sábado, 2 de mayo de 2009

Proyecto 365, dia 89: Nevada primaveral.

Ahora mismo estoy viendo por mi ventana casi nevar en el bosque que tengo enfrente. No hace más que soplar un vientecito y miles de livianos copitos blancos se lanzan a volar muy contentos. A pesar de disfrutar mucho estos árboles desde el primer momento que pise este departamento, quizás por faltarme la costumbre de vivir en un lugar tan cerca de la naturaleza, nunca conté con este despliegue de semillas voladoras.
Son hermosas, sobre todo vistas así, desde detrás de un cristal. Y es que la última vez que fuimos a Barcelona nos jugaron una mala pasada. Los castaños estaban en su apogeo y en plena Plaza Catalunya nevaban semillas sin parar. Nosotros disfrutamos mucho con el espectáculo por unos momentos, pero luego comenzamos a estornudar, a toser más fuerte y, por último, salimos corriendo para resguardarnos en algún local donde pudiéramos tomar un poco de agua porque se nos estaba cerrando la garganta y casi no podíamos respirar.
Es la primera vez que nos sucede algo así, y no pudimos menos que asombrarnos y… reírnos. Esto nos trajo el recuerdo de una amiga cubana muy simpática que lleva en Japón más de una década. Para nosotros, los cubanos –que no sé por que razón nos creemos inexpugnables- resulta raro ver a los japoneses todo el año, pero sobre todo en primavera, con las ahora tristemente famosas máscaras faciales para protegerse de los resfriados o del polen (kafún, en japonés), al que muchos son alérgicos. Con tanto tiempo viviendo allá, esta amiga nunca había hecho alergia a nada y estuvimos largo tiempo divirtiéndonos con sus chistes a costa de los nipones enmascarados, hasta un día en que la encontramos con la piel llena de pintitas rojas por todas partes y una máscara cubriéndole la nariz y la boca. En esa ocasión, su único comentario entre risas y lágrimas fue:
“¡A mi también me cogió el kafún!”

6 comentarios:

  1. Mientras muchos cuestionan la utilidad del "último accesorio de moda" en esta hoy fantasmagórica ciudad, ¡qué bien nos hace el toque de humor no desprovisto de realismo!
    Gracias por eso.

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  2. Creeme, Ivanius, si los japoneses que son tan exquisitos y pragmaticos lo usan, es porque es realmente util. De nada...
    Besos

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  3. Por esta ciudad de México nos caostumbramos a todo rapidamente, los primeros días de alerta sanitaria nos costaba trabajo ponernos ese cubre boca, ahora es de los mas normal, incluso ver fotos en redes sociales con esos accesorios!
    Envidio la vista de tu ventana!

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  4. Más allá de los tapabocas, cuyo asunto nos tiene un poco saturados, me quedo colgada de esa experiencia hermosa de tantas semillas volando por doquier... ¡como si fuese navidad en plena primavera! Gracias por la imagen y un fuerte abrazo con respectivos besos.

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  5. NTQVA: Me alegro que se vayan acostumbrando a usarlos. Siempre que sea por la salud… ¡cualquier cosa! Es realmente linda la vista, un bosque de pinos a 5 metros de mi ventana… Después de esta experiencia no creo que pueda volver a vivir en un lugar sin árboles cerca. Besos!

    Paloma: Hola! A mi es que me pareció simpática la foto… Y lo de la nevada de semillas lo considero un desagravio por la ausencia total de nieve en esta última navidad. Yo soy bichito invernal y necesito la nieve! Un abrazo para ti!

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  6. Yo estoy esperando que los vecinos manden a enclaustrarnos, pues imagínate con la paranoia que se vive en este país, y tres alérgicos estornudando toooodos los días al despertar, exactamente igual a toooodos los días de su vida, en medio del silencio sepulcral de estosdías raros del DF. Orita nos encierran en cuarentena.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)