jueves, 25 de octubre de 2007

Cigüeñas

El otro dia, en TV, me encontre un programa precioso que quiero comentarles.
En una ciudad al norte del área de Kansai, llamada Toyooka, había surgido una gran preocupación entre sus habitantes. Las cigüeñas, que desde tiempos inmemoriales acompañaban formaban parte del paisaje del lugar, habían desaparecido completamente.

Estos son animales grandes, que pueden alcanzar en su adultez hasta los dos metros de largo, y precisamente por esto, no pueden hacer sus nidos en cualquier huequito de un árbol. Necesitan árboles fuertes, altos y solitarios, o, al menos, medianamente alejados de otros para poder llegar y slir del nido con facilidad. Con el desarrollo de la ciudad, las construcciones fueron aumentando, y los árboles con estas características fueron cada vez menos. De hecho, una de las especies preferidas por las cigüeñas como hogar, se extiguió en esta zona desde los años 60. Eso, sumado al uso de fertilizantes en los sembrados de arroz que acabó con la fauna (ranas, peces, larvas, pequeñas serpientes...)apropiada para su alimentación, hizo que estas aves huyeran en busca de mejores condiciones de vida.
Todo siguió su curso normal. Como este proceso fue paulatino, los habitantes se acostumbraron poco a poco a no ver las cigüeñas a su lado y ni las extrañaban, hasta que un buen día, reapareció una pareja de jovenes aves en el lugar. Despues de mucho buscar, el mejor lugar que encontraron para hacer su nido fue un poste, sobre el tendido eléctrico. Esto motivó nuevamente el interés de la gente en estos animales, y se preocuparon por documentar todo el proceso de construcción del nido... hasta que, una triste mañana, una de las dos aves pereció por un choque eléctrico.
Esta triste experiencia terminó por mover los corazones del lugar, y tomaron medidas urgentes para traer nuevamente las cigüeñas a la ciudad.

Construyeron unos postes bien altos, y en la punta colocaron sobre unas maderas, un principio de nido, y esperaron... Poco después reapareción una pareja de cigüeñas que encontró inmediatamente el poste y le pareció adecuado... La gente, preocupada por su alimentacion, construyó un pequeño estanque al que echaban varios kilos de peces diariamente...

Tanta buena voluntad tuvo sus frutos... La pareja de cigüeñas puso un huevo y logró la cría. Cada avance de la pequeña ave era motivo de interés y alegría entre los pobladores, y hasta se convertía en noticia en el diario local. Instalaron unos puestos de observación con telescopios cerca de los postes de modo tal que todos los que se acercaban a ver la nueva familia, que no eran pocos, pudieran disfrutar de ella. El problema de la alimentación se resolvió dejando de usar fertilizantes y desviando un poco de agua del curso de un río cercano hacia los arrozales, de modo tal que nuevamente abundaron las ranas, peces y todo tipo de alimañas apetecibles para las cigüeñas... que poco a poco fueron regresando.
Hoy en día, estas aves han vuelto a ser parte del paisaje de Toyooka, y la ciudad, en un esfuerzo conjunto logró recuperar uno de sus símbolos, al mismo tiempo que devolvieron el equilibrio a la naturaleza del lugar...

Los japoneses siempre logran sorprenderme con esa habilidad que tienen para lograr la armonía entre la tecnología y la madre tierra...

jueves, 18 de octubre de 2007

Experimento


Recientemente he descubierto un nuevo juguetito en mi cocina: un horno "grill" (esto es, una parrilla a modo de horno debajo de la estufa).
Yo nunca en mi vida había tenido ni siquiera un horno, mucho menos una parrilla, así que estuve meses sin siquiera mirar para ese artefacto. De vez en cuando pensaba qué sería bueno cocer ahí, pero como no tenía ni la menor idea, este pensamiento pasaba como una nubecita delante de una montaña sin dejar ni rastro...

Un día nos fuimos al super y encontramos unos pescaditos pequeñitos (acá el pescado es bien freco y barato, a diferencia del pollo o cualquier otro tipo de carne) y los compramos. Al día siguiente, con toda la presencia de espíritu que la ocasión requería, saqué el pescado del refri, lo laée bien y le puse un poco de sal. "¿Qué más le pongo a esto?" -pensé, y como no se me ocurría nada llamé a G. Los dos, parados frente a los especímenes pensamos durante un buen rato, pero al final decidimos hacerlos así por esa vez "hasta que averigüemos qué más conviene ponerles".

Así que los metimos al horno, y nos sentamos impacientes frente al cristalito que nos permitía ver qué tal iba la cocción. De vez en cuando los volteábamos, para que no se quemaran. Hasta que decidimos que ya era suficiente tiempo al fuego para que estuvieran cocinados, y los sacamos del horno.

Los servimos con arroz blanco y vegetales, desconfiando aún de aquel cuero demasiado doradito (por no decir pasadito de color), y cuál no fue nuestra sorpresa al probarlos y sentir que sabían a gloria. Luego le preguntamos a un amigo y nos dijo que, hechos al grill, no hay que ponerles ni siquiera sal, y como nos encanta el pescado, y aquí es taaaaan fresco y sano, ya casi que nos salen escamas de tanto pescado al horno que comemos.

