Proyecto 365, dia 93: Renovacion.

No soy una persona que se amilane por cualquier cosa. No me asusta el trabajo por fuerte o difícil que sea. Un reto siempre es bienvenido en mi vida. Y me da lo mismo que sea un reto intelectual o físico –puedo llevar grandes cargas por kilómetros o estudiar en una semana el contenido de un curso de tres meses. A golpes he aprendido que sin reto que te obligue a superarte no hay desarrollo posible.

Solo hay algo que realmente llega a atemorizarme –serpientes aparte-: esos días en los que mis hormonas deciden hacer conmigo lo que les plazca. Entonces cualquier tarea del día, por simple que sea, se convierte en una montaña infranqueable. Levantarse de la cama, por ejemplo, implica mover demasiados grupos musculares como para que sea algo sencillo de realizar, y prepararse un té es una actividad tan compleja que requiere toda la concentración de la que soy capaz.
Lamentablemente, la sociedad sigue su curso incluso en días así, y con frecuencia me obliga no solo a levantarme y prepararme un té, sino incluso a salir de casa para asistir a clases. Cómo lo logro es algo que ni yo puedo explicarme. Cuando llega la noche tengo tal punto de agotamiento que me dejo caer en la cama –que se hunde mucho más que otras noches bajo mi peso- y reniego de mi existencia hasta varias (muchas) horas después.
Por lo general al día siguiente soy una mujer nueva que exhala felicidad por cada uno de sus poros, la felicidad de respirar a gusto y moverme con soltura. Si hay algo que le puedo agradecer a esos días de hormonas rebeldes es la renovación completa de mis sentidos que me hacen despertar en un mundo sin estrenar.

Comentarios

  1. Pues... ¿hacemos un sindicato? Ya somos dos, y más quje se sumarán. Un beso hromonal pelusita.

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  2. Todos, hormonas o no, podemos aplicar la misma solución, esa que pregonaban los abuelos: Contra pereza, diligencia. O la versión moderna que preconizan los psicólogos: Contra la depresión, la acción.

    Ah, pero de que cuesta, cuesta. Por eso la recompensa es tan simple y tan dulce: encontrarle un nuevo sabor al mundo y al instante.
    Gracias, Pelusa.

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  3. Y no te pasa nada con la alteración emocional

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  4. Pues a pesar de que Iván ya dió en el clavo, yo añadiría: al mal viento, buena cara. Mis respetos, Pelusa querida, porque no todas lo logran. No sé si ya me uniré al club (no tengo muy claros los síntomas aún), pero con tal de estar con ustedes, no me lo perdería por nada en el mundo. Un abrazote con sus besos respectivos y ¡mucho ánimo!

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  5. excelente palabra, renovacion, sobre todo por que toda renovacion implica destruccion de algo previamente existente.

    algunos nos autodestruimos en cada exhalacion de aire a mis pulmones y me renuevo en la inhalacion siguiente.

    o al menos asi sentimos.

    je je je


    Xhaludos

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  6. ah por cierto me encantan tus fotos de PELUSA

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  7. Marita: No me parece mala la idea, al contrario. Igual en esos días podemos superarnos un poco mas si convocamos reuniones sindicales… y reírnos mucho seguramente!

    Ivanius: Tienes razón. Mi bisabuela, que murió de 120 años, gozo toda su vida de una excelente salud “porque no tenia tiempo para esas tonterías de enfermarse”. Pero en lo otro también tienes razón… ¡cuánto cuesta! Lo que mas molesta es que no hay nada que puedas hacer a no ser que optes por medicarte, solo queda poner de tu parte y esperar que pase pronto.

    NTQVA: La sensación del ultimo de esos días para mi fue sobre todo cansancio, desde la mañana a la noche. Antes me pasaba, y mucho, que las emociones se disparaban, pero un día alguien me enseño a distinguir entre las molestias realmente emocionales y las físicas. Estas últimas pueden llegar a “contagiar” a las emociones, pero eso es solo una opción. Los que están a mi lado en esos momentos, agradecen la distinción.

    Paloma: Bienvenida! Los síntomas no son lo importante. Si llegan días en los que necesites amigas, aquí estaremos!

    Xhabira: Justo de eso se trata, del morir y del renacer, claro que a veces el morir nos resulta un poco mas difícil de lo que quisiéramos.

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