El cerezo



A mi madre

Me deslumbra este árbol al sol,
tan lejos de la lluvia gris 
que no deja de caer tras su ventana.
Es de corteza clara y áspera
como la pared agrietada en su habitación
ahora vacía.
Me fascinan sus frutos,
de a dos,
tersos, rojos, intensos
como la sangre que nos une.
Deja pasar la luz entre las hojas
con un destello, y lloro
como los ojos de los que la luz se escapa.
Agradezco este regalo inmenso
de fruto y carne,
de zumo y lágrimas,
de generoso amor y desapego.


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