Claro, ya tenemos más práctica, y no nos quedan taaaaaaan doraditos como estos. ..

EL LABORATORIO...


LOS ESPECIMENES...


EL RESULTADO...

jueves, 11 de octubre de 2007

Ocupados...

Llevo un tiempito sin escribir pero hemos estado un poco ocupados. Entre el estudio y el estudio, no nos queda tiempo para mucho. De todas formas, aqui les comento un poco de las actividades que hemos realizado.
Lo primero que les cuento es que me fui a una clase de kimono que vinieron a ofrecernos unas maestras del arte del vestido... Fue espectacular, pero ya escribi sobre esto bastante, asi que les copio aqui el link para que puedan leerlo con calma. Alli tambien hay algunas fotos.
http://habanamushinjukuonline.blogspot.com/2007/09/soudou-o-el-camino-del-vestido.html
El pasado 27 de septiembre fue el fin del curso de japones que impartia aqui, en Ninomiya House, la profesora Kume. Tuvimos que prepararnos muy bien porque en lugar de un examen (que hubiera sido lo mas deseable) tuvimos un speech... Y eso le pone los nervios a flor de piel a cualquiera!!! Fue muy emocionante la despedida porque la profesora Kume es muy muy buena persona y habiamos hecho muy buenas migas con ella. Fuimos en grupo a hablar con el personal de la administracion del edificio para pedirles que dejaran que Kume sensei nos impartiera el proximo curso... pero nada, ya tenian todo planificado con otra profesora. Es una verdadera lastima.


Luego, estuvimos en Tokyo en la entrega del premio anual de la Fundacion Japon que tuvo lugar en el lujosisimo hotel Okura, y en una sala de estilo Heian toda decorada en papel de oro... Este año, el premio se lo dieron a un profesor de Australia, muy interesante y simpatico, que tuvo la osadia de traducir Genji Monogatari integramente. Esta no solo es la primera novela escrita en el mundo, sino que esta considerada como el texto más dificil de leer, interpretar y, por supuesto, traducir... El profesor termino agradeciendole a su esposa por el apoyo brindado, a la Fundacion por otorgarle el premio (del que se entero un dia por internet), y a la propia Murasaki Shikibu por haber tenido a bien escribir la historia de Genji, sin lo cual a el nunca le hubieran dado este premio... (Aqui si que era una ceremonia tan oficial que no pude tomar fotos.)


El sábado 6 de octubre fue la competencia nacional de fuegos artificiales en Tsuchiura, una ciudad que esta en la propia prefectura Ibaraki (igual que Tuskuba), y, por suerte, la competencia, aunque lejos, se veia desde nuestro balcon. Aqui les comparto mis mejores fotos -aunque confieso que tome unas quinientas...

El domingo pasado, en la mañana, nos fuimos a Tokyo nuevamente -estos viajes a Tokyo siempre terminan agotandome- a ver una exposicion que monto la profesora Owaki y nuestro buen amigo Masahiro.



Estuvimos un buen rato con ellos en el sitio de la exposicion y luego nos fuimos a comer con Masahiro a una zona vieja de la ciudad, llamada Mita, donde aun quedan casas de antes de la guerra, las calles son estrechitas y no circulan autos por ellas, las casas son pequeñas, de madera y casi todas tienen macetitas con plantas al frente... Es un sitio encantador.

Y luego, el propio domingo en la noche nos fuimos a Kyoto. Resulta que, aunque demora como siete horas en llegar a Kyoto, escogimos viajar en autobus por que cuesta la mitad que lo que cuesta un viaje en Shinkansen. Y no nos arrepentimos. El autobus -de dos pisos- esta preparado para viajar de noche, y los asientos se reclinan casi como camas, tienen dos apoyos para los pies y las piernas, cortinas gruesas para que el resplandor del exterior no moleste (aqui amanece antes de las 5 am), cobertor, al mohada y zapatillas, baño y hasta una esquina con self-service provista con cafe, te negro y te verde. Es casi como viajar en avion, con la unica diferencia de que aqui si sientes los baches de la carretera y algun que otro sonido de otros transportes.
Llegamos a Kyoto el lunes en la mañana. Ese dia, en la mañana, estuvimos de paseo con el profesor Kirita (antiguo tutor de Gus) que nos llevo a subir la montaña Hiei, desde la que se dice que bajo el budismo a Kyoto. En ella estuvieron practicando los mas grandes exponentes del budismo japones, incluso desde antes de que se fundara la antigua capital. El dia de nuestra visita estaba lloviendo con esa lluvia fina y constante del otoño, y en la montaña la niebla era tan espesa que casi se podia atrapar con los dedos. No lograbamos ver nada que estuviera a mas de cinco metros de nosotros... Pero yo creo que esa misma extraña circunstancia le imprimio un toque magico a nuestra visita.



Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)