miércoles, 30 de septiembre de 2015

Nada es lo que parece

Todo comenzó esta mañana con una palabra. Era una palabra de otro idioma, que estaba incluso trucada, cambiada para ajustarse a los efectos de una propaganda. Pero era una palabra conocida, mi mente la reconocía y, de pronto, ante mis ojos, la palabra se abrió. Dejó de ser sólo letras impresas y se abrió, suave, pausadamente, como si tuviera pétalos. La palabra estaba llena de armonías y quería que yo la escuchara. Su melodía me llenó el alma y ya no quiso irse. Incluso ahora, tantas horas después, puedo sentirla resonando por algún lugar aquí dentro. La palabra era toda canción.

Luego le llegó el turno a una canción. Esta sí que era una canción completa, una que he escuchado miles de veces. La conozco tan de punta a cabo que ya no la creía capaz de sorprenderme. Y sin embargo lo hizo, me sorprendió. La canción en algún momento dejó de serlo y se transmutó rápida, certera, en un objeto punzante. Con un golpe limpio se coló en mi pecho ―hubo dolor, todo hay que decirlo― y se expandió, se expandió, se expandió hasta hacerme romper en llanto. La canción, que parecía tan inofensiva, no lo era tanto. La canción en realidad era una llave.

Y ahora, hace un momento, acabo de ver el cesto de la ropa sucia. Estaba allí, blanco, incólume, inútil, vacío. Me devolvía la mirada ya no con altanería, como lo hiciera hasta ayer, sino con algo que en el fondo era muy parecido a la tristeza. Parecía a punto de preguntarme: "¿Y ahora qué hago?" Pero a estas alturas, ya yo estaba alerta: hoy es uno de esos días en que nada es lo que parece. El cesto, lo supe enseguida, no era un simple cesto vacío. El cesto era mi voluntad.

Y es que el mundo, bueno, el mundo no es lo que parece. Es más, mucho más. Sólo hay que estar atentos y alinearse con esa vibración especial que convierte lo cotidiano en mágico, lo real ―como diría Carpentier― en maravilloso.

Giuseppe Arcimboldo- Otoño (1573)
Imagen tomada de Wikimedia



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martes, 29 de septiembre de 2015

Bebida con mañas

Alfons Mucha, untitled
Imagen tomada de Wikimedia
Hace un tiempo decidí volver al té. Verán, mi cuerpo necesitaba un período de limpieza. De alguna manera, sentía que una temporada tan larga tomando café a diario me había ido ensuciando las tuberías internas, las que sean que tengamos, y clamaba por un descanso. 

Por eso, decía, volví al té. Una bebida simple, ligera, discreta, amable y asimismo estimulante. Un poco de té me lleva de la mano hasta el barrio de Akasaka, en Tokyo, hasta aquel pequeño local con barra libre de tés donde pasamos toda una tarde consumiendo una taza tras otra, cada una mejor que la anterior. 

El té es una bebida con poder, de acuerdo, pero el café tiene sus mañas. El polvo oscuro responde al agua caliente con una columna invasiva de aroma, que se alza y se extiende con toda intención. Lo inunda todo: cada rincón de la habitación, cada rincón de mis células... Hasta que un buen día -digamos, hoy-, ante la pregunta habitual de "¿qué quieres tomar?", mi inercia toma la delantera y termina pidiéndome, con todo gusto, un cafecito.


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lunes, 28 de septiembre de 2015

Cinco frases de mi nuevo personaje favorito

A pesar de no ser el personaje que más evoluciona en la saga de Harry Potter, Dumbledore sigue pareciéndome uno de los más interesantes. Casi tanto como Gandalf, debo reconocerlo. Será que tengo cierta debilidad por los magos sabios con largas barbas y un gran sentido del humor.

En uno de los primeros libros de esta saga (¿el segundo?), he encontrado algunas frases que me impactaron. Profundas, sabias, bien dichas y, bueno, que quería compartirlas por si a alguien le vienen tan bien como a mí.
  • "El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos."
  • "La verdad es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado."
  • "Utiliza siemre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra."
  • "Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos."
  • "Para las mentes bien organizadas, la muerte es la siguiente gran aventura."


