domingo, 24 de septiembre de 2006

Longina

En el lenguaje misterioso de tus ojos
hay un tema que destaca
sensibilidad,
y en las sensuales lineas de tu cuerpo hermoso
las curvas que se admiran
provocan ilusion.
Y es la cadencia de tu voz tan cristalina,
tan suave y argentada,
de ignota irrealidad;
que impresionado por todos tus encantos
se conmovio mi lira
y en mi, la inspiracion.
Por ese cuerpo poblado de bellezas,
tus ojos soñadores,
tu rostro angelical.
Por esa boca de concha nacarada,
tu mirada imperiosa
y tu andar señoril.
Yo te comparo con una santa diosa,
Longina seductora,
cual flor primaveral.
Y ofrendandote con notas de mi lira,
con fibras de mi alma,
tu encanto juvenil.
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¡Esas si eran maneras de decir las cosas! ¿A que mujer no le gustaria que le hablaran asi?

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)