domingo, 22 de junio de 2008

La Exposicion de Paris

Les habia contado que hace poco estuve leyendo (releyendo, para ser exactos) La
edad de oro de Marti. Es de esos libros que nunca cansan, en los que siempre encuentro algo nuevo. Esta vez mi hallazgo tuvo que ver con su texto sobre la Exposicion de Paris.
Dias antes de recibir el libro que ahora tengo en mi poder -regalo de un entrañable amigo-, vi en TV un programa sobre algunas muestras de ceramicas que viajaron desde Japon a Paris en aquella ocasion. Luego, en Kyoto, tuve varios encuentros con esos jinrikisha (hombres que halan -como caballos- los palanquines) de los que tanto habla Marti en este articulo porque, a juzgar por lo que cuenta en sus paginas, habia muchos en la Exposicion.
De esto ya les habia contado. Lo que no he tenido tiempo de contarles es que hace unos dias tuve frente a mi varios de los objetos que en 1867 fueron exhibidos en la Exposicion Internacional de Paris. Esta no fue precisamente aquella que relata Marti en su libro, y que ocurrio en 1889 como celebracion del Centenario de la Revolucion Francesa, pero no deja de ser interesante que todos estos "encuentros casuales" hayan ocurrido para mi mas o menos simultaneamente.
Yo, que nunca he sido muy buena para las fechas, cuando lei en el museo que algunos de esos objetos habian viajado a Paris para la Exposicion, que los otros (como un microscopio o algunos billetes) los habian traido de muestra los representantes japoneses que asistieron a ella, y que las figuras que aparecian en la foto que estaba viendo eran las de aquellos enviados a Occidente para mostrar las maravillas de las que este pueblo ha sido siempre capaz, no puedo negar que la piel se me puso de gallina. Mi imaginacion se lanzo a volar y me invente toda una historia excitante en la que veia a Marti andando como de puntillas frente a estos cristales tan delicados, y quizas a uno de aquellos señores tan serios, que ahora veia yo en la foto, deteniendole con una reverencia y poniendole en las manos alguna de aquellas vasijas, para que aquel hombrecito de ojos profundos lograra aquilatar la joya que tenia ante si...
Pero no, por supuesto, en cuanto llegue a casa estuve revisando fechas y hechos, y toda mi linda historia se desmorono. Marti no hablaba de esa exposicion, sino de otra que ocurrio varios años despues, y, para colmo, Marti ni siquiera estuvo en Paris en esa ocasion, como el mismo se encargo de aclarar en el ultimo numero de su revista:

Una señora buena le armo una trampa al hombre de La Edad de Oro. Iban hablando del articulo, y ella le dijo: "Yo he estado en Paris." -"¡Ah, señora, que verguenza entonces! ¡Que habra dicho del articulo!" - "No, yo he estado en Paris, porque he leido su articulo!"


Sin embargo, ¡que lindo poderme permitir soñar de esa manera!


Aqui les comparto las fotos, para regalarles una asomadita a mi sueño.

La vitrina completa dedicada a estos articulos:

Un telescopio que trajeron a Japon como muestra en aquella ocasion:
Esto es parte de la muestra que Japon llevo a Paris.
Otra parte de la muestra japonesa en paris
Folletos y billetes que trajeron de la Exposicion:
Los representantes de Japon en aquella Exposicion Internacional:
Un plano de lo que fue Paris cuando la Expo.

1 comentario:

  1. "Vivo sin vivir en mí
    y de tal manera espero,
    que muero porque no muero."...!?

    Passavo per un saluto!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)