domingo, 23 de diciembre de 2007

El mejor regalo de esta Navidad

La vida da vueltas y vueltas... Ayer, para nuestra sorpresa, caímos en una de sus espirales.
Resulta que nos fuimos a visitar a un amigo de mi esposo, con el cual no se encontraba hace ya como 15 años. Este amigo turco y mi esposo estaban felices de poder volver a compartir juntos un rato, y estaban tan felices, que toda la tarde fue muy tranquila, con esa tranquilidad del reencuentro, con esa armonía de espíritus que se saben cercanos aunque haya tierra y tiempo de por medio... Era todo un gusto para mi sentirme espectadora de aquel momento, cuando parecía que los quince años de no verse no existieron, y conversaban como si se hubieran encontrado por última vez la tarde anterior...
La esposa de este amigo y yo hicimos buenas migas enseguida, y el niño de ellos -una hermosa criatura de dos años recién cumplidos-, aunque al principio estaba un poco apenado por la visita, no tardó en acostumbrarse a nuestra presencia, y nos mostró uno por uno todos sus tesoros: sus libros, sus juguetes, sus dibujos, y hasta nos tarareó su melodía favorita... que no era otra que la canción del cumpleaños que cantaba siempre el cocodrilo Guiena, el mejor amigo de Chiburaska... ¿Se acuerdan de esos animados?
Por supuesto, mi esposo -al que no hay que insistirle mucho para que saque a flote su amor por el mundo ruso- le cantó la canción de principio a fin, y el niño escuchaba muy atentamente, absorto, con los ojitos bien abiertos y sin apenas moverse. La madre quiso aprovechar aquel momento de tranquilidad para darle algo de comer, y el niño le apartó el plato y la miró por sólo un instante, aunque el mensaje quedó claro para todos: "Pero, ¿no te das cuenta que ahora no es el momento??".
El padre nos puso un fragmento de un CD con algunos episodios de la serie de Chiburaska, y surgió la idea de que en internet debían estar esos animados, quizás en You Tube... Buscamos un poco, no aparecían, y de pronto pienso: "Si yo pudiera subir estos animados a internet, ¿cómo los denominaría?... Muñequitos rusos, por supuesto..." Y así buscamos y aparecieron... ¡Y cuántos!!!
Están todos: La liebre y el lobo (Deja que te coja), Bolek y Lolek, La hija del sol, El rescate de las novias, Los músicos de Bremen, Kusa Kutusa, El cartero Fogón, Vamos a patinar, Mikrobit... ¡Todos! Todos aquellos muñequitos que me acompañaron -y a toda mi generación- durante la infancia, los muñequitos rusos que llegamos a aborrecer, diciendo que no había nada peor en el mundo, pero que poco a poco pasaron a formar parte de nuestra historia personal, y sólo hasta ahora nos damos cuenta...
Por supuesto, nadie más que un cubano pudo haberse dedicado a rescatar estas joyitas y subirlas a internet... y hay que leer los comentarios de los que los ven: Eres un genio! Me has hecho regresar treinta años atrás! Nunca podré olvidar estas canciones! qué nostalgia!....
Pero no sólo encuentras muñequitos rusos (por supuesto, no todos eran rusos, pero a nosotros nunca nos importó de dónde eran realmente), encontré fragmentos de aquel serial El electrónico, y hasta muñequitos cubanos, como aquel de las ratas que destrozaban el huerto escolar (eres un bárbaro con el hacha!!) que igualmente son parte de nuestra historia... De estos últimos, quizás por que estaban en español y respondían un poco más a nuestra idiosincracia, mi generación sacó frases completas que citábamos (y aún citamos) en las más variadas circunstancias, como si se tratara de clásicos de la literatura moderna. ¿O es que a nadie, en medio del calor infernal del verano cubano se le ha escapado aquello de: "qué país!!" (dicho por el general Resoplez, y citado por nosotros con pleno acento español, justo como aparece en el episodio de Elpidio Valdez)?? ¿O aquello de "Bueno, camaradas, nos vemos en la próxima aventura!!" al despedirse de los amigos?

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Ayer al irnos, y como estamos en estas fechas de fiestas, de agradecimientos y buenos deseos, nuestros amigos nos llenaron de regalos, pero ninguno tan valioso como éste que nos hizo el niño, gracias al cual, como bien dijo la madre en algún momento: "Hoy todos volvimos a ser niños".


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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)