Re-creación

 

Basta desearlo: un simple gesto de mi mano y todo se reconstruye a mi medida. Los colores vuelven a brillar con mis tonalidades favoritas. La brisa viene cargada de mis olores predilectos. El sonido llega justo en la modulación que me es más grata. El agua es fría y ligera, como la de aquel río querido de mis recuerdos. Atrapada. Envuelta. Aislada. Nunca mejor conectada. Sí, cuesta abandonar estos parajes que tan bien conozco aunque sé que regresaré alguna que otra vez. No están demasiado lejos. Al alcance de la mano podría decir, o del pensamiento. Y en los momentos de mayor nostalgia, siempre tengo el recurso último de ponerlo sobre mi mesa y dejarme acompañar por el murmullo que sale de sus páginas.



Imagen: "Das Tagebuch" de Jeannette Woitzik




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