que aparece justo al final. Digna nota de tan simpático libro, sin duda. Aquí reproduzco el párrafo con el que concluye:

"Esta traducción esta protegida –o liberada, según se mire- bajo licencia copyleft, una perversión del copyright que explícitamente permite (y alienta incluso) a hacer lo que nosotros hemos hecho con la traducción defectuosa de Pineda: rehacerla en cooperación con otros. Como decía Bertolt Brecht, todo debería pertenecer a quien lo mejora. (Existe una edición digital completa de este libro, libremente descargable, en:
http://sindominio.net/biblioweb/literatura/flyinginn-es)"


A lo mejor es noticia ya conocida, pero para mí es toda una novedad. Es la primera vez que leo algo sensato a este respecto. Lo que no me parece razonable es la prohibición de reproducción que aparece en letritas pequeñas en libros o CDs o videos cuando, físicamente hablando, son materiales esencialmente reproducibles (¿quién le dice a un estudiante cubano que no puede fotocopiar un fragmento o todo un libro que necesita para sus estudios cuando no tiene ninguna otra oportunidad de obtenerlo porque ni siquiera lo encuentra en las librerías, y si lo encuentra, puede costarle lo que ganan sus padres en un año de trabajo?).
No estoy a favor de la piratería, que quede claro, siempre y cuando los precios del mercado sean asequibles al público y reflejen el valor real del producto. Esto de “valor real” hablando de obras artísticas ya sé que es discutible, pero también sé que a Cervantes le daría lo mismo el precio que le pongan a su Quijote y, de hecho, creo que estaría mucho mas contento con que alguien pueda comprarlo en una edición sencillita por poco dinero y leerlo a gusto, a que su obra en una edición de lujo quede empolvándose en los estantes de una librería por los siglos de los siglos.

Comentarios

  1. Querida Pelusa: no he leído a Chesterton, lo pongo en mi lista. Me ha hecho mucha gracias la nota final porque tiene, como bien apuntas, un gran sentido del humor. Yo creo que cualquier persona, pasa por un periodo de piratería en su vida, cuando los recursos escasean y la avidez ensancha o cuando el material es sencillamente inconseguible. Como tú, creo que en esos casos está plenamente justificado aunque si lo piensas bien, ¿por qué alguien debe de vivir a costa del trabajo de los otros? Conozco personas que viven de sus regalías (discos y libros) y me parece terrible que apenas sobrevivan y alguien más se hinche los bolsillos, mucho menos, las industrias que son las que más lo hacen. Pero con lo que nunca podré estar de acuerdo es con aquél que utiliza una obra como si fuera suya con su nombre y todo, eso me parece una cosa vil y sin perdón... Un fuerte abrazo y besos.

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  2. Los esfuerzos como Project Gutenberg y las licencias colaborativas como Creative Commons sumado al entorno de Internet están obligando a la ley a evolucionar en terrenos como el derecho de autor y la propiedad industrial. Lo importante, sin embargo, es que la evolución exista tanto en quien produce como en quien consume, para que no aparezca el "aprovechado" que, muchas veces, es el intermediario, como dice Paloma. De ese modo, habría reconocimiento a la creatividad, retribución al trabajo y un verdadero crecimiento colectivo. Mientras no sea así, lo más increíble de hallazgos como el de esta traducción es que se deben a la generosidad voluntaria.
    Todo un tema, Pelusa. Gracias, como siempre, por las luces.

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  3. Paloma: Chesterton es mi mas reciente adquisicion y te lo recomiendo 100% (aunque quizas Ivanius te pueda recomendar mejor un orden para su lectura). Y con el resto, tienes toda la razon. No hay derecho a enriquicerse con el trabajo de otros... Besitos!

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  4. Ivanius: Es precisamente esa evolucion en todos los campos interesados la mas dificil de conseguir. Yo admiro este tipo de esfuerzos porque creo que el arte, por sus propias caracteristicas, no puede caer en los marcos de la "propiedad privada". Al fin nos vamos dando cuenta de ello.
    Mis respetos, don!

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