lunes, 19 de mayo de 2014

El cerezo



A mi madre

Me deslumbra este árbol al sol,
tan lejos de la lluvia gris 
que no deja de caer tras su ventana.
Es de corteza clara y áspera
como la pared agrietada en su habitación
ahora vacía.
Me fascinan sus frutos,
de a dos,
tersos, rojos, intensos
como la sangre que nos une.
Deja pasar la luz entre las hojas
con un destello, y lloro
como los ojos de los que la luz se escapa.
Agradezco este regalo inmenso
de fruto y carne,
de zumo y lágrimas,
de generoso amor y desapego.


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2 comentarios:

Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)