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domingo, 27 de septiembre de 2015

Romper esquemas en la lectura: pros, contras y más

"Tres libros", Vincent van Gogh
Imagen tomada de Wikimedia
Lo bueno: Me gusta releer, pero habitualmente han pasado años -por no decir décadas a veces- entre la lectura de un libro y su relectura; es casi como descubrir una nueva obra. Este año, sin embargo, he releído (¡por segunda vez!) "El maestro y Margarita" y no hacía más de unos pocos meses desde mi último encuentro con él. No me he arrepentido en lo absoluto. Eso me ha permitido un examen más profundo del texto, una inmersión en mis impresiones aún recientes, un análisis más a fondo de los personajes, en fin, una búsqueda de más. Porque un libro, si es bueno, siempre da más. 

Lo no tan bueno: Otro patrón que ha volado por los aires este año ha sido el de no leer varios libros de un autor consecutivamente. Antes, ni siquiera lo hacía con las sagas. Siempre insertaba algo de otro autor, para refrescar la mente, para que cambiara de estilo, para que mantuviera su elasticidad. En estos meses, por el contrario, me he aferrado a un autor hasta agotarlo; y ya voy por la segunda saga que leo de punta a punta, sin interrupciones.  No, no ha sido del todo bueno: por mucho que me guste el autor o la obra, termino un poco hastiada de lo mismo.

Lo sorprendente: Este año no he tomado más de un libro por vez. He dejado la poligamia (¿o era promiscuidad?) en la lectura. ¿Por qué lo he hecho? Creo que ha sido un intento de disfrutar más de la obra, pero conste que ha sido un cambio natural, sin que haya mediado mi esfuerzo consciente en esto. Sencillamente, no he sentido el impulso ni la necesidad de llevar varias historias conmigo.

Lo (re)descubierto: Tanta letra ajena no hace bien. Le roba el espacio a mi creatividad, no me deja escuchar mi propia voz. Todo, pues, ha de ser hecho con medida, hasta la lectura para que siga siendo disfrutable.

El reto: Una semana sin leer. Interrumpir una saga, no cambiar de libro, no leer ni las noticias. Una semana sin letras ajenas. O dos.


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sábado, 26 de septiembre de 2015

Lo que el oso sabe y nosotros no

Imagen tomada de Wikimedia
Hoy estaba viendo Facebook. Ya saben cómo, bajando y bajando en la página, dejando vagar la vista sin fijarla más de medio segundo en una que otra publicación. Cuánto tiempo se me va al día en eso, prefiero no pensarlo. Mejor pensar que no es mucho. Al menos no lo hago más que una vez o dos en una jornada, más bien como para descansar la mente o para esperar a que se despierte del todo.

En fin, que en ese divagar encontré dos noticias en las que sí me detuve. Una estaba justo debajo de la otra, y creo que me sorprendió la incongruencia de esta situación.

La primera era un video de animales. Como saben, me gustan los animales. Veo uno o dos videos de estos al día; me alegran, me enternecen, me hacen reír, me recuerdan que la naturaleza sigue viva. Pues bien, en este había un cuervo que había caído en el estanque del recinto de un oso en un zoológico, luchando por no ahogarse. El cuervo batía las alas con desespero, acercándose a las grandes rocas de la orilla. El oso, que estaba tomando su merienda, lo miró entre bocado y bocado. Quién sabe por qué razón, terminó por acercarse al agua y sacar al cuervo a un lugar seco. El cuervo, poco a poco, se repuso del susto. No murió el cuervo. El oso volvió pausadamente a su merienda.

La noticia siguiente hablaba de un banco de semillas que hay en el Artico. Es un banco internacional en el que se han guardado millones de millones de semillas que sirven como alimento, con el propósito de volver a sembrarlas en caso de cataclismo mundial. La idea suena casi apocalíptica, y lo es: es un banco de alimento para cuando llegue el fin del mundo. Pero esa no era la noticia de hoy, este banco es noticia vieja. Lo de hoy es que ya hay un país que ha entrado en el fin del mundo, que ha pedido ayuda a ese banco porque se ha quedado sin alimentos: Siria.

Y yo me pregunto, ¿qué sabiduría había en ese oso, capaz de moverlo a salvar a un ser de otra especie, que el hombre de nuestros tiempos ha perdido?

Dicen que el orden en que aparecen las publicaciones en Facebook no es aleatorio, que hay una intención siempre detrás. Si así es, lo agradezco, por haberme puesto hoy ante semejante panorama.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)