Un día para cada cosa

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No es día de escribir: es día de leer. Es día de hablar de libros, de comentar lo leído, de buscar información sobre los autores, de reírme a carcajadas de lo que encuentro. Es día de sopesar el valor del accidente que me lleva a un libro nuevo, y de intentar explicar cómo una relectura puede cuestionar buena parte de mi vida. Es día de sorprenderme pensando a cada rato cómo terminará el cuento que dejé a medias en la mañana. Es día de bucear en aguas caudalosas y preguntarme ante tanta abundancia sobre mis verdaderos intereses. Es día, en fin, de dedicarme por entero a esta, una de mis primeras y perennes vocaciones.



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