domingo, 16 de marzo de 2014

Necesidades propias


Por alguna razón, tener más piel expuesta de lo acostumbrado me hace sentir... extraña. Soy más consciente del movimiento de mis piernas, de la postura de mis pies. Este vestido parece tener sus propias necesidades. Al verme en el espejo, un poco de carmín en los labios, unos pendientes y una inclinación diferente de la cabeza se me hicieron impostergables. Es corto pero no demasiado. Lo es en la medida suficiente para modificar mi forma de sentarme: la espalda recta, las manos posadas suavemente en la frontera entre la tela y tu mirada.



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4 comentarios:

  1. Elena concuerdo en que un vestido tiene sus necesidad propias, con cada uno es diferente la forma de movernos

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    1. De movernos, de sentarnos... y hasta de hablar! Parece mentira que un simple cambio de ropaje pueda afectarnos de tan diversas maneras. :)
      Saludos, Christian!

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  2. Se siente como una dama :D

    Los pantalones son cómodos si, pero nos hacen descuidarnos un poco de la postura y compostura :)

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    1. Eso, Miriam, hay ropa que tiene su propio estilo y uno no puede hacer más que adaptarse a ella :)

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)